Igualdad y dignidad, el clamor de Manos Unidas

Mons. Se­bas­tià Tal­ta­vull           La igualdad entre los seres y humanos y su dignidad, además de la igualdad y la dignidad que los identifica, comienza en el reconocimiento que toda persona hace de la otra y su voluntad de defenderla y amarla. Es el deber fundamental que corresponde a los derechos que cada uno tiene. Cuando en la campaña de Manos Unidas aparece la mujer del siglo XXI y la describe como «ni independiente, ni segura, ni con voz», añadiendo todavía la información que «una de cada tres mujeres de hoy no es como te lo imaginas», se piensa en el incumplimiento de los derechos humanos en la mayoría de países donde sería posible todo lo contrario si las políticas que dominan los cumplieran. La educación será la solución y el reto más importante para creer en la igualdad y en la dignidad de las personas.

Manos Unidas cumple 60 años luchando contra el hambre y la pobreza. No hay duda de que ha crecido en sensibilidad social y con ayudas puntuales en constantes campañas de mentalización. En 2017 se recaudaron más de 48 millones de euros y se aprobaron 570 proyectos de desarrollo en 59 países, proyectos sociales, educativos, sanitarios, agrícolas y en favor de la mujer. El hecho de la transparencia de comunicación y el relato de los proyectos realizados ha hecho crecer la credibilidad en una acción solidaria que se debía justificar y promocionar en todo momento. Cuando se da esta información y se mantiene el calor a lo largo del año, el resultado —tanto de mentalización como de recursos— está asegurado. No hay que cansarse de trabajar a favor de la igualdad y la dignidad cuando muchos derechos siguen siendo vulnerados y afectan a millones de seres humanos.

Nuestra respuesta, aquí, en Mallorca, necesita sin embargo de la coherencia con la que tenemos que vivir. La actitud reivindicativa de derechos solo tiene sentido si entre nosotros su práctica —la de todos los derechos humanos— está a la orden del día de nuestra forma de pensar, de hacer y de educar. Cuando una treintena de personas tienen lo mismo que el resto de la humanidad, cuando 1.300 millones de seres humanos en la actualidad son las escandalosas cifras de la pobreza más severa, tenemos que despertarnos de la indiferencia con la que lo miramos y de la inacción con la que no lo enfrentamos. El reto de la «globalización del bien» nos obliga como la caridad, que es la respuesta urgente del corazón que escucha con fe la llamada que nos viene de Dios mediante los que más sufren, los que nos hacen llegar su clamor para que respondamos. ¡Lo esperan!

 

+ Se­bas­tià Tal­ta­vull

Obis­po de Ma­llor­ca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
Acerca de Mons. Sebastià Taltavull Anglada 78 Artículos
Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.