¿Para qué sirve la Cuaresma?

Mons. Francesc Pardo y Artigas       La primera respuesta es: “Para vivir de verdad la Pascua y todo lo que significa para cada persona y para la humanidad”.

El miércoles, día 6, celebramos el Miércoles de Ceniza, inicio del tiempocuaresmal hasta la celebración pascual.

Me parece que si se preguntase para qué sirve el carnaval recibiríamos
muchas respuestas, pero a buen seguro no tantas si preguntásemos por
la Cuaresma, y puede que muchas de las respuestas fuesen poco
acertadas. Por ello, aunque brevemente, es bueno reflexionar al
respecto.

Disponemos de cuarenta días para profundizar en las raíces de nuestra
fe, “para convertirnos”. Y ¿por qué conviene convertirnos?

Uno de los peligros que nos amenazan es el de habituarnos a todo.
Estamos tan acostumbrados a llevar una vida normal y cotidiana que
con frecuencia nada nos impresiona, ni lo bueno para dar gracias, ni lo
malo para entristecernos. Nos hemos acostumbrado a levantarnos cada
día como algo normal; a recibir muchos signos de afecto, de atención,
de servicio, sin valorarlos; nos hemos habituado a contemplar la
pobreza, la miseria… Como cristianos, también nos hemos
acostumbrado a vivir la fe sin darle la importancia que requiere. Y si no
prestamos atención, ello puede convertirse en una rutina que poco a
poco puede llegar a debilitar nuestra vida cristiana.

Uno de los peligros que nos amenazan es el de habituarnos a todo.
Estamos tan acostumbrados a llevar una vida normal y cotidiana que
con frecuencia nada nos impresiona, ni lo bueno para dar gracias, ni lo
malo para entristecernos. Nos hemos acostumbrado a levantarnos cada
día como algo normal; a recibir muchos signos de afecto, de atención,
de servicio, sin valorarlos; nos hemos habituado a contemplar la
pobreza, la miseria… Como cristianos, también nos hemos
acostumbrado a vivir la fe sin darle la importancia que requiere. Y si no
prestamos atención, ello puede convertirse en una rutina que poco a
poco puede llegar a debilitar nuestra vida cristiana.

Conversión significa cambio de dirección, de reconducción de la vida
hacia el Evangelio. No hay que olvidar que el Evangelio es el propio
Jesucristo, porque Él es el salvador, viviendo, muriendo y resucitando
por cada uno de nosotros.

¿Cómo puede hacerse esta conversión mientras atendemos los trabajos
e inquietudes de cada día?

La Iglesia nos propone tres medios: la oración, el ayuno y la limosna.

Hemos de orar para escuchar al Señor y comunicarnos con Él, para
alabarlo, para manifestarle nuestras necesidades, para pedir su
misericordia y para descubrir lo que nos pide en este momento concreto
de nuestra vida.

Ayunar no significa únicamente abstenernos de comer, sino también de
aquellas cosas que nos esclavizan.

La limosna significa dar y darse a los demás.
Os propongo algunas concreciones:

•Buscar un tiempo de silencio al día para así escuchar a Jesucristo y
hablar con él con sencillez; leer el evangelio del día, volviendo a meditar
el del domingo; rezar la plegaria de vísperas, el rosario…

•Asistir a Misa cada domingo y, si nos es posible, algún día de la
semana. Es el momento del encuentro con aquel que nos ama y que nos
ofrece sus dones.

•Provocar un tiempo de conversación con el esposo o la esposa; y
también con los hijos, preguntándoles cómo se encuentran, intentando
descubrir, si lo hay, el motivo de su sufrimiento, para pedir perdón.

•Visitar a los abuelos que viven solos o en alguna residencia; y si no los
tenemos de sangre, hagámoslo con quienes los son en razón de la
hermandad cristiana.

•Abstenerse de adquirir objetos no necesarios, de comidas carísimas o
de adquirir ciertos perfumes cada gota de los cuales equivale a un
salario del Tercer Mundo, y dar el equivalente a Caritas.

•Participar en coloquios o encuentros de formación cristiana.

Decidas lo que decidas, hazlo con alegría, de forma que tu mano
derecha no sepa lo que hace la izquierda.

+ Francesc Pardo i Artigas
Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 433 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.