Y ¿qué es la verdad?

Mons. Fran­cesc Par­do          Ésta es la pregunta que hace el gobernador romano Poncio Pilato a Jesús, cuando éste es llevado a su presencia acusado de rebelión, de proclamarse rey, acusaciones que comportarán su condena a muerte. Pilato formula la pregunta después de que Jesús haya manifestado que ha venido al mundo para dar testimonio de la verdad y que todo aquel que es de la verdad escucha su voz.

Esta pregunta nos la hemos hecho siempre, y sigue siendo muy actual, ya que hoy en día seguimos preguntándonos qué es la verdad.

Los miembros del movimiento Cristianos Adultos de Pueblos y Comarcas de Cataluña reflexionaron durante el curso 2017/2018, y como fruto de su trabajo han presentado un manifiesto. Me parece interesante reflejar algunas de las consideraciones.

Hay que tener presente que vivimos en un entorno muy marcado por el relativismo, una corriente de pensamiento que considera que todo es relativo, que la Verdad en mayúscula no existe, porque hay muchas verdades y cada cual tiene la suya. Podría decirse que hay tantas verdades como personas. Al mismo tiempo, a lo largo de la  vida creemos en la verdad de muchos de los hechos, en situaciones objetivas, criterios, actitudes… pese a que se pueda opinar de diferente manera sobre muchas de las cuestiones.

Ciertamente, se constata que la verdad es alterada desde muchos frentes por la normalización y aceptación de la llamada “pos verdad”, que consiste en la mentira sin escrúpulos en beneficio de intereses propios. Hemos constatado que con frecuencia el criterio de “todo vale” se utiliza para conseguir ciertos fines; o que para que triunfe una idea puede utilizarse la mentira. Y ciertamente, en muchas ocasiones se utiliza la mentira para imponer criterios económicos, políticos, comerciales, culturales, religiosos…

Algunos medios de comunicación social, y también los personales desde las nuevas tecnologías, pueden llegar a ser vehículos de desinformación, de falsas verdades, gracias a diversos recursos: titulares manipulados, espacios donde introducir subrepticiamente ciertas informaciones, acentuar únicamente determinados aspectos, remarcar un hecho fuera de su contexto, difundir tan solo una parte de la realidad…

En un mundo plural como el nuestro se hace difícil vivir y mantenerse en la verdad, sobre todo cuando una información se repite una y otra vez por más falsa que sea.

¿Cómo hay que responder a la pregunta sobre la verdad?

Hay que estar convencido de que realmente existen “verdades” y que, por tanto, hay que buscarlas con sinceridad y humildad. Al mismo tiempo, es bueno reconocer que no lo sabemos todo, que podemos equivocarnos, que hemos de saber escuchar con actitud dialogante a quien opina y piensa de forma diferente a la nuestra. El papa Francisco, en su exhortación “La alegría del Evangelio” n. 231, insiste en que la realidad es más importante que la idea, y ello exige no esconder la realidad.

Nosotros, los cristianos, manifestamos que la verdad plena es Jesucristo, que por la verdad del amor y la salvación de Dios, vivió, murió y resucitó. Recordemos su afirmación: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6). Creer en Jesucristo como verdad, y en el amor de Dios y en el amor a Dios y a los demás, nos exige coherencia con el mandamiento “no dirás falsos testimonios ni mentirás”.

No podemos caer en la incoherencia de afirmar algo que nos favorece y no hacerlo cuando nos va en contra.

Debemos ser conscientes del mal que se infringe a las personas cuando se miente o se difama. No solo se daña a la persona, sino que también se convierte en un mal social, porque la convivencia se basa en el hecho de poseer y ofrecer información veraz, y en el respeto a los derechos de todo el mundo.

 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 412 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.