Vida consagrada, presencia del amor de Dios

Mons. Celso Morga           La Presentación del Señor en el Templo, el día de las Candelas, es una fiesta muy arraigada en buena parte de nuestros pueblos. Los niños nacidos durante el último año son presentados al Señor imitando a la Virgen y a San José, como nos relata San Lucas (Lc 2, 22-29).

La Ley de Moisés mandaba que a los 40 días de nacido un niño, fuera presentado en el templo, por ello se celebra el 2 de febrero, cuando se cumplen los 40 días, contando desde el 25 de diciembre, fecha en la que celebramos el nacimiento de Jesús.

Ese día la Iglesia recuerda también a las personas que han consagrado su vida a Dios con la celebración de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que este año lleva como lema: “Padre nuestro. La vida consagrada presencia del amor de Dios”.

En nuestra diócesis hay 104 comunidades de religiosos, la mayoría religiosas, de vida activa. Su trabajo es constante, sin horario y todoterreno. Están en la cabecera de los enfermos, impartiendo clases, cuidando personas mayores, atendiendo a los más pobres y haciendo de todo en las parroquias. Pero además de lo que hacen, cabe destacar de esa labor la forma como lo hacen. Las personas consagradas son una presencia del amor de Dios en medio de este mundo. No buscan la eficacia porque saben que “estar”, haciendo presente al Señor, es lo más eficaz; ni buscan el éxito, porque saben que Dios se manifiesta en la debilidad; ni proclaman sus logros, de manera que su mano izquierda no sepa lo que hace la derecha. Como nos dice la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada en su mensaje para esta jornada: “Cada consagrado, con su vida y testimonio, nos anuncia que Dios es Padre, es un Dios que ama con entrañas de misericordia”.

Esta jornada eclesial es una ocasión para dar gracias al Señor por el gran don de la vida consagrada que enriquece y alegra a la comunidad cristiana con la multiplicidad de sus carismas y para promover en todas nuestras comunidades el conocimiento y la estima por esta vocación. Para ellos es una oportunidad de celebrar juntos, todas las congregaciones y carismas, aquellos que Dios ha llamado por su nombre para vivir cerca de Él, sirviendo a los hermanos y haciendo más grande a su Iglesia. Por ello el día 2, a las 12 de la mañana, celebraremos la eucaristía en la catedral y después mantendremos un encuentro fraterno en dependencias del arzobispado, actos ambos a los que invito personalmente a todos y cada uno de los consagrados y consagradas de nuestra archidiócesis.

 

+ Celso Morga Iruzubieta

Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Celso Morga Iruzubieta
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Mons. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978.morga_iruzubieta_celso Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y Arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011. Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en L’Osservatore Romano y otras revistas. En la Conferencia Episcopal Española es miembro, desde noviembre de 2014, de la Comisión Episcopal del Clero.