Necesitamos sacerdotes

Mons. Francesc Pardo i Artigas           Tradicionalmente el domingo más próximo a la fiesta de san José celebramos el Día del Seminario o mejor, el día de los seminaristas, de los futuros sacerdotes.

En esta jornada resuena con fuerza el deseo de los feligreses de muchas parroquias: ¡No tenemos sacerdote! De hecho la expresión no es del todo cierta, porque todas las parroquias tienen asignado un sacerdote como párroco, pero éste con frecuencia tiene a su cargo diversas parroquias que atender y debe multiplicarse. La falta de sacerdotes y la media de edad de su conjunto es una realidad que nos preocupa e interroga

¿Qué hacemos y qué podemos hacer?

Se está trabajando por una coordinación y trabajo en equipo de los sacerdotes de un mismo arciprestazgo para así ayudarse y complementarse en su misión pastoral.

Los diáconos, en su mayoría, han asumido responsabilidades pastorales parroquiales formando equipo corresponsable con los párrocos.

También se han designado algunos laicos y laicas, para colaborar estrechamente con el párroco y así ofrecer un mejor servicio a las comunidades.

Se han nombrado algunos laicos y religiosos y religiosas para dirigir la celebración dominical en ausencia del sacerdote cuando no sea posible que éste pueda celebrar la Eucaristía cada domingo en cada una de las parroquias que tiene confiadas.

Se están creando pequeños equipos en ciertas parroquias que asumen aquellas tareas que no requieren la presencia del sacerdote, y que no precisan de ordenación.

Pero todo ello no nos debe hacer olvidar el gran problema de la falta de sacerdotes ni la alta media de edad de nuestro clericato. Un hecho significativo lo tenemos al comprobar que el pasado año fallecieron diez sacerdotes y tan solo un joven fue ordenado. Por todo ello la cuestión que se plantea es qué podemos hacer desde nuestra diócesis de Girona.

En primer lugar debemos orar y mucho por las vocaciones. Recordemos la petición de Jesús: “pedid al amo del sembrado que envié trabajadores”. Hay que agradecer a todas las parroquias que ofrecen la posibilidad de una plegaria en favor de las vocaciones, y animar para que otras se sumen a esta iniciativa. Del mismo modo ha de ser una plegaria prioritaria para todos los cristianos.

En segundo lugar hay que valorar la labor que se realiza dirigida a los jóvenes y que denominamos pastoral de la juventud. Debemos compartir, acompañar, ayudar a los jóvenes a discernir su presente y su futuro haciéndoles descubrir a Jesucristo para así poder amarle. Sin esta relación personal con el Señor será difícil que atiendan su invitación a seguirle como cristiano y sacerdote.

Ciertamente que no tenemos muchos sacerdotes que por su edad puedan ser referentes para los jóvenes de una vida con sentido, pero todos los sacerdotes podemos animar con nuestro talante y propia experiencia.

En tercer lugar hay que ser más osados y proponer a aquellos jóvenes más receptivos el hecho de ser sacerdotes. Estoy convencido que el Señor sigue llamando en el corazón de los jóvenes, pero en medio de tantas voces, de tantos mensajes, de tantas propuestas profesionales, del ambiente que no ayuda…. su voz queda apagada. A todo ello hay que añadir las dificultades ambientales, y hasta familiares, para dar respuesta a la llamada vocacional. Por ello las familias y los que formamos parte de las comunidades parroquiales hemos de facilitar y animar las posibles vocaciones, y no poner dificultades ni desanimarles.

Y sobre todo no podemos olvidar, antes al contrario, a nuestros seminaristas. Debemos agradecer su respuesta a la llamada, pero hemos de pedir por ellos, que aprovechen su tiempo de formación, ayudándoles en sus necesidades, también las materiales.

Ésta es la razón de la colecta del Día del Seminario. ¡Gracias!

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 349 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.