Creemos en la igualdad y la dignidad de las personas

Mons. Fran­cesc Par­do          Este domingo se nos propone colaborar con la campaña de Manos  Unidas, que celebra su 60 aniversario, en su lucha contra el hambre en el mundo y las causas que lo provocan.

Aunque estemos habituados, hacen estremecer los datos que nos llegan de los organismos internacionales sobre el hambre y la desnutrición de niños y adultos en muchos países. No olvidemos que la desnutrición infantil y la falta de alimentación adecuada son una realidad próxima, pero que no tiene el nivel de gravedad que se vive en otros países, en campos de refugiados o en los caminos de la inmigración.

Y, ¿qué decir de la sequía de la tierra y de la falta de agua en zonas particularmente áridas, sobre todo en el continente africano? Sin olvidar el grave problema de la falta de recursos sanitarios en cuanto a la prevención y curación.

Como contrapunto, en algunos países la “sociedad del bienestar” lucha por aumentar el bienestar material, mientras en otros aumentan las desigualdades provocadas por el hambre y por la falta de recursos necesarios para llevar una vida digna.

Fijémonos en lo más valorado entre algunos colectivos de nuestro mundo occidental: la capacidad de consumir, de tener, de buscar únicamente el propio bienestar. Démonos cuenta de la contradicción: en nuestra sociedad las dietas y cursos para adelgazamiento son habituales, cuando en otros países son muchas las personas que desde su infancia siempre están a dieta estricta, y no precisamente por motivos de salud, sino porque no disponen de lo necesario.

De todas formas, es cierto que ha aumentado la sensibilidad y la colaboración con las entidades e instituciones eclesiales y no eclesiales que dan respuesta a dichas necesidades. Todos somos testigos de hechos y actitudes que muestran voluntad de colaboración solidaria participando en diferentes proyectos de desarrollo.

Pero no es suficiente. Debemos convertirnos y mostrar, como cristianos, desde hechos concretos, que el amor y la ternura de Dios alcanzan a aquellas personas que padecen hambre y sed, y que necesitan recursos sanitarios y medios para ganarse la vida.

Se insiste, en la presente campaña, que creemos verdaderamente en la igualdad y la dignidad de las personas, especialmente de las mujeres del siglo XXI. Ellas, a menudo, desde sus responsabilidades y actitudes, son insustituibles para afrontar todos estos problemas.

Es necesario que colaboremos con las instituciones que han asumido como misión dar respuestas efectivas, y muy especialmente con MANOS UNIDAS.

En nuestra Diócesis se nos proponen los siguientes proyectos de desarrollo:

  • En Belén (Palestina), mejora de les condiciones sanitarias en un hospital y un orfelinato.
  • En Burkina Faso, en una comunidad rural de la Diócesis de Kaya, mejora de las infraestructuras de una escuela  de primaria.
  • En Ruanda, pequeño país de África central, todavía con el recuerdo de las heridas del genocidio de 1994, en la Diócesis de Kabgavi, proyecto de mejora de las instalaciones sanitarias de un centro de formación profesional.
  • En Ghana (África), la Diócesis de Jasikan, —una zona muy pobre—, tiene necesidad de formar profesores de secundaria, pues la mayoría de alumnos no puede superar las pruebas de calificación necesarias para avanzar en sus estudios.
  • En Brasil, en la región de Sao Félix de Araguaia, contribuir al desarrollo de la agricultura familiar para garantizar la alimentación.

Hemos de tener el convencimiento de que colaborar con éstos y otros proyectos de desarrollo es signo manifiesto de amor hacia los demás.

¡Seamos generosos!

 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 370 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.