Avanzamos hacia la Pascua

Mons. Gerardo Melgar                Queridos amigos:         Si en la semana Pa­sada hablábamos de que estábamos en ple­na Visita Pastoral, hoy tenemos que decir que estamos en plena Cuaresma, que va­mos avanzando y ya nos queda muy poco para la Pascua de Resurrección y que por lo mismo hemos de apro­vechar este tiempo que nos queda de Cuaresma y de tiempo de prepara­ción para la celebración de la fiesta más importante de los cristianos que es la Pascua de Resurrección, el paso de la muerte a la vida de nuestro Se­ñor Jesucristo.

En esta Cuaresma el Papa nos ur­gía a buscar la armonía perdida por el pecado, armonía existente cuando Dios crea al hombre. Haciendo lo en plena armonía con Dios y con la na­turaleza. Fruto de esa armonía con Dios y con la naturaleza es la conse­cución de la felicidad por parte del hombre.

Avanzar en esta armonía con el Creador y con la creación es y debe ser el fruto de nuestra conversión. El pecado deshace dicha armonía y felicidad pero el Señor nos sigue lla­mando a volver a la misma porque solo desde ella el ser humano logra ser feliz.

La tarea y misión de la Cuares­ma es que cada uno de nosotros re­conozcamos que estamos fuera de aquella armonía inicial con la que fuimos creados y que el Señor nos pide que recorramos todo un cami­no de conversión, de vuelta hacia esa reconciliación con Dios y con la creación. Cristo muere precisamen­te para devolvernos la armonía que habíamos perdido. Su muerte, su sangre derramada por nosotros, es el rescate que Cristo ofrece una vez para siempre en la cruz, para que nosotros salgamos de nuestra vida caduca, de pecado y de desajuste al que nos ha llevado el pecado, y re­sucitemos a esa otra vida de amistad con el Señor y de reconciliación con toda la creación.

En este empeño encuentra senti­do nuestra oración, nuestro ayuno y nuestro sacrificio:

Nuestra oración porque en ella nos encontramos como seres po­bres y necesitados y, encontrándo­nos así, estamos reconociendo que Dios es Dios, que nosotros somos sus criaturas pobres y caducas, que necesitan siempre de la fuerza y la gracia de Dios para permanecer unidos en armonía plena a nuestro creador.

Necesitamos de la oración por­que ella nos hace renunciar a todas nuestras idolatrías y autosuficiencias de nuestro yo y sentir que tenemos necesidad del Señor y de su miseri­cordia.

Nuestro ayuno: un ayuno que consista en cambiar nuestras actitu­des con los demás y con las criaturas; pasar de devorarlo todo a la capacidad de sufrir por amor a los demás, que llenará nuestro cora­zón.

Nuestra limosna: para aprender a salir de nosotros mismos, acumu­lando para nosotros, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece, y poder encon­trar el proyecto de Dios sobre no­sotros, sobre la creación y las cria­turas y ajustar nuestra vida a Él, encontrando así nuestra felicidad verdadera.

Aprovechemos el tiempo que nos queda de este tiempo de Cuaresma para morir a todo lo que haya en nosotros de pecado, de falta de ar­monía con Dios y con los demás, e ir resucitando al reconocimiento de la necesidad de Dios en nuestra vida, la búsqueda del amor a los demás y por los demás y en la búsqueda del proyecto de Dios sobre nosotros, sobre la creación y sobre las criatu­ras, para hacerlo realidad en nuestra vida.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia.Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976.A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional.Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993).En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia.El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana.Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar.De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010).El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.