Cuaresma y sociedad

Mons. César Franco           La Cuaresma ha dejado de decir algo, no sólo al mundo de la increencia, sino a muchos cristianos que no aprecian el sentido de este tiempo litúrgico. Decir Cuaresma es sinónimo de penitencia, ayuno y oración. Y, para otros, es rememorar prácticas anticuadas, oscurantistas y extrañas a nuestra mentalidad.

La Cuaresma es, en primer lugar, un tiempo intenso cuya finalidad es prepararnos para el Misterio Pascual de Cristo, su muerte y resurrección, culmen de todos los misterios de su vida. Siguiendo el ejemplo de Cristo, que dedicó cuarenta días a la oración y al ayuno antes de comenzar su actividad pública, la Iglesia ha instituido un tiempo semejante de purificación y de caridad con el prójimo.ns.

 Jesús ha hablado con meridiana claridad de la oración, el ayuno y la limosna, que son las clásicas prácticas cuaresmales. ¿Siguen teniendo vigencia?

Sólo quien haya perdido el sentido de la interioridad podrá afirmar sin pudor que la oración es obsoleta. En cualquiera de sus formas, es la expresión más genuina de la relación con Dios y de la búsqueda de la verdad en el corazón del hombre, lugar donde Dios habla y se revela. La crisis de interioridad, propia de nuestra cultura, ha desterrado —como reconocen pensadores creyentes o no— muchas prácticas espirituales que exigen al hombre retirarse al silencio y a la soledad, encontrarse consigo mismo y recapacitar sobre el sentido de su ser y estar en el mundo. Jesús invita a entrar dentro de nosotros (en nuestra habitación interior) y orar en secreto al Padre para descubrir la necesidad que tenemos de él. Ya decía Pascual que la mayor dificultad que tiene el hombre para ser él mismo es su incapacidad de quedarse quieto en su habitación y pensar.

¿Es obsoleto el ayuno? ¿Cómo explicar entonces los sacrificios que hacemos para estar en forma privándonos de alimentos o ajustándonos a dietas exigentes? ¿Es más humana la forma física que la espiritual? En todo necesitamos motivación, perspectiva y metas. El ayuno es una forma de dominio de sí mismo, una gimnasia espiritual para mantener en forma el sujeto cristiano y purificarlo del deseo hedonista de disfrutar de las cosas mediante el consumo y la posesión de cosas superfluas que acrecientan el afán insaciable de placer. Podemos preguntarnos cuántos «ayunos» de cosas legítimas nos imponemos cuando queremos conseguir metas en el terreno deportivo o estético. ¿Hacemos lo mismo en el ámbito del espíritu? ¿Nos proponemos ayunar para desterrar de nosotros comportamientos que nos hacen egoístas?

El ayuno está además vinculado a la limosna. ¿Está anticuada la limosna? Cuando nos privamos de algo, sobre todo si es superfluo, es para darlo a quienes carecen de lo necesario. Hablar de solidaridad y fraternidad sin contribuir al bienestar de los demás es pura hipocresía. El Papa Francisco ha insistido en que cada vez es más grande el abismo que separa a los que cada vez son más ricos de los que se hunden progresivamente en la miseria. La justicia en el uso y disfrute de los bienes creados interpela a quienes se comportan con indiferencia ante las necesidades básicas del hombre mientras ellos no ponen límites al desorden de sus apetencias en la posesión y consumo de los bienes de la tierra. Compartir con otros los bienes no es asunto de mera piedad individual o de caridad entendida como lástima ante el mal ajeno; es un deber de elemental justicia que nos llama a vivir austeramente para que otros vivan con la dignidad que les corresponde como seres humanos.

Contemplada así, la Cuaresma es actualísima. Más aún: no puede reducirse a los cuarenta días del tiempo litúrgico, porque, si lo pensamos bien, siempre estamos en Cuaresma.

 

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
Acerca de Mons. César Franco Martínez 197 Artículos
Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983.CARGOS PASTORALESFue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996).El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año.Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”.El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017.Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).