El camino hacia la Pascua

Mons. Casimiro López Llorente                 El próximo miércoles comienza la cuaresma. En la imposición de la ceniza escuchamos las palabras de Jesús: “Convertíos y creed en el Evangelio” (Mc  1,15). La conversión pide volver el corazón a Dios, dejarse encontrar por su amor misericordioso y vivir en adhesión a Dios, y así el amor al prójimo y a toda la creación. Lo recuerda el papa Francisco en su mensaje para la cuaresma de este año: “La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios” (Rm 8,19).

La cuaresma nos prepara para celebrar la Pascua del Señor, su muerte por nuestros pecados y su resurrección para la Vida. En el bautismo, Dios nos hace partícipes de la muerte y resurrección de Cristo y renacemos a la Vida de los hijos de Dios. Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena, es un proceso dinámico que incluye también a la historia y a toda la creación.

En el bautismo comenzó para nosotros la aventura de vivir como hijos de Dios en el seguimiento de Jesús hasta ser conformes a Él. La cuaresma es un tiempo propicio para un nuevo encuentro con Dios y para recuperar o intensificar la nueva Vida de la gracia que Él nos infundió en nuestro bautismo hasta que ésta llegue a su plenitud. Ahora podemos caminar, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de la salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo.

El camino cuaresmal nos llama a restaurar nuestro corazón de cristianos mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual. La Iglesia nos invita durante este tiempo al ejercicio de la oración, del ayuno y de la limosna para liberar el corazón del peso de las cosas materiales y disponernos para amar a Dios, al prójimo y a la creación entera. Por el ayuno superamos el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor a Dios y al prójimo. Por la limosna hacemos frente a la tentación del tener, de la avidez de dinero, que relega el primado de Dios en la vida y nos cierra a los hermanos. Y por la escucha de la Palabra de Dios en la oración, nos abre a Dios para acoger su voluntad en nuestra vida. Acojamos la misericordia de Dios.

+ Casimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

Mons. Casimiro Lopez Llorente
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Nació en el Burgo de Osma (Soria) el 10 de noviembre de 1950. Cursó los estudios clásicos y de filosofía en el Seminario Diocesano de Osma-Soria. Fue ordenado sacerdote en la Catedral de El Burgo de Osma el 6 de abril de 1975. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y en 1979 la Licenciatura en Derecho Canónico en el Kanonistisches Institut de la Ludwig-Maximilians Universität de Munich (Alemania). En la misma Universidad realizó los cursos para el doctorado en Derecho Canónico. El 2 de febrero de 2001 fue nombrado Obispo de Zamora. Recibió la Ordenación episcopal el 25 de marzo de 2001. En la Conferencia Episcopal es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos y Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis.