La Pascua de la creación

Mons. Francisco Conesa            Queridos diocesanos: El mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma pone el acento en que toda la creación desea también celebrar con nosotros la Pascua. Dice San Pablo que “la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios” (Rom 8, 19). En efecto, la creación desea ardientemente abrirse a una nueva forma de vida. Ella se encuentra sometida a “la servidumbre de la corrupción” porque se halla en un estado de mortalidad.

Ahora bien, corresponde al ser humano llevar a cabo la redención de la creación. Todo el mundo no material está ligado al destino del ser humano. La carne del mundo es inseparable de la carne del hombre. Toda la creación está llamada a salir, junto con nosotros, “de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Rm 8,21).

Lo podemos hacer si vivimos la creación como un don que Dios ha puesto en nuestras manos. Podemos cooperar con la salvación del mundo creado si vivimos una nueva relación con la naturaleza. Para ello es preciso abandonar el  “antropocentrismo despótico” que aísla al ser humano y lo coloca por encima de la creación (cf. LS 68) y sentirnos parte de una sola familia, en la que “todos los seres nos necesitamos unos a otros” (LS 42). Nosotros somos administradores, pero no dueños de la naturaleza; no somos sus creadores.

El teólogo ortodoxo Joannis Zizioulas dice que el ser humano es el sacerdote de todo el universo que tiene como misión ofrecer a Dios toda la creación. Por ser corporal y espiritual, el ser humano puede ser mediador entre el mundo material y Dios y puede ofrecer a Dios toda la creación. Esto exige que el hombre trate la creación como una realidad que no le pertenece, sino que está destinada a Dios, donde encuentra su plenitud.

Cuando el ser humano vive en comunión con Dios, se pone también en comunión íntima con todo lo creado. Y eleva, como Francisco de Asís, un cántico de alabanza a Dios en nombre de todas las criaturas: “las criaturas todas, load a mi Señor”. Alguien como San Francisco –dice el Papa- ha sido transfigurado en todo su ser –espíritu, alma y cuerpo- por el amor de Cristo y, por ello, está unido a todas las criaturas.

También nosotros podemos ser sacerdotes de la creación y convertir el mundo en una gran acción de gracias a Dios. Mediante la contemplación, la oración y el arte podemos hacer que la creación alabe al Señor. En una ocasión Teilhard de Chardin no tuvo posibilidad de celebrar Misa porque se encontraba en el frente, en los bosques de Aisne. Pensó entonces que podría consagrar todo el universo a Dios y celebrar la “Misa sobre el mundo”. Escribió una preciosa oración que comienza así: “no tengo yo tu sacerdote ni pan, ni vino, ni altar, voy a extender mis manos sobre el Universo y tomar su inmensidad como materia de mi sacrificio”. Aquel jesuita y científico había descubierto algo muy importante: que, si queremos, los seres humanos podemos conducir la creación hasta Dios.

 

+ Francesc Conesa,

Obispo de Menorca

Mons. Francisco Conesa Ferrer
Acerca de Mons. Francisco Conesa Ferrer 57 Articles
Rector de la Basílica de Santa María de Elche desde 2014 Francisco Simón Conesa Ferrer nació en Elche el 25 de agosto de 1961. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario diocesano y fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1985. Es doctor en Teología (1994) y en Filosofía (1995) por la Universidad de Navarra. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Orihuela-Alicante, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de la parroquia ilicitana de Nuestra Señora del Carmen (1985-1987), de la Inmaculada de San Vicente del Raspeig (1994-1996) y de Nuestra Señora de Gracia de Alicante (1997). Desde 1998 al 2014 fue el vicario general de la diócesis. En la actualidad es profesor del seminario diocesano, donde imparte Filosofía del Lenguaje y Teología Fundamental, desde 1992; profesor asociado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, desde 1994; canónigo magistral de la Catedral de Orihuela, desde 2001; y rector de la Basílica de Santa María de Elche, desde 2014. Fue nombrado prelado de honor de su Santidad en el año 2012.