Ceremonia de entrega de los Premios ¡Bravo! 2018

Esta mañana en la sala de la Asamblea Plenaria donde se reúnen los obispos de la Conferencia Episcopal Española (CCE) ha tenido lugar el acto de entrega de los Premios ¡Bravo!, que anualmente concede la Comisión de Medios de Comunicación Social (CEMCS).

En la víspera de la festividad del patrón de los periodistas, San Francisco de Sales, mañana día 24 de enero, han recibido su galardón la periodista Elsa González, Premio ¡Bravo! Especial; Tico Medina, Premio ¡Bravo! de Prensa; Luis del Val, Premio ¡Bravo! de Radio; el programa Aquí la Tierra de TVE, Premio ¡Bravo! de Televisión; el  youtuber Daniel Pajuelo, Premio ¡Bravo! de Nuevas Tecnologías;  Álvaro Longoria, como productor de “Campeones” y de “Ni distintos ni diferentes, campeones”, Premio de Cine; el anuncio “La felicidad se comparte” de Contrapunto BBDO para Lotería Nacional, ha recibido el Premio ¡Bravo! de Publicidad; el grupo musical La voz del desierto, Premio ¡Bravo! de Música; mientras que el Premio ¡Bravo” al Trabajo diocesano ha sido, Ex Aequo, para OFICIA, Oficina de información de las diócesis de Aragón, y el Semanario diocesano El Eco, de la diócesis de Sigüenza- Guadalajara; y Premio ¡Bravo! de Comunicación pastoral, lo ha recibido la publicación semanal Misa dominical, en su 50 aniversario.

El acto de estos Premios ¡Bavo! 2018 estuvieron presididos por el obispo de Getafe, Mons. Ginés García Beltrán, que a su vez preside la CEMCS, junto al obispo auxiliar de Valladolid, Mons. Luis Argüello, Secretario General de la CEE. También se encontraban en la sala el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca; el obispo de Lleida, Mons. Salvador Giménez, el obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull, además de Mons. Joan Piris, obispo emérito de Lleida, todos ellos miembros de la Comisión de Medios. También asistían al acto de entrega de los Premios ¡Bravo! el arzobispo de Zaragoza, Mons. Vicente Jiménez, el obispo de Barbastro-Monzón, Mons. Ángel Pérez Pueyo, y el obispo de Tarazona Mons. Eusebio Hernández Sola.

Tras la entrega del galardón, y en nombre de todos los premiados, Elsa González ha pronunciado el discurso de agradecimiento, donde ha insistido en cómo la “ética y responsabilidad son los grandes retos del periodismo”, recordando a su vez que la “sociedad actual necesita un ejercicio profesional competente”, para reconocer después que “el periodismo construye a diario democracia”.

El acto finalizó con el discurso del presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación, Mons. García Beltrán, quien al dirigirse a los premiados ha dicho: “vosotros hacéis que un mundo que a veces se muestra hostil y desharrapado, se nos presente como amable, agradable, simpático, jovial; vosotros sabéis encontrar su cara más humana, más amable, más simpática”.

Saludo de Elsa González, Premio ¡Bravo! Especial

Señores obispos, sacerdotes, periodistas… señoras y señores:

Gracias, de corazón, al jurado. Valoro su osadía y su generosidad.

Cuánto hubiera disfrutado mi padre con vuestra decisión. Lo hace, por los dos, mi madre, que me ha guiado por el camino de la fe. Y mi hermano, juntos compartimos una gran pérdida. Agradezco, muy especialmente, a mis hijos haberme acompañado y apoyado siempre. Me siento orgullosa de ellos.

Gracias a mis amigos por estar conmigo. A mis alumnos y compañeros de profesión: con muchos de vosotros he aprendido y disfrutado… en el diario Pueblo, en la SER, el CEU, TVE, ahora en Telemadrid. Y siempre en la COPE, mi casa durante décadas.

Hoy recuerdo muy especialmente a quien me contrató, José Luís Gago. Una persona llena de humanidad e inteligencia, que iluminó la intrahistoria de la Cadena. Se propuso convertir a la COPE en una radio competitiva, sin abandonar su identidad. Como testimonio colocó en el dintel de acceso a los estudios para entrar en antena, el mensaje que transmite San Juan. Casi un juramente hipocrático para los periodistas “La verdad os hará libres”.

