Acompañar, más necesario que nunca

Mons. Fran­cis­co Ce­rro          En mi gran dedicación y el reto que creo que tenemos todos: ¿Cómo acompañar a los sacerdotes, vida consagrada y laicos, para que vivamos en el ser y en el hacer de nuestra vocación?

El último Sínodo de Roma sobre el acompañamiento a los jóvenes y a las vocaciones ha subrayado que sin una pastoral de acompañamiento no llegaremos muy lejos en la evangelización.

Para preparar a personas que acompañen, la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz que camina en Extremadura, las tres diócesis extremeñas han creado LA ESCUELA DE ACOMPAÑAMIENTO PERSONAL “SANTA EULALIA” , con la vocación de formar a sacerdotes, v vida consagrada y laicos que han descubierto y quieren formarse en esta tarea más necesaria que nunca de acompañar. Y para eso es necesario ser acompañados y experimentar ese acompañamiento donde la Iglesia diocesana tiene sus propios recursos para cumplir con este misión, donde nos jugamos mucho de la pastoral, sobre todo la pastoral juvenil .

A través de la Vicaría del Clero se acompaña a los sacerdotes desde los que empiezan hasta los que van cumpliendo años y siguen en la brecha  y también a los que siguen sirviendo desde el ser eméritos, jubilados o en situaciones de enfermedad y ancianidad. ¿Cómo seguir acompañando a los pastores?  También a los diáconos permanentes, que es una realidad viva y que tienen su función, sus encuentros espirituales para cuidar su vocación.

Es muy necesario que todos nos tomemos muy en serio lo que convoca la Diócesis y que es la única manera de participar en la vida de comunión eclesial diocesana. ¡Nos perdemos tantas gracias comunitarias por no acudir a las convocatorias diocesanas!

También es necesario acompañar a los catequistas, a los consejos pastorales, a los voluntarios, a las asociaciones, movimientos, cofradías. Ellos reclaman la presencia del sacerdote, que, a pesar de que todos somos conscientes  de nuestras múltiples obligaciones, no podemos dejar de ayudar a los que necesitan ser acompañados. Acompañar a todos los que quieren ser cristianos y evangelizar en una sociedad  que es la que es y que tenemos que transformar según el Corazón de Cristo.

Para acompañar y formar a todos, la Iglesia diocesana tiene las escuelas de formación (Catequesis, Cáritas, Doctrina social, cofradías, Espiritualidad) y que son una apuesta diocesana para acompañar y formar a los que han descubierto su profunda vocación.

También está la escuela de Ciencias religiosas “Virgen de Guadalupe” para los que deseen y quieran una formación más sistemática incluso reconocida con un título de la Universidad Pontificia de Salamanca.

También las parroquias, las delegaciones, las instituciones tienen que tener sus encuentros de acompañamiento y formación. Es necesario que todos desde nuestra vocación nos hagamos la pregunta de si acompañamos a nuestros hermanos que comparten con nosotros  la pasión por evangelizar.

La Diócesis también tiene preparados muchos sacerdotes, religiosos, laicos que ejercitan este acompañamiento personal pensando en los que piden una ayuda continuada, habitual y también los que piden nuestra ayuda puntual. Debe ser una apuesta de la Iglesia por lo personal, por cada uno. Aquí el estar disponibles los pastores y ofrecer el sacramento de la reconciliación es un servicio de acompañar a los que buscan ser curados de las heridas de la vida.

ACOMPAÑAR debe ser nuestra gran vocación de servicio.

 

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.