El Corazón de Cristo nos lleva al centro del Evangelio

Mons. Rafael Zornona            Celebramos en nuestra Diócesis el Centenario de la Consagración de España al Corazón de Jesús. Lo que se pretende es activar al máximo el amor de Cristo, de cuya fuente manarán grandes frutos de santidad. Este es nuestro propósito. Nuestros antepasados lo hicieron hace cien años en otras circunstancias sociales, políticas, culturales y religiosas, completamente diferentes a las nuestras de hoy. Lo que no ha cambiado es el Amor infinito de Dios que siempre permanece y espera nuestra respuesta individual y como comunidad diocesana. En efecto, queremos manifestar nuestro amor a Jesús y llenarnos de su Amor, de modo que reine en nuestros corazones y en el mundo, en nuestras relaciones sociales, en nuestra sociedad y en la iglesia. Es la mayor riqueza espiritual de nuestra fe lo que nos llena de piedad y de profundidad, pues de este Corazón divino y humano brota toda la riqueza de la santidad y la íntima comunión de la Iglesia con Dios y en la fraternidad de los hermanos.

Este culto nos lleva al centro del evangelio. Cuando amamos su corazón divino y humano entendemos perfectamente que su amor nos llama a la conversión, a que nos dediquemos a El, a que nos consagremos a El y a que vivamos la reparación de los pecados –los nuestros y los de todos los hombres nuestros hermanos—, respondiendo generosamente a su amor. El efecto inmediato de esta dedicación al Señor se traducirá en mayor fervor, en el gusto de vivir la fe y de dar testimonio de ella, pues Jesús que nos ama nos impulsa a invitar a los demás a amarle; y, unido a todo ello, un especial flujo de caridad para con los necesitados.

La consagración al Corazón Sagrado de Cristo se centra en la amistad con el, en una relación firme y delicada en la que queremos compartir nuestra vida ofreciéndole nuestros trabajos, nuestros sufrimientos y nuestra cruz, afrontando las dificultades de forma cristiana, ofreciendo todo al Señor, como El se ofreció al Padre por nosotros.

El Señor quiere reinar en los corazones, pero cada uno de nosotros somos un abismo de sentimientos, afectos, deseos, y ¡cuantas veces se manifiestan las heridas que nos deja la vida! Dice el Salmo que “el sana los corazones destrozados y venda sus heridas” (Sal 146). No obstante todo cambia cuando sabemos que “sus heridas nos han curado” (Isaías 53,5), porque solamente la compasión de Dios cura nuestra aflicción, restaura lo que está roto y ablanda el corazón endurecido por el pecado. Su amor desbordante no cesa de amar, nunca se cansa de perdonar, sana nuestra incredulidad, nuestra soberbia, nuestro egoísmo, nuestra desconfianza, nuestra tibieza. Los que necesitan medico son los enfermos. Como dice Jesús, “no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mt 9, 12-13). Pero nos ha dado como medicina su propia vida, hasta entregarla por completo por nosotros. Su amor es nuestro único remedio. El es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, que nos espera para consolarnos definitivamente.

En este momento histórico donde parece que se tambalean los cimientos de los valores que han fundamentado la sociedad y el sentido de la vida –desconocido para muchos hoy— y la Iglesia, preocupada por el destino del hombre, nos envía a evangelizar con autenticidad y alegría, debemos ser fieles instrumentos del amor de Dios. Quien descubre su Amor reconoce en el el Camino, la Verdad y la Vida, y aprende el arte de vivir, que es el arte de amar. El nos ayuda a forjar la civilización del amor que globaliza la esperanza y forma la unidad entre los hombres, como en una verdadera familia.

Amigos: hemos preparado un ambicioso programa. Una imagen del Sagrado Corazón de Jesús visitará las parroquias para que en ellas se haga un triduo donde jóvenes y adultos renueven su amor al Señor. Simultáneamente se darán catequesis sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón para los grupos parroquiales. Como colofón peregrinaremos al Santuario del Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles de Madrid los días 15 y 16 de junio. Finalmente, el sábado 29 de junio haremos toda la diócesis la Consagración Diocesana al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Cuento con vosotros para esta renovación. Nos hará mucho bien.

Te invito a leer la Carta Pastoral que os he dirigido.

 

+ Ra­fael Zor­no­za Boy

Obis­po de Cá­diz y Ceu­ta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.