Amemos de verdad y con obras

Card. Juan José Ome­lla           Este domingo estamos de celebración. Cáritas Diocesana de Barcelona conmemora 75 años de actividad en nuestra diócesis. Esta entidad sin ánimo de lucro coordina la acción caritativa de la Iglesia católica que peregrina en Barcelona. Desde Cáritas, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, queremos ayudar a las personas más vulnerables de nuestra sociedad a recuperar su proyecto vital.

La caridad y la atención a los pobres -que no son solo los que no tienen dinero, sino los que sufren, los que están solos, enfermos y sin esperanza- viene de lejos y encuentra su origen en la invitación de Jesús: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.» (Mt 25, 35-36). De hecho, esta será la pregunta de examen cuando dejemos este mundo: ¿Has amado? ¿Has vivido atento y ayudando a los más pobres y los que más sufren? Seremos examinados en el amor.

Esta preferencia por los pobres y marginados no se puede quedar solo en eslóganes y palabras. Conviene hacer realidad la exhortación que nos dirige la Palabra de Dios: «Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras » (1Jn 3,18). Esto es lo que los católicos intentamos hacer a través de Cáritas y de tantas otras instituciones de Iglesia que trabajan para hacer real y palpable el mandamiento del amor. Gracias, Cáritas, por promover, orientar y coordinar la acción social, sensibilizar a la sociedad y denunciar situaciones de injusticia social.

Como nos recuerda el papa Francisco, esta acción caritativa no la podemos separar de la gran misión que ha recibido la Iglesia: el anuncio del Evangelio. El ser humano no solo necesita bienes materiales, sino que también tiene hambre espiritual. En mi vida ministerial he podido comprobar de manera tangible y real la gran experiencia de fe vivida por muchos hermanos que han pasado por el dolor de la pobreza material. ¡Demos a los pobres el alimento espiritual que necesitan! De hecho, no debemos olvidar cómo el cristianismo arraigó, en sus inicios, entre los más pobres y marginados. Alimento material y alimento espiritual son las dos caras de una misma moneda: la caridad. Y lo que es más importante, es necesario que nos dejemos evangelizar por los pobres. Sí, en ellos, y a través de ellos, nos habla Dios.

En este sentido, los pobres como destinatarios privilegiados del Evangelio son uno de los ejes de acción y reflexión de nuestro Plan pastoral diocesano. Necesitamos descubrir desde los ojos de Jesús las pobrezas que nos rodean -especialmente las escondidas- y las causas que las provocan. Debemos descubrir los pobres que tenemos cerca de nosotros y ayudar a otros a verlos.

Querría terminar dando las gracias a los socios, colaboradores, voluntarios y profesionales que hacen posible el proyecto de Cáritas. ¡Felicidades a todos!

 

+Cardenal Juan José Omella

Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
Acerca de Card. Juan Jose Omella 344 Articles
Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.