Gago fue un periodista de raza y de principios…

Como el maestro de reporteros premiado hoy, Tico Medina.

La pluma hábil de Luis del Val.

Los profesionales de “Aquí la Tierra”.

El exitoso youtouber, Daniel Pajuelo.

El ejemplo social de unos “Campeones”, que nos presenta Álvaro Longoria

Compartir a través de la publicidad con Contrapunto BBDO para Lotería Nacional

La humanidad de La Voz del Desierto.

La profesionalidad de OFICIA, de las diócesis de Aragón, y del semanario El Eco, de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara.

Y el medio siglo de la publicación Misa Dominical.

Enhorabuena. Lo digo con emoción. Recibimos un premio que inspira respeto. La misma consideración que precisa y merece el Periodismo en nuestra sociedad.

Permitidme también que valore, muy especialmente, el esfuerzo y la lealtad de quienes me han acompañado durante ocho años al frente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, la FAPE: Llegamos en plena crisis, con un modelo de negocio periodístico que hacía aguas y que ocasionó EREs, cierre de medios, precariedad… Este equipo trabajó intensamente para fortalecer la calidad y la ética. Sólo así, el periodismo cumple su función de control al poder y ayuda a generar una opinión pública crítica y libre. Potenciamos la creación de colegios profesionales. Incorporamos a la Asociación de Cataluña. La Federación cubrió toda nuestra geografía. Y es que la unidad proporciona fuerza. Congreso y Senado aprobaron, en pleno y por unanimidad, el Manifiesto de la FAPE en defensa del Periodismo.

También vivimos momentos de desolación como el secuestro de seis reporteros. Uno de ellos, Pampliega, qué grato, fue Premio Bravo el año pasado. Periodistas con arrojo que evitan el apagón informativo en zonas de conflicto, a veces, por 30 euros la crónica. Y quiero destacar a los llamados «fixer«, esos informadores locales que exponen su vida y la de su familia, que permanecen…. cuando el corresponsal se va.

Tratamos de estar a la altura, sin ahorrar errores, porque solo los que navegan, como decía Elliot, saben lo lejos que pueden llegar. Y es tan útil la autocrítica como fomentar la autoestima. Creo que la democracia tiene una deuda con la prensa.

Los medios de comunicación ya no son los únicos intermediarios de la información, pero ahora debemos ser los únicos fiables. El filósofo, Daniel Innerarity cree que la desintermediación tiene muchos efectos democratizadores, pero deja a las personas en una situación de mayor vulnerabilidad. Y es que estamos sobrecargados por un flujo de opiniones que apenas podemos procesar y asediados por corrientes emocionales desatadas. El periodismo es imprescindible para esa mediación informativa profesional.

Y ante la falacia de que cualquier ciudadano es un informador en potencia, al colgar una noticia en la red, les aseguro que cuanto mayor es el volumen de noticias más necesarios somos los periodistas… para destacar con criterio lo sustancial, contextualizar los hechos y valorar su importancia, confirmar, analizar la fuente y contarlo con profesionalidad. El buen periodista, afirma Indro Montananelli, no se limita a describir. Aporta valor añadido a la actualidad.

Las redes sociales son fundamentales, pero como fuente informativa que es preciso confirmar. El Presidente Obama fue el primero en utilizarlas y, desde entonces, son habituales hasta para el Papa, con mensajes hondos, claros y concisos. Características clave de la comunicación actual.

La tecnología ha transformado los soportes y la propia teoría de la información. Pero, no ha modificado los principios del periodismo.

En la nueva Sociedad de la Información las noticias llegan a tiempo real. Internet ha multiplicado la velocidad, pero no el rigor. Ese es el papel del periodismo, el mejor aliado para verificar rumores y desentrañar noticias falsas.

Un experto en esta materia, Marc Amorós, augura que en 2022 la mitad de las noticias publicadas en redes sociales serán falsas. La última tendencia en fake news se llama deepfake. Son mentiras difundidas en formato de vídeo con una tecnología que permite poner en boca de cualquier personaje las frases que se desee.

