Cuaresma: la importancia de la oración

Mons. Carlos Escribano                  Este tiempo de gracia que es la Cuaresma, se convierte en presencia eficaz del Señor en nuestras vidas, llamándonos a la conversión, a la reconciliación. Desde el arranque mismo de la Santa Cuaresma, el miércoles de ceniza, nos sentimos llamado a una triple reconciliación a través del ayuno, la limosna y la oración. En efecto, el ayuno nos reconcilia con nosotros mismos, nos lleva a renunciar a tantas situaciones que embotan nuestro corazón y que nos impiden tomar conciencia plena de lo que significa la invitación que Dios nos hace a ser santos (cfr. Efesios 1,4). La limosna nos reconcilia con los demás, nos invita a abrir el corazón a las necesidades de los otros y a darles respuesta. Es la mejor preparación para la Pascua, pues nos mueve a dar lo mejor a los demás y, lo que es más importante, nos enseña también a darnos a nosotros mismos, a semejanza de lo que Cristo hizo con nosotros. Y por último, la oración nos reconcilia con Dios y nos invita a renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo y a declararnos necesitados de la misericordia de Dios; nos hace acoger a Dios que nos interpela  y que sale a nuestro encuentro para romper la tentación de la indiferencia ante los demás. (Cfr. Francisco, Mensaje para la Cuaresma 2019).

En este contexto, es interesante observar que desde la cuaresma de 2014, el Papa nos convoca todos los años a vivir las “24 horas para el Señor”, momento privilegiado de oración. En este tiempo cuaresma, es bueno recordar la importancia de la vida de oración. El Papa Francisco nos lo recuerda, también para poder ser auténticos discípulos misioneros: “Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. (…) Siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y a la actividad. Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga”. (Evangelii Gaudium 262).

Por eso son de agradecer las muchas iniciativas que se están desarrollando en nuestras parroquias y comunidades y que nos ayudan a rezar en este tiempo de gracia que es la Cuaresma. Las celebraciones penitenciales, las charlas cuaresmales, el rezo del Vía Crucis, etc. También desde la diócesis se están proponiendo algunas muy interesantes: el retiro de profesores de religión, el retiro para laicos del día 23, los encuentros de espiritualidad EUNTES, …

También la delegación de familia, los días 30 y 31 de marzo, hace una convocatoria para que pueda rezar toda la familia, muy interesante y original: la convivencia espiritual para familias. Se convoca a la familia completa, el matrimonio y todos los hijos, independientemente de las edades. Para ello se organizarán al menos 4 grupos de trabajo en el que todos desarrollaran el mismo tema, cada uno adaptado a su edad. El grupo de adultos será acompañado por D. Daniel Granada, sacerdote de Zaragoza, que ya ha participado en algunas actividades de familia con nosotros. Habrá también sacerdotes y catequistas para acompañar los demás grupos: guardería, niños y jóvenes. Habrá momentos de oración y de celebración. El encuentro pretende, en definitiva, ayudar a nuestras familias a tomar conciencia, partiendo de su realidad, para que se descubran como Iglesias domésticas y sujetos activos de la evangelización y de la misión.

El Papa nos pide creatividad para proponer y participar en espacios de oración y comunión (cfr. Evangelii Gaudium 73). Cuidar la celebración de las “24 horas para el Señor” puede ser una magnífica oportunidad para ello. ¡Te animo a encontrar en nuestra cuaresma misionera y riojana tus momentos de oración!

+ Carlos Escribano Subías

Obispo de Calahorra y La Calzada – Logroño

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.