Mensaje por la Jornada Mundial de la Vida Consagrada

Mons. Rafael Zornona            En la Jornada Mundial de la Vida Consagrada que celebra la Iglesia el día 2 de febrero hemos de reconocer la presencia del amor de Dios. Demos gracias a Dios por las personas consagradas que desde las diversas vocaciones y formas de servicio son presencia elocuente del Amor de Dios en el mundo. Así lo experimenta nuestra diócesis enriquecida por tantas comunidades –muchas de ellas recién venidas— que viven entre nosotros actualizando día a día su consagración a Dios para entregarse a su carisma particular.

Todo nace en un encuentro personal con Jesús, el Señor. Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, y cuando alguien da un paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos (EG, n. 3). Cada uno de los bautizados es transformado por la acción del Espíritu Santo, pero, además, las almas que se prestan a su acción silenciosa y constante pueden llegar a la madurez cristiana a través de sus siete dones, embelleciendo así el rostro de la Iglesia y a cada uno de los bautizados. El encuentro con Cristo es un encuentro personal con el amor de Jesús que nos salva. La celebración de hoy es, pues, una nueva ocasión para entrar cada uno en lo íntimo de sí mismo, para ver qué es lo esencial, lo más importante para nosotros, y qué nos está distrayendo del amor y por tanto nos impide ser felices. El amor de Dios es fiel siempre, no desilusiona, no defrauda. Cristo, mirándonos a los ojos y amándonos, nos pide que le sigamos, compartiendo con los demás lo que tenemos y lo que somos. Trabajemos todos por «la cultura del encuentro» con Cristo, que se inicia con la acogida del amor de Dios que devuelve el sentido a la propia realidad y nos impulsa a narrar a otros las maravillas de este amor, que nos lanza a la evangelización con la palabra y las obras que fluyen de una existencia transfigurada. Esta Jornada debe ser una ocasión para promover el conocimiento y la estima de la vida consagrada como forma de vida que asume y encarna el encuentro con el amor de Dios y con los hermanos, manifestado en la entrega profética desde cada carisma fundacional.

Queridos consagrados: sois memoria viva de Cristo que se entrega
al Padre con una entrega total, y un testimonio vivo de que el encuentro con
Dios es posible en todo lugar y época, de que su amor llega a todos los rincones
de la tierra y del corazón humano, a las periferias geográficas y
existenciales. Vuestra vida consagrada es la respuesta del encuentro personal
con Dios, que se hace envío y anuncio y que provoca infinidad de nuevos encuentros. De vuestra respuesta ha brotado una cascada imparable de compasión y de fe que nunca debería agotarse. Sed fieles y mostrad con gozo vuestra vocación, sin desánimo, sino entregados con gozo a vuestra misión.

Demos gracias a Dios por nuestros consagrados, religiosos y religiosas, que viviendo los consejos evangélicos son un don y un anuncio elocuente con su vida de la felicidad que el Señor concede a sus amigos, a cuantos le siguen como discípulos. Pidámosle que siga haciéndose presente de modo que nuestro mundo actual pueda descubrir el atractivo de la belleza divina que llena nuestros corazones.

 

+ Ra­fael Zor­no­za Boy

Obis­po de Cá­diz y Ceu­ta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.