“Misericordia, Señor. Hemos pecado”

Card. Ricardo Blázquez           El miércoles de ceniza comenzamos el tiempo litúrgico de Cuaresma, es decir, de los cuarenta días penitenciales que nos conducen hasta el Triduo Santo, en que celebramos la pasión, la muerte y la resurrección de nuestro Señor Jesucristo.  Reconocemos humildemente ante Dios y con los hermanos que somos pecadores. Son días de penitencia, de purificación y de renovación como personas y como comunidad cristiana.

Después del Encuentro sobre “La protección de menores en la Iglesia”, tenido en Roma los días 21-24 de febrero, la Cuaresma de este año está marcada por una toma de conciencia profunda de los abusos de niños en la Iglesia que nos urge de manera particular a la conversión. La mirada con los ojos de la mente y el corazón a esta realidad, durante tanto tiempo más o menos conocida pero silenciada, nos ha introducido en una situación humillante y escandalosa, que mina la confianza en la Iglesia. Podemos superarla con actuaciones decididas, pidiendo perdón y confiando en la misericordia de Dios capaz de curar, de perdonar y de darnos un corazón nuevo. Invito a todos a vivir estas semanas camino de la Pascua con humildad ante Dios y reconociendo nuestros fallos ante las víctimas. “La verdad nos hará libres” (cf. Jn 8, 32).

El Encuentro de Roma, en el que ha participado el Papa asiduamente, ha sido muy intenso. Hemos oído importantes ponencias sobre diversas perspectivas de este grave, universal y transversal fenómeno; hemos dialogado ampliamente, hemos oído a víctimas de estos abusos de autoridad, de conciencia y sexuales en la Iglesia narrar su penosa historia sobrecogedora con dolor y a punto de saltarse las lágrimas, hemos rezado y hemos pedido perdón acogiéndonos a la compasión de Dios, ya que estos hechos han sido pecado, y en muchos casos también delitos en la Iglesia y en la sociedad.

Los casi doscientos participantes hemos dicho sí a las víctimas, sí a escucharlas, acompañarlas, protegerlas y defenderlas ante los abusos de cara al futuro. Hemos dicho sí a las familias y hemos empatizado con su sufrimiento; hemos garantizado la colaboración con las autoridades civiles para que no queden impunes ni se oculten estos atropellos vergonzosos. Y correlativamente a estos “síes” hemos pronunciado un “no” tajante a los abusadores, a los encubridores, al silencio cómplice, al tratamiento inadecuado de los hechos delictivos. Hay que desenmascarar estos hechos que han dañado profundamente a las víctimas y humillando a sus familias, que han contaminado a la Iglesia y a la sociedad. El pecado ofende a Dios y daña a la Iglesia. El pecado tiene una dimensión personal y social. Las acciones abominables de algunos repercuten en todos.

El Papa Francisco, en su intervención después de terminar la Eucaristía, pronunció un discurso hondo y sentido con la mirada puesta en la Iglesia y alargándola a la humanidad entera. Este discurso excelente nos orienta y señala la ruta a seguir. Es un discurso despertador de conciencias, compungido ante Dios y en sintonía con el sufrimiento de las víctimas. Recomiendo encarecidamente su lectura. Fue la culminación de un tipo de Encuentro que hasta ahora únicamente ha habido en la Iglesia convocado por el Papa con humildad, confianza y valentía. Las siguientes palabras pertenecen al discurso: “El abuso de poder está presente en otras formas de abuso de las que son víctimas casi 85 millones de niños, olvidados por todos: Los niños soldado, los menores prostituidos, los niños malnutridos, los niños secuestrados y frecuentemente víctimas del monstruoso comercio de órganos humanos, o también transformados en esclavos, los niños víctimas de la guerra, los niños refugiados, los niños abortados y así sucesivamente”. Aunque el Encuentro se ha centrado en los menores, víctimas de abusos sexuales en la Iglesia, es necesario estar atentos a otras formas de abuso y humillación.

