Justicia o misericordia (II)

Mons. Agustí Cortés         La gran escritora alemana convertida al catolicismo, Gertrud von Le Fort, publicó en 1930 una novela histórica con el título El papa del ghetto. Su argumento, tomando pie de la historia (s. XI-XII) del antipapa Anacleto II, plantea el grave problema del conflicto entre la justicia y la misericordia. Petrus Leonis, judío “imperfectamente” converso al cristianismo (posteriormente considerado antipapa o falso papa), deviene un brillante eclesiástico. En un momento dado, se presenta al Papa Inocencio II para pedir justicia, pues su hermana había sido objeto de secuestro y vejaciones por parte de un grupo violento y ambicioso. Así habla al Papa:

Si yo fuera un sacerdote de Cristo como vos, padre mío, quisiera luchar para abolir la injusticia de la tierra… Y ahora, Padre Santo, os suplico, no para mí o mi familia, sino por la misma santa Iglesia, haced que ésta no incurra en el reproche de no haber sabido administrar justicia”.

El Papa responde:

“Ten cuidado con no abolir también la cruz… Hijo, la justicia no existe sino en el infierno; en el cielo está la gracia y en la tierra está la cruz”.

La cruz aquí es sinónimo de misericordia y de gracia.

El problema que se plantea es serio y constante a lo largo de toda la historia de la Iglesia, desde que Jesucristo predicó su Evangelio y lo vivió radicalmente hasta morir en la cruz perdonando y ofreciendo su vida en sacrificio. Recordamos que en San Pablo los cristianos judaizantes, al igual que los sabios paganos, son vistos como enemigos de la cruz: la consideran un escándalo y un fracaso.

Nuestro sueño, nuestra “utopía”, nuestra esperanza, no es la justicia que impera en el infierno, sino la misericordia y la gracia que iluminan el cielo. El cielo no es tanto el lugar de “los grandes méritos”, sino el estado donde se vive “el gran perdón”. Y esta es nuestra verdadera libertad.

Y, como siempre que hablamos de las realidades últimas (cielo, infierno) nuestra mirada no se queda en ellas, aunque merecen nuestra contemplación orante: ya Jesucristo habló así para que nos diéramos cuenta de que aquellas realidades nos hacen cambiar el presente.

En concreto: ¡Atención en la lucha actual contra toda injusticia y en la exigencia de cumplimiento de lo que es justo! Jesús nunca se identificó con un profeta justiciero, sino que cargó sobre sí nuestros pecados en un gesto de insólita misericordia. ¡Atención en la contemplación esperanzada del cielo! Jesús anunció el momento de plena gracia y misericordia, pero con la intención de que ya aquí en la tierra viviéramos algo del cielo, un adelanto de aquella plenitud de amor.

¿Cómo será posible vivir esta aparente contradicción? El Señor podrá ir indicando los caminos de cada uno. Pero en todo caso, siempre habrá una participación, de una u otra forma, en la cruz, en la que la misericordia absorbe la justicia y la transforma en reconciliación y paz.

Un buen prólogo que nos dispone para vivir la Cuaresma.

 

 

 

† Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
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Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998. El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat. En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades. En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.