Carta a los fieles cristianos del Arciprestazgo Centro de Vitoria-Gasteiz con motivo de la Visita Pastoral en la Cuaresma de 2019

Mons. Juan Carlos Elizalde            “Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, Padre Nuestro, y del Señor Jesucristo”. Con estas palabras de saludo, inicia San Pablo su carta a los cristianos de Corinto (1 Co 1,3). Con las mismas palabras, yo, Obispo de Vitoria y sucesor de los Apóstoles, comienzo esta carta a vosotros, mis hermanas y hermanos cristianos de las parroquias del Arciprestazgo Centro de la Diócesis de Vitoria.

Con gozo os anuncio, queridos sacerdotes, consagrados y fieles laicos del arciprestazgo, mi propósito de haceros en esta Cuaresma la Visita Pastoral. Muchos de nosotros ya nos conocemos y hemos coincidido en múltiples encuentros durante estos tres años de mi servicio episcopal a la Diócesis de Vitoria. La Visita Pastoral casi entra dentro del ministerio ordinario del Obispo como Pastor de la Iglesia particular y es signo visible de la unidad de los fieles y de la Iglesia diocesana que le ha sido encomendada. El Obispo, como sucesor de los Apóstoles, en nombre de Cristo y del Sucesor de Pedro, preside la vida de la comunidad cristiana anunciando el Evangelio, celebrando los sacramentos y promoviendo la caridad.

Por todo esto, el Obispo visita una parroquia como alguien de casa. Las relaciones mutuas de los fieles con el Obispo han de ser siempre respetuosas, pero inspiradas en la confianza y el afecto que corresponden a hermanos dentro de la misma familia eclesial. Al visitar las parroquias quiero conocer lo mejor posible las condiciones de vida y de trabajo de los sacerdotes, consagrados y fieles laicos. Pretendo compartir fraternalmente la fe que juntos profesamos: rezaremos juntos y celebraremos la Eucaristía. Me gustaría participar de los esfuerzos que hacéis por evangelizar a los niños, jóvenes, adultos y ancianos. Quisiera que mi vista sirviera de consuelo a los enfermos y a los que padecen soledad. Entiendo la Visita Pastoral como momento privilegiado para compartir esfuerzos, animar a la fidelidad y enriquecer a los hermanos con la energía espiritual del ministerio apostólico. Para que todo esto pueda ser realidad, hemos de preparar cuidadosamente dicha Visita. Desde ahora me pongo a vuestra disposición para vivir juntos las alegrías y las exigencias de la fe en Jesucristo.

La Madre Iglesia pide a los Obispos que hagan la Visita Pastoral a sus comunidades cristianas y a las instituciones eclesiales. Así dice la ley de la Iglesia (c. 396): “El Obispo tiene la obligación de visitar la diócesis cada año total o parcialmente, de modo que al menos cada cinco años visite la diócesis entera…”

Otro documento eclesial, el Directorio para el Ministerio pastoral de los Obispos, dice respecto de la Visita Pastoral: “El objetivo principal de la visita a las parroquias es el encuentro del Obispo con las personas, es decir, con el clero, los religiosos y los laicos: todos los actos de la visita deben orientarse hacia este fin” (nº168).

Se enmarca la Visita Pastoral en un momento de intensa revitalización diocesana, mientras trabajamos el Plan Diocesano de Evangelización en su línea 4: Confesión de fe y compromiso social como Iglesia samaritana.

Deseo que la Visita sea una ocasión para la conversión personal y pastoral de cada comunidad. E igualmente para el encuentro gozoso y anuncio del Evangelio a los hermanos no creyentes que llevamos en el corazón.

Las experiencias de oración, retiro y ejercicios espirituales tendrán especial acogida en el marco de la visita.

Confío a mis hermanos sacerdotes poner en vuestro conocimiento el horario de los actos de la Visita Pastoral. Por mi parte, quiero invitaros a los dos actos más significativos de la misma: la celebración de la Eucaristía con el pueblo de Dios, que presidiré en cada una de las parroquias, y el encuentro con la comunidad parroquial o unidades pastorales.

Concluyo con las palabras finales de la Carta de San Pablo a los Corintios, con la que he comenzado mi escrito: “¡Que la gracia del Señor Jesús sea con vosotros! Os amo a todos en Cristo Jesús” (1 Co 16, 23-24).

Hasta pronto. Con mi afecto y bendición.

Vitoria-Gasteiz, 2 de febrero de 2019

+ Juan Carlos Elizalde
Obispo de Vitoria

Mons. Juan Carlos Elizalde
Acerca de Mons. Juan Carlos Elizalde 30 Articles
El obispo de Vitoria nació en Mezquíriz (Navarra) el 25 de junio de 1960. Obtuvo la licenciatura en Filosofía por la Universidad de Navarra (1977-1980) y en Teología por la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, formándose con los Cruzados de Santa María. Es Licenciado en Teología Espiritual por la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid y realizó el curso de Directores de Ejercicios Espirituales con los PP. Jesuitas de Salamanca (1994-1996). Fue ordenado sacerdote el 3 de octubre de 1987 en Roncesvalles, quedando incardinado en la diócesis de Pamplona, sede en la que ha desarrollado su ministerio sacerdotal. Entre otros, ha desempeñado los cargos de director de las residencias universitarias diocesanas “Martín de Azpilicueta” y “Argaray” (1999-2004) y párroco de “Santa María” de Ermitagaña” y de “La Sagrada Familia” (2005-2009). Actualmente es profesor de Teología y responsable de Pastoral de la Universidad Pública de Navarra, desde 1998; vicario episcopal territorial de la zona de Pamplona-Cuenca-Roncesvalles, desde 2009; profesor de Homilética del CSET “San Miguel Arcángel”, desde 2011; coordinador del Centro de Dirección Espiritual diocesano en la Capilla de la Divina Misericordia en el oratorio de “San Felipe Neri”, desde 2012; y canónigo-prior de la Real Colegiata de Roncesvalles, desde 2013.