¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Mons. Àngel Saiz Meneses          Celebramos un año más el Domingo de Ramos. Como aquella multitud de discípulos que se entusiasmaron en el primer Domingo de Ramos, también nosotros proclamamos con entusiasmo: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Aclamamos a Jesús, que es el Maestro, el Salvador, el centro de la vida, de la historia, la Vida que da sentido a nuestra vida. En él se han cumplido las Escrituras y ha comenzado el tiempo de salvación.  Con él ha llegado el tiempo de gracia para los pobres, los cautivos, los oprimidos. Viene a liberar de la ceguera del cuerpo y del espíritu, de la pobreza y la esclavitud, viene a liberar del pecado. Él es el Ungido de Dios por el Espíritu para anunciar la Buena Noticia del Reino a los desheredados y pecadores de la tierra, necesitados de la salvación.

Bendito el que viene en nombre del Señor! Con esta expresión de gozo y júbilo los habitantes de Jerusalén recibieron a Jesús. Hoy, Domingo de Ramos, también lo acogemos en nuestro corazón, y actualizamos la entrada de Jesús en Jerusalén, cuando se acercaba para la celebración de la Pascua. Entra en la ciudad rodeado por una multitud jubilosa y expectante, segura de que él es el Mesías, porque  ha confirmado con su palabra y, sobre todo, con sus milagros los anuncios de los antiguos profetas. Sin embargo, Él es muy consciente de que no llega a Jerusalén para ser entronizado como rey sino para consumar el misterio de su pasión, muerte y resurrección, y de que la corona que va a recibir será una corona de espinas.

Jesús ofrecerá su vida en la cruz por la remisión de los pecados de la humanidad. Su muerte será la culminación de lo que ha sido su vida entera, libremente entregada y sacrificada por la salvación de los hombres. No había venido a ser servido sino a servir y dar su vida como rescate por muchos (cf. Mc 10,45). Su acto de dar la vida es la consecuencia de su trayectoria vital, una entrega en totalidad a los demás. La cruz será el gesto supremo de servicio y donación: «Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida (…). Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente» (Ju 10, 17-18). Contemplando la cruz percibimos el inmenso amor de Dios, un  amor eterno, infinito,  encarnado en la actuación misericordiosa de Jesús, que alcanza en la cruz su máxima realización: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Ju 15,13).

Pero su vida no acaba con la muerte en la cruz. El Señor resucita venciendo a la muerte y se convierte en fundamento y esperanza de resurrección para todos los seres humanos. El amor redentor de Dios es más fuerte que la muerte.  El que fue colgado de un madero, ha sido resucitado por Dios y exaltado con su derecha (cf. Hech 5,31). La resurrección de Cristo es principio de la vida nueva para la humanidad. La vida del cristiano consiste en vivir en Cristo, en la alegría inmensa por ser salvado y por sentirse salvado, por saberse asociado a la obra de la salvación. A la vez, será preciso imitar y asimilarse al Resucitado, trabajar en la edificación de la Iglesia, con alegría y entusiasmo.

Ser cristiano significa seguir el camino que Cristo nos ha marcado, es tener los mismos sentimientos de Cristo, penetrar sus sentimientos y vivirlos, es en definitiva vivir la humildad y la entrega, la generosidad y el desprendimiento. Él, siendo igual a Dios, asumió la condición humana hasta la muerte y muerte en Cruz, pero Dios lo exaltó y le concedió el Nombre sobre todo nombre (cf. Flp, 2,5-11).

Os deseo a todos que tengáis una Semana Santa de verdad. Que María, Madre y Maestra nos acompañe para vivirla con fruto.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.