Yo tampoco te condeno

Mons. Francisco Conesa            Queridos diocesanos: Desde el próximo viernes a las cinco de la tarde hasta el sábado a la misma hora se desarrollará en diversas iglesias de nuestra Diócesis la iniciativa “24 horas para el Señor”, con la que el Papa Francisco nos invita a la oración de adoración y a celebrar el sacramento de la reconciliación. El tema elegido por el Papa para este año son las palabras que Jesús pronuncia ante la mujer sorprendida en adulterio: “Tampoco yo te condeno” (Jn 8, 11).

Son palabras hermosas y alentadoras. Cada uno de nosotros necesitamos escuchar estas palabras de Jesús: no te condeno. Vivimos en una cultura en la que parece que perdonar es una debilidad y que ha olvidado la importancia de ser perdonados y amados. Sin embargo, el ser humano no puede vivir sin la experiencia del perdón, que le da paz y serenidad y que devuelve la alegría al corazón. Sólo el perdón construye, libera y hace crecer.

Nosotros no somos mejores que la adúltera: también nosotros somos infieles a Dios, porque nuestro corazón se desvía muchas veces de Él y se va tras los ídolos. Sólo su misericordia nos libera y nos salva. Esta misericordia nos alcanza especialmente cuando nos acercamos al sacramento del perdón y escuchamos de nuevo las palabras de Jesús: no te condeno, anda y no peques más.

La experiencia de haber sido perdonados y amados nos tiene que conducir a hacer nosotros lo mismo. Hemos de ser hombres de perdón, de concordia, de reconciliación. ¡Cuidado con los dedos acusadores! ¡Cuidado con creernos superiores a los demás! Hay que dejar de lado la rabia, el rencor, la violencia y la venganza, para dar paso a la comprensión y el perdón.

También como Iglesia hemos de mostrar este talante. La actitud de la Iglesia ante el mundo no puede ser diferente a la del Maestro: “la Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios, que sale a encontrar a todos, sin excluir a ninguno”, escribió el Papa Francisco (MV 12). ¡Ay, si en la historia nuestra Iglesia siempre hubiera hecho eso! Pero, ¡cuántas condenas, cuántos anatemas pronunciados en nombre de Dios! Nada en la vida de la Iglesia, ni en sus palabras ni en sus hechos, debería carecer de misericordia.

Como muchas veces no actuamos así, también necesitamos escuchar estas palabras de Jesús como Iglesia. La Iglesia siempre está necesitada de perdón y de renovación, porque está llena de imperfecciones; es santa, pero está formada por hombres y mujeres que pueden ser infieles a su misión. Cuando la Iglesia señala con el dedo acusador y tira piedras contra los pecadores, entonces no es mejor que aquellos judíos que se creían puros. Y cuando busca el poder o el dominio, cuando busca destacar o brillar, entonces es esposa infiel que no guarda su corazón para Cristo, su Esposo; entonces no es mejor que la adúltera.

Por eso, tanto cada uno de nosotros como nuestra Iglesia necesita sentir la mirada de misericordia de Jesús, que se acerca a nuestra miseria, nos acoge y nos dice: ¿dónde están tus acusadores? Yo tampoco te condeno.

+ Francisco Conesa

Obispo de Menorca

Mons. Francisco Conesa Ferrer
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Rector de la Basílica de Santa María de Elche desde 2014 Francisco Simón Conesa Ferrer nació en Elche el 25 de agosto de 1961. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario diocesano y fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1985. Es doctor en Teología (1994) y en Filosofía (1995) por la Universidad de Navarra. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Orihuela-Alicante, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de la parroquia ilicitana de Nuestra Señora del Carmen (1985-1987), de la Inmaculada de San Vicente del Raspeig (1994-1996) y de Nuestra Señora de Gracia de Alicante (1997). Desde 1998 al 2014 fue el vicario general de la diócesis. En la actualidad es profesor del seminario diocesano, donde imparte Filosofía del Lenguaje y Teología Fundamental, desde 1992; profesor asociado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, desde 1994; canónigo magistral de la Catedral de Orihuela, desde 2001; y rector de la Basílica de Santa María de Elche, desde 2014. Fue nombrado prelado de honor de su Santidad en el año 2012.