Camino de Santiago, camino de misión

Mons. Francisco Pérez             El Camino de Santiago ha tenido y tiene un aliciente y atractivo especial. Basta ver a tantos peregrinos -de muchas nacionalidades- y es impresionante cuando uno los ve y causan admiración puesto que su único objetivo es la alegría de dar el abrazo al “Señor Santiago” y en este modo de situarse ponen la ilusión en la aventura de lo que supone caminar y vivir las múltiples circunstancias adversas o gozosas de la peregrinación. Si se les pregunta la razón por la que realizan dicha aventura, generalmente responden que necesitan serenar su vida, encontrar razones para dar respuesta a tantos interrogantes que se le plantean y vivir este acontecimiento como un apoyo de fe en Dios como garante de su vida. Esta disposición se enmarca en una peregrinación que generalmente se hace a pie por los campos y montañas de varias provincias españolas.

El Camino de Santiago se convierte en un camino que ayuda a reflexionar y a encontrarse con lo transcendente de la existencia humana que está marcado por tantos signos religiosos (templos, ermitas, albergues de acogida, Eucaristías, sacramento del perdón, oraciones compartidas…). Bien se puede decir que es un Camino de Misión puesto que los agentes de pastoral como sacerdotes, religiosos y laicos van armonizando dicha peregrinación a los viandantes; son señales vivas de la encomienda que está confiada por Cristo: “Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo cuanto os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 19-20). Muchas veces lo he podido comprobar en Roncesvalles donde comienzan a caminar los peregrinos y al atardecer de cada día un grupo numeroso asiste a la celebración de la Misa y a la bendición final que como un regalo especial reciben para el inicio de su ruta. En sus rostros se observa un fuerte deseo de encontrarse consigo mismos y con Dios.

El peregrino encuentra un sentido a su vida: Muchos de ellos han restaurado su matrimonio, otros han descubierto su vocación de consagración como me comentaban dos jóvenes religiosas (una polaca y otra ucraniana), algunos han fortalecido su fe, más abundantes son los que se han encontrado con la vida cristiana y emprenden una nueva vida dejando la anterior como una pesadilla o atormentada por el pecado. ¡Cuánto bien se puede hacer en la atención a los peregrinos! Es un Camino de Misión que nos implica a todos aquellos que tenemos el deber de anunciar a Jesucristo con palabras, testimonios y gestos de amor. Esta es labor de todos los cristianos.
La misión no ha de cerrarse en unos sino ha de abrirse a todos. Ni ha de acomplejarse ante las adversidades y ataques que puedan hacernos. En una sociedad que parece dar la espalda a Dios, más hemos de amarla; ante las instancias secularistas que amortiguan cualquier injerencia externa y más si esta es religiosa, el misionero ha de ponerse, al estilo de Jesucristo, a anunciar con alegría el evangelio. Al final del camino el proyecto de Dios será el más fiable puesto que es el más genuino. El proyecto del hombre desenganchado del proyecto de Dios será un fracaso y una ruina. Por ello la misión hoy es muy necesaria y urgente. La Iglesia ha de anunciar con valentía, por el bien del género humano, la única verdad que es Jesucristo. Existe la tentación del complejo cristiano y de hecho muchos sienten superiores las propuestas de la sociedad materialista, hedonista y pan-sexualista a las grandes afirmaciones del evangelio. El Camino de Santiago es un buen vehículo para transmitir la fe y por ello es una buena oportunidad para seguir evangelizando como Camino de Misión.

+ Francisco Pérez

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).