La Biblia

Mons. Jau­me Pu­jol               Este año me he propuesto tratar de vez en cuando temas relacionados con la Biblia, este conjunto de libros inspirados por Dios. Lo hago en la estela de las recomendaciones del Papa Francisco, de que cada familia debería tener una Biblia en casa y leerla.

El Concilio Vaticano II quiso que nos familiarizáramos con el uso del Antiguo y el Nuevo testamento. Dispuso que en la misa sus textos fueran recitados en la lengua vernácula y que tuvieran dignidad y espacio suficientes antes de entrar en el núcleo de la celebración eucarística.

La Biblia es el libro más importante de la historia, el más vendido (siguen editándose unos cien millones de ejemplares cada año), el más influyente en la cultura del mundo. Pero a la vez es un compendio de setenta y tres libros, algunos de pocas páginas: cuarenta y seis pertenecen al Antiguo Testamento y veintisiete al Nuevo, que comprende desde los cuatro Evangelios hasta el Apocalipsis.

Esta lista o canon de libros, escritos originariamente en hebrero, griego y arameo, fue configurada definitivamente en el siglo IV basándose en la tradición de los libros inspirados compartida en general por el judaísmo y el cristianismo.

Los católicos hemos de tener en gran estima a la Biblia, aunque no la consideremos la fuente única de la Revelación y pongamos en guardia a los lectores sobre una interpretación puramente personal y fuera de contexto de algunos párrafos. Sabemos que hay textos más literarios que históricos, pero a la vez no podemos caer en la tendencia a considerar la Biblia una colección de fábulas moralizantes.

Por todo ello es importante leer la Biblia, estudiarla a la luz de la interpretación de la Iglesia. San Agustín pidió: «Leed la Biblia para que no seáis ciegos que guían a otros ciegos; leedla porque en ella encontraréis todo lo que debéis practicar y todo lo que debéis evitar.»

Como una razón más para conocerla cabe añadir que está en la base de las mejores obras pictóricas de los diversos museos, y en el fondo de muchas obras de arquitectura, como tantas catedrales y santuarios de todo el mundo, o la Sagrada Familia de Gaudí, quien cada noche meditaba la Biblia para su inspiración de artista.

Debe leerse con devoción y cuidado. Tenemos en las manos textos sagrados; no abordarlos en su literalidad como si todo fuera científico, ni con las tijeras de podar para quedarnos solo con lo que nos gusta.

Y no me olvido de lo orgullosos que estamos los tarraconenses de contar con el Museo Bíblico, dirigido por el equipo del Dr. Andreu Muñoz, referencia a escala mundial entre estudiosos y divulgadores de la Biblia.

 

+Jau­me Pu­jol Bal­ce­lls
Ar­zo­bis­po me­tro­po­li­tano de Ta­rra­go­na y pri­ma­do

Mons. Jaume Pujol
Acerca de Mons. Jaume Pujol 324 Articles
Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.