¿La creación usurpada?

Mons. Francisco Pérez                La palabra usurpación es muy significativa puesto que contraviene y se hace dueña de todo aquello que vaya de acuerdo con la legítima propiedad. De ahí que también se puede decir fraude, expoliación, sustracción y robo a las leyes naturales que tienen sus reglas inmutables. La creación es usurpada cuando se quiere contaminar su verdadera naturaleza. El evangelio nos habla de un señor, dueño de una propiedad, que plantó una viña, la rodeó de una cerca y cavó en ella un lagar, edificó una torre y se lo arrendó a unos labradores (cf. Mt 21, 33). Sucedió que estos labradores malversaron los intereses de dicha viña y engañaron al dueño de la misma. Usurparon el lugar de su propietario y no le daban razón del fruto de la viña por mucho que enviara emisarios suyos.

Por mucho que el ser humano quiera cambiar las leyes que están inscritas en la misma naturaleza lo que va a suceder es que se sentencie una feroz muerte anunciada. “Los labradores no quieren tener un amo, y esos labradores constituyen un espejo también para nosotros. Los hombres usurpamos la creación que, por decirlo así, nos ha sido dada para administrarla. Queremos ser sus únicos propietarios. Queremos poseer el mundo y nuestra misma vida de modo ilimitado. Dios es un estorbo para nosotros. O se hace de él una simple frase devota o se lo niega del todo, excluyéndole de la vida pública, de modo que pierda todo significado” (Benedicto XVI, Homilía, 2 de octubre del año 2005). Es muy peligroso, para el ser humano, constatar que los intentos ideológicos y científicos quieran ponerse por encima de la misma naturaleza; donde el hombre se convierta en un único amo del mundo y propietario de sí mismo, no puede existir la justicia. A los hechos nos remitimos. El único fruto amargo que produce es el arbitrio de poder y de los intereses. Es una brecha que poco a poco va deshumanizando a la sociedad.

Con motivo de la cuaresma de este año el Papa Francisco en su mensaje afirma: “Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8, 14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención… Sin embargo, en este mundo la armonía generada por la redención está amenazada, hoy y siempre, por la fuerza negativa del pecado y de la muerte” (Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma de 2019). No cabe duda que si algo hemos de admirar y desear, en este tiempo nuevo, es la conversión del corazón y destruir las costumbres contaminadas por el pecado. Sólo la Redención de Cristo puede hacerlo y por nuestra parte dejarnos redimir. Nunca el hombre ha de ponerse en actitud de desafío ante las leyes naturales y ante el autor de las mismas que es Dios. Los efectos y frutos serán muy amargos.

Cuando nos acercamos a las noticias que los mismos medios de comunicación nos exponen se nota que, muchas de ellas, están marcadas por este nuevo orden mundial donde el hombre quiere dominarlo todo y se erige en el “dios absoluto” de sí mismo y de las leyes naturales. No es beneficioso para la sociedad y menos es plausible que se haya concienciado a la misma de que lo actual y moderno se debe enmarcar en este relativismo que a la postre destruye lo más sagrado de lo humano. No es de recibo propiciar que, en la vida del ser humano y en la muerte, el único autor, sea él mismo. La creación tiene un autor que es Dios y nadie tiene derecho de usurpar su autoría.

+ Francisco Pérez

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).