Los cristianos, discípulos de Jesús, tenemos razones especiales para reprobar tales abusos. El mismo Maestro nos lo enseña y la misión que hemos recibido de Él tiene que ver con el cuidado de los pequeños, con el Evangelio que es anuncio de perdón y de esperanza, de respeto y de servicio, de curación y de salvación. Así aprendemos de Jesús: “El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí”. Y un poco más adelante leemos esta severa advertencia: “El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen en mí, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar” (Mc. 9, 37 y 42).

A este hecho de los abusos, dentro y fuera de la Iglesia, debemos acercarnos para comprenderlo y para curarlo y prevenirlo a través de todos los medios disponibles sociológicos, históricos (por ejemplo, incidencia de la “revolución sexual”), psicológicos, psiquiátricos, pedagógicos, jurídicos, penales y también de orden evangélico, teológico y eclesial. El abusador en lugar de ejercer la autoridad como servicio ha impuesto silencio amenazador a sus víctimas. Ha sido instrumento del maligno. “Detrás de esto está satanás” (Discurso del Papa).

Cuaresma es el itinerario hacia la Pascua del Señor que es luz en nuestras tinieblas. Pedimos al Señor que nos purifique y nos otorgue la conversión.

+ Car. Ricardo Bláquez

Arzobispo de Valladolid

Card. Ricardo Blázquez
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Don Ricardo Blázquez Pérez nació en Villanueva del Campillo, provincia y diócesis de Ávila, el 13-4-1942. Realizó sus estudios en los seminarios Menor y Mayor de Ávila (1955-67) y fue ordenado presbítero el 18-2-1967. Obtuvo el doctorado en Teología por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1967-72) y también estudió en universidades alemanas. Sus 21 años de ministerio sacerdotal se centraron en la actividad docente. Fue secretario del Instituto Teológico Abulense (1972-76), profesor (1974-88) y decano (1978-81) de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, así como vicerrector de la misma. El 8-4-1988 fue elegido obispo de la iglesia titular de Germa di Galazia y nombrado obispo auxiliar de Santiago de Compostela, recibiendo la ordenación episcopal en esa catedral el 29 de mayo siguiente de manos de D. Antonio María Rouco Varela. El 26-5-1992 fue designado obispo de Palencia y el 8-9-1995 obispo de Bilbao. El 13-3-2010 se hizo público su nombramiento por el papa Benedicto XVI como 14.º arzobispo metropolitano y 40.º obispo de Valladolid, sede de la que tomó posesión el 17-4-2010. Desde marzo de 2014 es el presidente de la Conferencia Episcopal Española, organismo del que ya fue presidente entre 2005 y 2008, y vicepresidente entre 2008 y 2014; anteriormente, fue miembro de la Comisión para la Doctrina de la Fe (1988-93) y de la Comisión Litúrgica (1990-93), y presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe (1993-2002) y de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales (2002-05), así como Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca (2000-04). El papa Francisco le creó cardenal en el consistorio del 14-2-2015, con el título de Santa Maria in Vallicella, y le nombró miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (2014), de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del Consejo Pontificio de la Cultura y de la Congregación para las Iglesias Orientales (todos en 2015) y de la comisión cardenalicia para la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (2016). Además de colaborar en la redacción de muchos documentos de la Conferencia Episcopal Española, son reseñables sus siguientes publicaciones: La resurrección en la cristología de Wolfhart Pannenberg (1976) Jesús sí, la Iglesia también (1983) Jesús, el Evangelio de Dios (1985) Las comunidades neocatecumenales. Discernimiento teológico (1988) La Iglesia del Concilio Vaticano II (1989) Tradición y esperanza (1989) Iniciación cristiana y nueva evangelización (1992) Transmitir el Evangelio de la verdad (1997) En el umbral del tercer milenio (1999) La esperanza en Dios no defrauda: consideraciones teológico-pastorales de un obispo (2004) Iglesia, ¿qué dices de Dios? (2007) Iglesia y Palabra de Dios (2011) Del Vaticano II a la Nueva Evangelización (2013) Un obispo comenta el Credo (2013)