No olvidéis lo vivido en Panamá

Card. Carlos Osoro          Con la frase que encabeza esta carta, «No olvidéis lo vivido en Panamá», se despidió el Papa de los participantes en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que ha acogido el país centroamericano. Junto a chicos y chicas procedentes de todo el mundo, la mayoría de ellos de la región, pero también junto a un nutrido grupo de españoles, he vivido unos días intensos marcados por la hospitalidad, la llamada de la Virgen María a ser discípulos misioneros y el encuentro con el Papa Francisco.

1. Una experiencia de hospitalidad. Muchas familias han recibido a los jóvenes sin conocerlos, les han abierto las puertas de sus casas y de su corazón. No es fácil abrir la casa, pero abrir el corazón es aun más difícil. Cada joven que ha participado en la JMJ se ha sentido acogido en lo que es junto a Jesucristo: acogidos por Él, reconocidos como hijos de Dios y hermanos de todos los hombres, y enriquecidos con su Amor.

2. Una doble llamada de la Virgen María a vivir como Ella: «Aquí estoy» y «Soy la sierva del Señor». Es una llamada a la disponibilidad total. Lo que Tú me pidas haré, Señor. Hay que poner en el centro de nuestra vida a Jesucristo y, al hacerlo, uno se convierte en servidor a su estilo y manera, en servidor de todos los hombres, especialmente de los que más necesitan. Hemos de ser discípulos misioneros como María: siempre mirando a Cristo para que no desdibujemos nuestra vida y logremos permanecer en la imagen verdadera que nos revela Él y, así, convertirnos en hombres y mujeres que hacemos verdad hoy el lavatorio de los pies: «No he venido a ser servido sino a servir».

3. Un encuentro con Pedro que hoy se llama Francisco. Escribo estas líneas a punto de volver a Madrid y resuenan en mi cabeza las palabras del Papa en los distintos encuentros de esta JMJ. El Sucesor de Pedro nos ha recordado que la educación, el trabajo, la familia y la comunidad son ejes estructurales que nos mantienen con vida y con capacidad de dar vida a los demás. La unidad, que se ha manifestado en Panamá, de todos los jóvenes venidos del mundo, se sustenta en la seguridad de saber que hemos sido amados y lo somos con un Amor entrañable. ¡Qué fuerza tuvo aquella pregunta que hizo el Papa Francisco! ¿Creéis en este Amor? ¿Creéis en este Amor que tiene el nombre y el rostro de Jesús? Si decimos que sí, seremos capaces de abrazar a todos los hombres, quitar miedos y vivir con raíces fuertes que nos hagan generar futuro ya, ahora. Pues los jóvenes sois presente de un mundo nuevo, de la cultura del encuentro frente a la cultura del descarte, del abuso y del abandono.

Os invito a todos los jóvenes a que luchéis por una verdadera educación que no sea domesticación; para que todos los jóvenes tengan trabajo, que es un derecho que desde la creación nos ha dado Dios; para que crezcan en una familia en la que puedan cultivar todas las dimensiones del ser humano y disfrutar de una comunidad cristiana que cree que el amor es factor fundamental de progreso, equilibrio y estabilidad de todo hombre y de la sociedad.

Con gran afecto, os bendice,

 

+Carlos Card. Osoro Sierra,

Arzobispo de Madrid

Card. Carlos Osoro
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Carlos Osoro Sierra fue nombrado arzobispo de Madrid por el Papa Francisco el 28 de agosto de 2014, y tomó posesión el 25 de octubre de ese año. Desde junio de 2016 es ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España. El 19 de noviembre de 2016 fue creado cardenal por el Papa Francisco. El prelado nació en Castañeda (Cantabria) el 16 de mayo de 1945. Cursó los estudios de magisterio, pedagogía y matemáticas, y ejerció la docencia hasta su ingreso en el seminario para vocaciones tardías Colegio Mayor El Salvador de Salamanca, en cuya Universidad Pontificia se licenció en Teología y en Filosofía. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973 en Santander, diócesis en la que desarrolló su ministerio sacerdotal. Durante los dos primeros años de sacerdocio trabajó en la pastoral parroquial y la docencia. En 1975 fue nombrado secretario general de Pastoral, delegado de Apostolado Seglar, delegado episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y vicario general de Pastoral. Un año más tarde, en 1976, se unificaron la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y fue nombrado vicario general, cargo en el que permaneció hasta 1993, cuando fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander, y un año más tarde, presidente. Además, en 1977 fue nombrado rector del seminario de Monte Corbán (Santander), y ejerció esta misión hasta que fue nombrado obispo. Durante su último año en la diócesis, en 1996, fue también director del centro asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas. El 22 de febrero de 1997 fue nombrado obispo de Orense por el Papa san Juan Pablo II. El 7 de enero de 2002 fue designado arzobispo de Oviedo, de cuya diócesis tomó posesión el 23 de febrero del mismo año. Además, desde el 23 de septiembre de 2006 hasta el 9 de septiembre de 2007, fue el administrador apostólico de Santander. El 8 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Valencia; el 18 de abril de ese año tomó posesión de la archidiócesis, donde permaneció hasta su nombramiento como arzobispo de Madrid en 2014. Tras su participación en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 4 al 25 de octubre de 2015 y dedicada a la familia, el 14 de noviembre de ese año, el Papa Francisco lo eligió como uno de los miembros del XIV Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos; un organismo permanente que, en colaboración con el Pontífice, tiene como tarea la organización del Sínodo, así como elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea. El 9 de junio de 2016, el Papa Francisco erigió un Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España, con el fin de proveer su atención religiosa y pastoral, y nombró a monseñor Osoro como su ordinario. El 9 de octubre de 2016, el Papa Francisco anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales de la Iglesia católica, entre los que figuraba monseñor Osoro. El día 19 de noviembre de 2016 recibió la birreta cardenalicia de manos del Sumo Pontífice en el Vaticano. En la Conferencia Episcopal Española (CEE) fue presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1999 a 2002 y de 2003 a 2005; presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hasta marzo de 2014 (fue miembro de esta Comisión desde 1997) y miembro del Comité Ejecutivo entre 2005 y 2011. Ha sido vicepresidente de la CEE durante el trienio 2014-2017. Ahora pertenece al Comité Ejecutivo como arzobispo de Madrid. Desde noviembre de 2008 es patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología.