Don Antonio, un referente para esta archidiócesis

Mons. Celso Morga           Don Antonio Montero fue nombrado obispo muy joven, con 41 años, por el papa san Pablo VI. Tras once años como Obispo Auxiliar de Sevilla llegó a Badajoz, donde permaneció hasta que pasó a la condición de Arzobispo Emérito, en el año 2004. Nuestra archidiócesis es, por tanto, el lugar en el que disfrutó de la mayor parte de su ministerio episcopal.

Don Antonio es un hombre muy culto ya desde su juventud, en la que formó parte activa del grupo literario de jóvenes sacerdotes creadores de la revista poética Estría, junto a otros sacerdotes de la talla de José Luis Martín Descalzo, José María Cabodevilla y José María Javierre. Al mismo tiempo es un hombre cercano a todos, buen conversador, capaz de hacer sentir bien a cualquier interlocutor que tuviera enfrente.

Por lo que dicen los que tuvieron una estrecha relación con él, fue muy feliz en Badajoz, ejerciendo su ministerio episcopal con dedicación y empeño, siendo también una persona cercana y sencilla.

Su servicio a la Iglesia en España abarcó muchos frentes. En la Conferencia Episcopal estuvo muy vinculado a la comunicación. Siempre recuerda con orgullo haber sido testigo del Concilio Vaticano II como corresponsal de la revista Ecclesia, que años después va a dirigir.  Ha sido también miembro del Comité Episcopal Europeo para las Comunicaciones Sociales, cofundador de la Editorial Promoción Popular Cristiana (PPC) y redactor editorialista del diario “YA”.

En nuestra tierra llevó a cabo un trabajo abundante y fecundo como Pastor diocesano. De entre tantas cosas que podríamos destacar, traigo a este espacio dos: convocó el Sínodo Diocesano de 1992, que supuso una renovación para esta Iglesia local a la luz del Concilio Vaticano II y fue el gran impulsor de la creación de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz, de la cual fue su primer Arzobispo.

Don Antonio recibió también muchas distinciones de dentro y de fuera de la Iglesia, de esas que pasan al curriculum vitae, como el Premio ¡Bravo!, que otorga la Conferencia Episcopal Española, el doctorado Honoris Causa por la Universidad Pontificia de Salamanca o el nombramiento de académico de la Real Academia de Extremadura de las Letras y Artes, además de la Medalla de Oro de Extremadura.

Todos esos galardones los ha llevado con orgullo y, al mismo tiempo, con naturalidad y sencillez, y a ellos se ha unido sin duda el galardón más preciado: haber cumplido con la misión que el Señor y su Iglesia le encomendaron.

Desde estas páginas aprovecho para felicitar a don Antonio por sus 50 años como obispo (casi 70 como sacerdote), y darle las gracias por la estela que dejó, que permanecerá viva muchos años más y nos sirve para seguir caminando en la fidelidad a Jesucristo en esta iglesia de Mérida-Badajoz.

+ Celso Morga Iruzubieta

Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Celso Morga Iruzubieta
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Mons. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978.morga_iruzubieta_celso Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y Arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011. Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en L’Osservatore Romano y otras revistas. En la Conferencia Episcopal Española es miembro, desde noviembre de 2014, de la Comisión Episcopal del Clero.