La catequesis, regalo de Dios a la Iglesia

Mons. Jesús Murgui           Queridos diocesanos:  Os escribo teniendo como horizonte próximo un acontecimiento eclesial de especial significación: el “Encuentro Diocesano de Catequistas con el Obispo”, que tendrá lugar (D.m.) el próximo domingo 3 de marzo, en el Colegio de las Jesuitinas de Elche y culminará por la tarde con la  celebración de la Eucaristía en la Basílica de Santa María de dicha ciudad.

Es verdad que muchísimos de los que me estáis leyendo no sois catequistas, también lo es que todos los bautizados estamos llamados a transmitir la fe, especialmente en nuestras familias y en el ambiente y lugar donde el Señor ha plantado nuestras vidas. Y es verdad que, además de sentirnos llamados todos a hacer realidad la tarea evangelizadora de la Iglesia, la nueva evangelización en el mundo actual, debemos sentir una especial gratitud hacia los hombres y mujeres catequistas, por el importante servicio que realizan en toda la Diócesis. Puedo afirmar, desde mi experiencia en la Visita Pastoral a nuestras parroquias, que, significativamente, y casi a la par de lo que ocurre en muchos lugares con los grupos de Cáritas, prácticamente en todas las parroquias visitadas, con un mayor o menor volumen y consistencia, he encontrado el grupo fiel y entregado – a veces desde hace muchos años- que cuidan e imparten la catequesis.

Nuestra gratitud, pues, muy especial a cada catequista que constantemente gasta parte de su vida al servicio de la transmisión de la fe en nuestras parroquias y comunidades: gracias por vuestro amor a Jesucristo y a la Iglesia y a los que ayudáis a catequizar; gracias por vuestra generosidad, dando vuestro tiempo para esta importantísima, y hoy urgente, tarea eclesial. Cuidad de estar vosotros llenos del Señor, con una consciente vida cristiana alimentada por la oración y los sacramentos, sólo quien ha encontrado a Jesús, puede con conocimiento de causa llevar a Él, que es de lo que se trata. Dejaos acompañar, para mejor acompañar,
viviendo la vida de vuestra comunidad parroquial y los medios de formación y de comunión eclesial que os ofrece nuestra diócesis. Colaborad con vuestros párrocos en el relevo generacional que, con decisión y siempre sumando, procede hacer para ofrecer a Jesús y el mensaje de su Iglesia a edades especialmente necesitadas de primer anuncio y de acompañamiento para progresar en la fe.

Mirando a los catequistas de infancia, hay una razón añadida para
transmitiros nuestro reconocimiento y es el hecho que experimentáis en
estos tiempos, de modo preocupante, cómo muchos padres no han
iniciado en absoluto a los hijos en la fe y en la oración. Los padres son los
primeros catequistas de sus hijos, pero muchos de ellos ignoran esta
gozosa misión. Y sois vosotros catequistas quienes les iniciáis en la fe, les
enseñáis a rezar y les ofrecéis la doctrina que la Iglesia ha atesorado desde
el mismo Jesús. Esto me impulsa a deciros, además, que precisamente por
esto procuréis catequizar en colaboración, lo más posible, con los padres,
y a que vosotros mismos y vuestras parroquias agradezcáis y acojáis con la
valoración debida a los padres que se acercan a pedir catequesis para sus
hijos. Hoy, con el ambiente tal como está, esos padres merecen que se
valore y se cuide ese paso que dan, integrándolos en el clima eclesial de
acogida y anuncio del Evangelio que debidamente hay que trabajar; esto
sin menoscabo del seguimiento del ordenamiento diocesano, que bien
respetado y aplicado nos favorece a todos, a padres, a catequistas, a los
sacerdotes, y a las parroquias; también y mucho a la comunión entre ellas.

Precisamente, para mejorar el actual ordenamiento de la diócesis
en este campo de la Catequesis, avanzando en la renovación pertinente
del actual Directorio diocesano de Iniciación Cristiana, hemos comenzado
este curso un proceso de reflexión, cuya primera etapa ha sido recopilar
los datos de una amplia encuesta en toda la diócesis que nos diesen a
conocer nuestra realidad, tratando, a la vez, de implicar el máximo de
parroquias en este proceso de actualización y renovación; por ello los
materiales de las sesiones preparatorias del Encuentro Diocesano del 3 de
marzo se han dedicado a reflexionar sobre los resultados ya tabulados,
por ser algo muy importante y que queremos iniciar con transparencia y
máxima participación. Nuestro profundo agradecimiento al Secretariado
Diocesano de Catequesis, al impulsar esta transcendental tarea y al
trabajar constantemente con perseverancia e ilusión a favor de una
Iniciación Cristiana renovada, actual y para todas las edades y etapas.

Gracias a todo el gran colectivo diocesano de catequistas,
comprometidos con todas las diversas necesidades en vuestro amplio
campo. Igualmente, a los padres que pedís los sacramentos de la Iglesia
para vuestros hijos, los animáis a prepararse para recibirlos dignamente y
os preocupáis para que prosigan su itinerario de iniciación y crecimiento
en la fe más allá de la primera comunión; en esas etapas de poscomunión
y en torno a la Confirmación, etapas que desde la diócesis vemos urgente
cuidar en nuestras parroquias, colegios cristianos y comunidades. Gracias,
también, a quienes desde el ámbito escolar cuidáis la pastoral de estas
edades y complementáis la tarea de las parroquias y de las familias.
Igualmente a los coordinadores y animadores de la acción catequética en
parroquias y comunidades; especial gratitud a mis hermanos párrocos,
principales responsables y acompañantes de los catequistas en su labor
decisiva para hacer cristianos y, por ello, para la edificación de nuestras
comunidades parroquiales y su servicio al mundo. A todos, en nombre de
la diócesis, gracias.

A los más directamente implicados en la acción catequética, deseo
poderos saludar en el próximo Encuentro Diocesano del 3 de marzo; y
pido a todos vosotros, queridos diocesanos, que mantengamos bien viva
la conciencia de la importante tarea de la transmisión de la fe que urge
especialmente en nuestros días, y que roguéis a Dios para que nos dé luz y
fuerza para realizarla.

Santa María, Madre de Dios y madre nuestra, que no dio al Señor
nacido de ella, nos ayude a darlo a conocer y a conducir a todos a Él. San
Vicente Ferrer, hombre de comunión y de misión, interceda por nosotros
en su Año Jubilar.

Mi afecto y bendición a todos

+ Jesús Murgui Soriano
Obispo de Orihuela-Alicante

 

Mons. Jesús Murgui Soriano
Acerca de Mons. Jesús Murgui Soriano 155 Articles
Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979. Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca. El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.