Vivir como hijos de Dios para ser hermanos

Mons. Luis Ángel de las Heras           Queridos diocesanos, hermanos y hermanas: El papa Francisco nos ha regalado un mensaje para la Cuaresma de este año que titula con este versículo de la carta a los romanos: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19). Os invito a leerlo y meditarlo con todas sus consecuencias. Para presentar y motivar su acogida, me permito ahora compartir, sin ánimo de ser exhaustivo, cuatro tiempos que en el mensaje del Santo Padre me resultan especialmente retadores para poder vivir a fondo —personalmente y en comunidad— este magnífico itinerario hacia la Pascua que nos ofrece la Iglesia.

1. TIEMPO PARA SACUDIRSE Y SALIR

Todos los años lo repetimos con fuerza en este tiempo porque no podemos olvidarlo y lo tenemos presente en nuestro plan diocesano para la misión: no hay fe madura sin conversión continua. La Cuaresma es tiempo de sacudida, de cambio, de conversión, de decisión. Tiempo para dejarse transformar por la acción purificadora de Dios que nos guía hacia la plenitud. Tiempo de desierto para llegar al jardín. La Cuaresma, con el horizonte de la Resurrección, nos invita a volver los ojos sobre nosotros mismos para salir fuera y superar cualquier egoísmo y ensimismamiento. Para dejar de victimizarnos, para dejar de mendigar la dignidad que ya tenemos cuando no somos capaces de reconocerla y vivir en coherencia.

2. TIEMPO DE VIVIR COMO HIJOS DE DIOS

La mejor conversión que podríamos experimentar en Cuaresma es la de vivir como hijos de Dios. Que lo seamos no quiere decir que vivamos como tales y, desde luego, siempre podemos crecer en nuestra filiación divina. Realmente el universo que contemplamos está esperando la manifestación de los hijos de Dios (cf Rom 8,19), que han de vivir como “personas redimidas”, nos recuerda el Papa. Vivir como hijos de Dios supone abandonar cualquier pensamiento y comportamiento destructivo. Exige dejar los caminos codiciosos que deshumanizan y arrasan la obra del Creador. Compromete con un futuro de esperanza que requiere una adhesión firme al Dios que nos fortalece en medio de una realidad borrascosa.

3. TIEMPO DE SER HERMANOS

Otra buena sacudida cuaresmal es la que nos impele a recrear la fraternidad cristiana. La vida de los hijos de Dios en Cristo es una vida llamada a la comunión. Necesitamos crecer en comunión fraterna acercándonos más al otro, especialmente al pobre y al oprimido. El pecado, nos recuerda el Papa Francisco, interrumpe la comunión con Dios, con los demás y con la creación. El pecado lleva al ser humano a sentirse dueño y señor de todo y de todos, incluso de Dios, buscando solo el propio interés. Para vivir como hijos de Dios después de haber pecado es necesario pasar por la compunción y el perdón sinceros para poder recuperar en libertad nuestro rostro fraterno y nuestro corazón cristiano. Hemos conocido terribles situaciones de abuso y pecado en el seno de la Iglesia y sabemos que, como ha recordado el propio papa Francisco en la reciente cumbre celebrada en Roma a este respecto, no puede haber reconciliación ni restauración sin un arrepentimiento profundo. El perdón que pedimos y nos piden, que damos y recibimos nos lava y purifica, aunque tengamos sangre en las entretelas del alma.

4. TIEMPO PARA CAMINAR DESDE EL DESIERTO HACIA EL JARDÍN

Los tiempos litúrgicos son a la vez tiempos de abrir senderos y de cultivar la paciencia. Vivir como hijos de Dios para ser hermanos nos permitirá avanzar aminorando la “impaciencia” de la creación, que sigue privada de armonía, de paz y de amor y que, como nos recuerda el papa Francisco, está llamada a salir, junto con nosotros «de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). No escatimemos oración, ayuno ni limosna, descubriéndonos en un desierto de pruebas que es lugar de tránsito para llegar al jardín del Reino. Caminemos con sabiduría hacia el jardín que Dios nos invita a revisitar y que quizá reserve para muchos un descubrimiento inesperado: el del amor infinito que, aun con sufrimiento, colma el vacío del hombre.

¡Qué sublime dádiva, la de ser hijos en el Hijo y poder convertirnos cada día un poco más hacia nuestro Padre, hacia nuestros hermanos, hacia la creación entera que anhela su plenitud! ¡Qué camino de humanidad el de la fe, que permite arrostrar los padecimientos desde la misericordia y desear la herencia copiosa desde la paciencia comprometida!

A todos os deseo que podáis hacer vuestra propia lectura cuaresmal —espiritual y comprometida— de las palabras del Santo Padre y de todo lo que la Iglesia nos brinda para caminar con paso firme y esperanzado hacia la Pascua. Que vivamos, en fin, como hijos de Dios para ser hermanos en Mondoñedo-Ferrol, dejando atrás el desierto para llegar al jardín de la Pascua de Resurrección.

+ Luis Ángel de las Heras

Obispo de Mondoñedo-Ferrol

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal
Acerca de Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal 26 Articles
Nació en Segovia el 14 de junio de 1963. A los 14 años ingresó en el seminario menor de los claretianos de Segovia. En 1981 comenzó el año de noviciado en Los Negrales (Madrid), donde hizo su primera profesión el 8 de septiembre de 1982. Este mismo año inició los estudios filosófico-teológicos en el Estudio Teológico Claretiano de Colmenar Viejo, en Madrid, (afiliado a la Universidad Pontificia Comillas). Emitió la profesión perpetua el 26 de abril de 1986, año en que concluye la Licenciatura en Estudios Eclesiásticos. Al concluir la formación inicial, fue destinado al Equipo de Pastoral Juvenil de la provincia claretiana de Castilla, a la vez que cursó estudios de Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Pontificia Comillas. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de octubre de 1988. Inició su ministerio sacerdotal, en 1989, en las parroquias que los claretianos tienen encomendadas en el barrio madrileño de Puente de Vallecas (Santo Ángel de la Guarda y Nuestra Señora de la Aurora). Un año más tarde, en 1990, con otros claretianos y algunos laicos de la Parroquia, fundó la Asociación “Proyecto Aurora” (dedicada a la atención y acogida de drogodependientes en coordinación con “Proyecto Hombre”) y la dirigió durante seis años. Participó también durante 9 años en la animación de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la antigua provincia claretiana de Castilla. En septiembre de 1995 es nombrado auxiliar del prefecto de Estudiantes en el Seminario de Colmenar Viejo. Después fue formador de postulantes, superior y maestro de novicios en Los Negrales (Madrid). En Colmenar Viejo ejerce también como consultor, vicario provincial y prefecto de los seminaristas Mayores. En la Confederación Claretiana de Aragón, Castilla y León fue delegado de formación del Superior de la Confederación, de 2004 a 2007. Este último año fue elegido prefecto de Espiritualidad y Formación de la Provincia claretiana de Santiago. Durante el sexenio 2007-2012 fue también vicario provincial y prefecto de Estudiantes y Postulantes en Colmenar Viejo, así como profesor en el Instituto Teológico de Vida Religiosa y en la Escuela Regina Apostolorum de Madrid. El 31 de diciembre 2012 fue elegido Superior Provincial de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago. El 13 de noviembre de 2013 presidente de CONFER. El 16 de marzo de 2016 se hace público su nombramiento como obispo de Mondoñedo-Ferrol y toma posesión de la diócesis el día 7 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es actualmente miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, Comisión a la que se incorporó en la Plenaria de noviembre de 2016.