Construye inclusión y elimina el descarte

Card. Carlos Osoro          ¡Qué fuerza transformadora de la persona tiene la tarea educativa! ¡Qué hondura alcanza para ella y la sociedad el promover una educación integral! Sí, una educación que armoniza fe, cultura y vida! Educar supone atender y promover el desarrollo de la persona en todas sus dimensiones, sin escamotear ninguna, entendiendo que además esto repercute en la transformación de la sociedad, fomentando el desarrollo crítico, la responsabilidad, el respeto, la libertad, la participación y la implicación en la consecución de una sociedad más justa y solidaria.
La Iglesia ha creído siempre en la educación: en su seno nacieron sistemas educativos que fueron aceptados en todas las culturas. Porque el Evangelio es manantial inspirador de crecimiento, desarrollo y humanización; en la persona de Jesucristo, al encontrarse con Él, se suscitan ganas de ser para los demás y con los demás y, en los caminos que recorren los hombres y mujeres, generar crecimiento, responsabilidad, entrega y compromiso, que dinamizan a la persona a vivir siempre pensando en los demás y multiplicando el bien.

El encuentro con Jesucristo formula una visión del hombre, que suscita pasión, compromiso y  misión:

1. Pasión: escogido, consagrado y nombrado. No es que seas mejor que otros o que tengas más derechos. Eres igual que los demás hombres: necesitas a Dios como todos, tienes necesidad de su misericordia, de su perdón y de su amor; sabes muy bien que la plenitud humana no la puedes alcanzar por ti mismo y que Jesucristo te ofrece alcanzarla en la apertura total a Dios. Fíjate en cómo esa plenitud nos la muestra la Santísima Virgen María, precisamente  cuando abre su vida a Dios y le dice: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38). Acoge al Señor y vive de esa pasión que suscita saberse escogido, consagrado y nombrado: nos ha mirado. Sí, te escogió para que entrases a formar parte de su Pueblo y salieras a anunciar a los hombres que hay un Dios vivo, que nos invita a no vivir más de ti mismo ni por ti mismo, sino que vivas de Él y por Él. Te ha nombrado, tienes nombre y tu realidad es bella: hijo de Dios y hermano de todos los hombres. Has de decir a los hombres quién es Dios, has de salir al mundo sin miedo. Tu fortaleza es su vida y su gracia, su amor y su entrega, que te invita a salir de ti mismo. Tendrás dificultades, pero saldrás siempre sabiendo que su fuerza y su poder te los ha regalado Él. Vive con este convencimiento: la verdad cristiana es atrayente y persuasiva porque responde a la necesidad profunda de la existencia humana. Por ello, anuncia de manera convincente que Cristo es el único salvador de todo hombre y de todos los hombres. Este anuncio sigue siendo válido hoy, como lo fue en los comienzos del cristianismo.

2. Compromiso: muestra la fuerza de mi amor. Abre el corazón, abramos el corazón y llenémoslo del amor de Dios. Ese amor que tan bellamente canta el apóstol san Pablo cuando invita a ambicionar los carismas mejores, centrándose en el destacado que es el amor. ¿Te has dado cuenta de lo que dice? «Si no tengo amor, no soy nada», ni sirvo para nada. Se refiere al amor de Cristo, un amor que define con estas características: paciente, afable, no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa, cree, espera, aguanta sin límites. Sería muy bueno recorrer cada una de las características, pero deseo fijarme en estas: un amor paciente que nos lleve a tener actitudes pacientes como es reconocer que el otro también tiene derecho a vivir en esta tierra junto a mí, aunque altere mis planes o me moleste por su modo de ser o sus ideas; un amor que asume la felicidad de dar sin medida, de no tener lugar en nuestra vida tristeza por el bien ajeno; que nunca nos centra en el yo; que valora los logros ajenos; donde no cabe la lógica del dominio sobre los otros; donde se da un respeto de la libertad y la capacidad de esperar a que el otro abra la puerta de su corazón; un amor que no busca lo suyo ni su propio interés; que quiere vivir lo que decía santo Tomás de que es más propio del amor querer amar que querer ser amado; un amor que llega a ver que, para poder perdonar, necesitamos pasar por la experiencia liberadora de comprendernos y perdonarnos a nosotros mismos.

