A vino nuevo, odres nuevos

Mons. Luis Quinteiro         Para estos tiempos verdaderamente nuevos, la Iglesia, en la voz del Papa Francisco, nos urge a recorrer caminos nuevos, con métodos nuevos, con actitudes nuevas. Esto supone que nuestro corazón esté abierto a la novedad perenne del Evangelio y que tengamos energías
para romper las barreras y los miedos del hombre viejo. La novedad del Evangelio se lleva mal con el hombre viejo y sus artimañas.

Nuestra Diócesis de Tui-Vigo quiere proponerse ahora y bajo la luz del Espíritu Santo una necesaria renovación pastoral. Nadie duda de tal necesidad. Otra cosa es que seamos conscientes y que asumamos internamente lo que esto supone para nuestras vidas y para la vida de nuestros diocesanos.

Los cambios drásticos solo acontecen en circunstancias extraordinarias y, gracias a
Dios, nuestra Diócesis no vive en tal situación. Lo que vive nuestra comunidad diocesana ahora es lo que les pasa a muchas personas que han vivido largo tiempo en la lozanía de los años y que, de repente, se dan cuenta de que esos tiempos se han ido y que comienza una nueva etapa que tiene más que ver con lo prosaico del día a día que con los cantos de sirenas que arrullan los oídos.

El cambio pastoral que nuestra Diócesis espera tiene que ver esencialmente con el día a día de nuestra existencia. El hombre viejo nos apremia con la diaria constatación del “tempus fugit” de Cicerón y nos seduce con la invitación al “carpe diem” de Horacio. Son los pilares del paganismo los que hoy vuelven a sostener las razones para vivir cada día de más personas. No son tanto los postulados de la modernidad los que hoy combaten la fe de los cristianos, sino el formidable apego al humus que sostiene nuestros pies el que nos impide vivir cada instante
abiertos a la trascendencia. El ser humano sufre hoy más que nunca la tentación de satisfacer sus anhelos en la inmanencia temporal.

En este contexto, las propuestas del hombre nuevo, Cristo y los renacidos en Él, se
encuentran con serias dificultades de comprensión, incluso para aquellos que en otros tiempos hubieran estado naturalmente abiertos a ellas. En el ámbito social han cambiado mucho los presupuestos de la compresión de la persona humana. Hoy tienen mucha más fuerza las razones antropológicas que conciernen al ámbito personal que las razones cosmológicas que tienen que ver con el universo. Me refiero al ámbito intersubjetivo de la comprensión y no a la fuerza en sí del peso argumental.

La comunidad creyente cristiana necesita hoy rehacer y fortalecer el horizonte de su comprensibilidad social. Aunque la fe cristiana será siempre un escándalo y una necedad para los sabios de este mundo, el cristiano necesita encontrar modelos de fe en la vida diaria que apunten a las expectativas del imaginario social. La comunidad cristiana necesita referentes sociales y ser ella misma un referente social. El espacio vital de la fe cristiana es la sociedad de la que el cristiano es miembro vivo.

Este es uno de los retos pastorales de nuestra Diócesis. Vivir nuestra fe desde la vida, desde los compromisos morales de la fe que profesamos. Así nuestra fe será generadora de fe para quien la viva y la testimonie y para todo aquél que tenga un corazón puro y generoso.

+ Luis Quinteiro Fiuza
Obispo de Tui-Vigo

Mons. Luis Quinteiro
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Don Luis Quinteiro Fiuza, nace en Sabrexo (Vila de Cruces-Pontevedra) en el año 1947. Ingresa en el Seminario Menor de Belvís de Santiago de Compostela en 1958. Unos años después, en 1966, siendo seminarista mayor, comienza sus estudios teológicos en la Pontificia Universidad de Comillas (Santander) y, trasladada esta universidad a Madrid, obtiene el grado de Licenciado en Teología y realiza los cursos de doctorado. En Junio de 1971 es ordenado presbítero en Madrid, en la Iglesia de I.C.A.I. de los Padres Jesuitas. En 1978 va a Roma para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante esta estancia en la Ciudad Eterna, se especializa en Filosofía Contemporánea y realiza varios cursos y seminarios sobre el estudio y pensamiento de Karl Marx En 1981 asiste en Alemania a unos cursos da Hochschule für Philosophie de Munich. Es Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidade Gregoriana de Roma, con una tesis sobre el Realismo Transcendental, en la que obtiene la cualificación de Summa cum laude. En su diócesis de origen ha desarrollado una intensa labor pastoral e intelectual: coadjutor de la Parroquia de San Juan, Director de la Residencia Universitaria “Burgo de las Naciones”, Formador y Profesor del Seminario Menor y Capellán de de la Residencia Universitaria “Padre Míguez” de las religiosas Calasancias de la Divina Pastora. En el año 1982 es nombrado Profesor del Instituto Teológico Compostelano y director del Centro de Formación Teológica de Seglares de la Archidiócesis. En el año 1992 será Director del Instituto Teológico Compostelano y en 1997, Rector del Seminario Mayor de Santiago de Compostela. En 1999 el Papa Juan Pablo II le nombra Obispo titular de Fuerteventura y Auxiliar de Santiago de Compostela, siendo ordenado el 19 de junio siguiente. Su lema episcopal “Beati Misericordes” (Mt 5,7), recoge una de las Bienaventuranzas, en la cual el Señor invita a sus discípulos a recorrer el camino de la misericordia que tiene su punto de partida en la misericordia de Dios manifestada en su Hijo Jesucristo. En el año 2002 se le designa Obispo de Ourense, diócesis en la que ha permanecido siete años. Pertenece en la Conferencia Episcopal Española a la Comisión Episcopal de la Doctrina de la Fe y a la de Migraciones; siendo en esta última el Obispo Promotor del Apostolado del Mar. El 28 de enero del presente año se hizo público su nombramiento como Obispo de Tui-Vigo. En la Santa Iglesia Catedral de Tui, toma posesión el día 24 de abril de 2010; y en el día siguiente realiza la entrada en la Con-Catedral de Vigo.