Promoviendo derechos con hechos

Mons. Fran­cis­co Ce­rro          Nuestra Diócesis agradece a los que han trabajado tantos años en MANOS UNIDAS y siguen en la brecha. Actualmente se ha renovado la Junta Directiva habiéndose elegido una nueva presidenta y  su equipo. Estamos muy esperanzados porque deseamos que se dé una respuesta actualizada desde este gran servicio de la Iglesia en el tercer mundo que es Manos Unidas. Una de las realidades más vivas y que pone en práctica la Doctrina Social de la Iglesia siempre abierta a los necesitados, como el Corazón de Cristo.

Tres claves nos hacen vivir el deseo y el deber de poner en práctica lo que Manos Unidas lleva haciendo tantos y tantos años y que nos interpela a la Iglesia y a la sociedad.

  1. Muchos problemas sociales se van solucionando, pero otros siguen siendo por desgracia de rabiosa actualidad. Sigue el hambre, las pobrezas que matan a los pueblos, el problema del agua, el cambio climático que afecta a los más pobres, la falta de sanidad que no responde a los problemas básicos de salud, el cultivo de la tierra, la falta de seguridad
  2. Manos Unidas tiene que ser la “conciencia” que a todos los cristianos y personas de buena voluntad nos lanza a trabajar por los más empobrecidos y sufrientes de la humanidad.

Insisto en que es necesario el que las campañas de Manos Unidas sean cada vez más valoradas y potenciadas por:

  1. Las parroquias, que hagan las colectas motivándolas y llamando a una generosidad para compartir, cada vez más, con nuestros hermanos más necesitados.
  2. Las Asociaciones de la Iglesia y los colegios deben, a través de los profesores de Religión intentar concienciar de la necesidad de ser solidarios con nuestros hermanos necesitados de países pobres y carentes de recursos, para que se potencie esta campaña y la colecta sea un éxito.
  3. Las instituciones, que trabajan desde la sensibilidad con lo social, deben abrirse a las necesidades universales. Manos Unidas, siendo una institución de la Iglesia, es una de las armas más eficaces que tiene la sociedad para llegar al desarrollo integral en el mundo más empobrecido.

Todas las iniciativas de Manos Unidas llevan el objetivo de sensibilizar y recaudar fondos para que se potencie y se hagan realidad proyectos de solidaridad y desarrollo de los pueblos. No solo consiste en dar el pez sino, también, enseñar a pescar. Por eso, Manos Unidas apuesta por todo lo que dignifica la persona humana y sus necesidades para el desarrollo en su vida, en su salud, en su progreso, en su educación. Esto, también lleva consigo la auténtica evangelización que, en palabras del Papa Francisco, no puede prescindir de poner en práctica la Doctrina Social de la Iglesia en los países más empobrecidos que es el cauce del auténtico servicio a la gente más necesitada

Manos Unidas, teniendo en cuenta que nuestra sociedad está cada vez más sensibilizada por la dignidad e igualdad de la mujer, trata de poner en práctica la promoción de la mujer en su dignidad, en sus derechos, ayudarlas a salir de las grandes injusticias que se cometen contra ellas y, sobre todo, luchar por el desarrollo integral en una sociedad que cada vez tiene más “asignaturas pendientes”. Es la profunda llamada de la Iglesia a potenciar los derechos fundamentales de la persona humana, a vivir de acuerdo con su vocación y dignidad.

Manos Unidas, pone a la mujer en el centro de sus preocupaciones y ocupaciones para su desarrollo y promoción, «justa y necesaria”, para que pueda cumplir con su misión, a veces tan poco reconocida y tan poco valorada, en la sociedad y en el tercer mundo donde está tan explotada y tan poco reconocido en su papel esencial.

Pidamos a María, Madre de Dios, que mujeres, madres y amigas vivan el Evangelio como Buena Noticia para que el desarrollo de la persona, en nuestros días y en todas las partes de este mundo, sea una realidad

 

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.