La clase de Religión, una riqueza para niños y los jóvenes

Mons. Jaume Pujol           La Iglesia, desde sus inicios, ha tenido un verdadero compromiso educativo. La historia nos muestra de manera muy objetiva el trabajo ingente de los miembros de la Iglesia, religiosas y religiosos, laicas, laicos y sacerdotes, en la fundación de escuelas, editoriales, trabajo de voluntariado para reforzar el estudio de los niños más vulnerables y cursos de formación. La Iglesia de Tarragona es un buen ejemplo de este trabajo educativo a lo largo de su historia.

En las diversas instituciones educativas de la Iglesia católica y en el trabajo que hacen los maestros, profesores de religión, la Iglesia une a la obra educativa y a la promoción humana el testimonio y el anuncio del Evangelio.

En el último Sínodo de los Obispos, en el que participaron jóvenes de todo el mundo, la primera y más importante petición de algunos de ellos en la Iglesia era la educación básica, ya que en muchas regiones del mundo donde el cristianismo no es mayoritario, el trabajo educativo de la Iglesia es muy apreciado incluso por los no cristianos.

En la clase de religión católica, el docente no sólo ofrece conocimientos a los alumnos sino que, de acuerdo con la edad de los niños y jóvenes, busca dialogar la fe con las preguntas de nuestro mundo, con los desafíos que la ciencia y la técnica plantea, con las transformaciones culturales de una sociedad cada vez más plurireligiosa, poniendo al frente un compromiso por la educación en la virtud de la justicia que los hará hombres y mujeres más libres y responsables.

Muchos niños y jóvenes quieren conocer mejor la propia fe, descubrir sus raíces en la Biblia, entender mejor lo que creemos, admirar la belleza y el significado del arte cristiano, conocer la historia de la santidad de muchos hombres y mujeres que han sido discípulos de Jesucristo, entender el sentido profundo de las Bienaventuranzas, el deber ético de las obras de misericordia, el tesoro que contiene la oración del Padrenuestro.

Es por todo ello que los padres y madres disponen de un buen medio en la formación de sus hijos e hijas: la clase de religión y moral católica en la escuela.

Cada año, en este tiempo, se les propone a los padres escogerla para sus hijos e hijas. Os animo a hacerlo y animo también a vuestros hijos a pedir la clase de religión para una educación integral humana y cristiana de los niños y jóvenes.

Todas las escuelas tienen el deber de ofrecer la clase de religión y moral católica para que, libremente, quienes lo deseen, la puedan elegir. Tienen el derecho a escogerla y vuestros hijos os lo agradecerán porque en nada les perjudica y, en cambio, los beneficia mucho.

 

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.