3. Misión: sigue mi camino. Qué fuerza tienen las palabras del profeta Isaías, acogidas por Cristo y diciendo que es en Él donde se cumplen: «El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor» (cfr. Lc 4, 18-19). Jesús se nos presenta haciendo un camino de manos abiertas y extendidas, un camino de encuentro con todos, un camino para crear puentes, para unir a los hombres, para luchar por quienes más lo necesitan, para incorporar a quienes están descartados. Porque Jesús aporta una novedad absoluta, que le separa de quienes desean la gracia de Dios para ellos y la venganza para los de fuera. Jesús tiene un amor incondicional para todos los hombres, sin privilegios de casta; ama a todos los hombres y desea llegar a los que están más lejos. Necesitamos incorporar y ofrecer a la vida de los hombres este camino de Jesús que lo es de inclusión a todos y nunca de descarte. Todos tienen un lugar en nuestra vida.

+Carlos Card. Osoro Sierra,

Arzobispo de Madrid

Card. Carlos Osoro
Acerca de Card. Carlos Osoro 309 Artículos
Carlos Osoro Sierra fue nombrado arzobispo de Madrid por el Papa Francisco el 28 de agosto de 2014, y tomó posesión el 25 de octubre de ese año. Desde junio de 2016 es ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España. El 19 de noviembre de 2016 fue creado cardenal por el Papa Francisco.El prelado nació en Castañeda (Cantabria) el 16 de mayo de 1945. Cursó los estudios de magisterio, pedagogía y matemáticas, y ejerció la docencia hasta su ingreso en el seminario para vocaciones tardías Colegio Mayor El Salvador de Salamanca, en cuya Universidad Pontificia se licenció en Teología y en Filosofía. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973 en Santander, diócesis en la que desarrolló su ministerio sacerdotal.Durante los dos primeros años de sacerdocio trabajó en la pastoral parroquial y la docencia. En 1975 fue nombrado secretario general de Pastoral, delegado de Apostolado Seglar, delegado episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y vicario general de Pastoral. Un año más tarde, en 1976, se unificaron la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y fue nombrado vicario general, cargo en el que permaneció hasta 1993, cuando fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander, y un año más tarde, presidente.Además, en 1977 fue nombrado rector del seminario de Monte Corbán (Santander), y ejerció esta misión hasta que fue nombrado obispo. Durante su último año en la diócesis, en 1996, fue también director del centro asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas.El 22 de febrero de 1997 fue nombrado obispo de Orense por el Papa san Juan Pablo II. El 7 de enero de 2002 fue designado arzobispo de Oviedo, de cuya diócesis tomó posesión el 23 de febrero del mismo año. Además, desde el 23 de septiembre de 2006 hasta el 9 de septiembre de 2007, fue el administrador apostólico de Santander. El 8 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Valencia; el 18 de abril de ese año tomó posesión de la archidiócesis, donde permaneció hasta su nombramiento como arzobispo de Madrid en 2014.Tras su participación en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 4 al 25 de octubre de 2015 y dedicada a la familia, el 14 de noviembre de ese año, el Papa Francisco lo eligió como uno de los miembros del XIV Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos; un organismo permanente que, en colaboración con el Pontífice, tiene como tarea la organización del Sínodo, así como elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea.El 9 de junio de 2016, el Papa Francisco erigió un Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España, con el fin de proveer su atención religiosa y pastoral, y nombró a monseñor Osoro como su ordinario.El 9 de octubre de 2016, el Papa Francisco anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales de la Iglesia católica, entre los que figuraba monseñor Osoro. El día 19 de noviembre de 2016 recibió la birreta cardenalicia de manos del Sumo Pontífice en el Vaticano.En la Conferencia Episcopal Española (CEE) fue presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1999 a 2002 y de 2003 a 2005; presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hasta marzo de 2014 (fue miembro de esta Comisión desde 1997) y miembro del Comité Ejecutivo entre 2005 y 2011. Ha sido vicepresidente de la CEE durante el trienio 2014-2017. Ahora pertenece al Comité Ejecutivo como arzobispo de Madrid.Desde noviembre de 2008 es patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología.