La celebración comunitaria de la penitencia y la limosna penitencial para nuestras residencias de mayores – Necesidad de conversión personal

Mons. Francisco Cerro            Cuando dejamos de celebrar el sacramento de la Penitencia se resiente nuestra vida cristiana y sobre todo el arduo camino de la conversión personal. Quien dice que no ha pecado es un mentiroso, nos advierte San Pablo. Convertirse es volver una y otra vez al Hogar del Corazón de Cristo, de su Perdón y Ternura.

Llegando los momentos litúrgicos fuertes (Adviento, Navidad, Cuaresma,Pascua) será muy necesario ofrecer en las parroquias la celebración comunitaria de la penitencia, que acercándose a recibir la absolución individual expresa por una parte que el pecado es personal aunque tenga una repercusión comunitaria, social. Al hacerlo comunitariamente se puede ofrecer todos juntos, como penitencia comunitaria, aterrizaje en una limosna penitencial para el servicio a los pobres. Toda la comunidad cristiana parroquial debe ser sensible y consciente donde se exige la corresponsabilidad. Sé que algunas parroquias lo hacen desde hace años.Esta limosna personal os pido, que esta Cuaresma vaya a nuestras residencias de mayores.

Si hacemos hincapié en una vivencia de conversión personal vivida en la
comunidad parroquial esto exige que estas celebraciones se ofrezcan allí donde es posible y conveniente para hacer hincapié en esa llamada de toda la comunidad para que la conversión nos lleve a salir por los caminos anunciando la Buena Noticia a los que sufren.

Estas celebraciones comunitarias de la penitencia podrán resumirse en tres
aspectos que ayudan a vivir caminando juntos para celebrar y transmitir la fe.

1. El pecado es personal, pero afecta a toda la comunidad. Por eso es clave
también el que el pecador reciba la absolución individual. Si fuéramos
todos al médico y nos mandase a todos el mismo medicamento sin
habernos examinado pensaríamos, por los menos, que no se ha tomado
en serio nuestra salud que es personal.

2. Un acto de servicio a los pobres a través de la limosna penitencial.
Asociemos que igual que la conversión es personal, nuestro servicio a los necesitados debe implicar a toda la comunidad parroquial. Sería necesario que en esta celebración se pueda presentar Cáritas o la acción evangelizadora con los
pobres en esa parroquia. En esta campaña os pido que se hable de la labor de nuestras siete residencias de mayores.

3. Rezar juntos la penitencia como también que se confiesen personalmente es entrar en la dinámica de la conversión en la clave del Reino.

¡GRACIAS por vuestra generosidad al servicio de los que están en nuestras
residencias y que a veces no pueden pagar todos los gastos!

† Francisco Cerro Chaves,
Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.