De qué sirven tantas posibilidades de recibir información si su contenido no es fiable. El periodista es el gran interprete crítico en la era de Internet, por eso es imprescindible una formación exhaustiva y específica, de la que fue precursor el cardenal Herrera Oria. El periodismo, así, es mucho más que un oficio.

El maestro de ética, el colombiano Javier Restrepo, cree que si la Universidad solo enseña técnica, el periodista sale sin armas para enfrentarse a un oficio que, para ser digno, precisa una gran reserva interior. Fundamentalmente conciencia… para distinguir la Ley de la ética y hacer periodismo humano y humanizante; capaz de adoptar decisiones a la velocidad que circula la información.

Ética y responsabilidad son los grandes retos del periodismo. Kapuscinski no creía en el periodismo impasible. Juan Pablo II se refería a la verdad y a la solidaridad, como elementos claves que permiten a los profesionales convertirse en promotores de la paz.

Pero, no todo depende del periodista. Los gobiernos tienen la obligación de forjar ciudadanos críticos y formar para valorar la información e interpretar los contenidos. Por eso demandamos que se enseñe a los adolescentes la función de los medios de comunicación. Es decir, el valor de la verdad. Y cómo, a veces, no basta con exponerla. Como apuntaba Aristóteles, conviene mostrar la causa de la falsedad.

Y la responsabilidad empresarial es enorme. Algunos, atrapados por la crisis se han apeado de la ética. El periodismo precisa del mercado para ser libre, pero cuando la información se mercantiliza deja de serlo. La comunicación no es una industria cualquiera, posee unas dosis de servicio público que le confiere una responsabilidad diferente, debido a su enorme capacidad de influencia para transformar un país. En 1971, una mujer, Katharine Graham, convirtió un periódico mediocre, The Washington Post, en una institución. No fue fácil apostar por la investigación de dos veinteañeros, el Watergate.

Los contenidos se han aligerado, no siempre ofrecen la profundidad que merecen. Se hace un periodismo de declaraciones o de propaganda y damos voz a quien tiene poco que decir.

Muchos debates no son más profesionales: se ha impuesto el espectáculo de la tensión, la posición política predeterminada y la polémica como negocio televisivo. El premio Nóbel, Vargas Llosa, afirma que la secuela de esta cultura del espectáculo es el protagonismo que han alcanzado los bufones. Asegura que desbarata las fronteras entre la verdad y la mentira, los valores morales, la naturaleza de las instituciones y la vida política. Es difícil ponerle freno y no limitar la libertad, de ahí que la clave se halle en la autorregulación.

La sociedad actual necesita un ejercicio profesional competente, consciente de su poder de influencia; que proyecte su sentido de la verdad, de la humanidad y de la ética; con calidad para generar criterio en la opinión pública. Y en esa misión la mujer debe incrementar su papel. En las empresas periodísticas el 75% de los cargos directivos llevan nombre de varón.

El periodismo construye a diario democracia. Es libertad si se ejerce con responsabilidad y rigor.

Parafraseando al filósofo Javier Gomá, somos libres, ahora debemos ser éticos. Es decir, perseguir mayor justicia, equidad y humanidad a través del periodismo. Tenemos que ser capaces de gestionar la creciente complejidad del mundo. Y solo podemos hacerlo con vocación de servicio a la verdad. Eso es periodismo.

Son motivos para luchar y también para incrementar nuestra confianza y determinación.

Como dice la canción del grupo irlandés U2: la melodía más dulce es la que aún no hemos escuchado.

Reitero mi emoción y mi agradecimiento por el premio.

Buenos días y buena suerte.

 

Discurso de Mons. García Beltrán, obispo presidente de la CEMCS

Queridos hermanos Arzobispos y Obispos, Secretario general de la Conferencia Episcopal, Queridos premiados de esta edición 2018 de los premios ¡Bravo!, Amigos periodistas y comunicadores, Delegados diocesanos de Comunicación, Señoras y señores:

Este acto sencillo y entrañable, aquí en la sede de la Conferencia Episcopal, que cada año nos reúne para la ceremonia de entrega de estos premios ¡Bravo! que acabamos de realizar, es motivo de una especial alegría. En primer lugar, alegría para vosotros los premiados. Se reconoce en vosotros el trabajo, la dedicación, el bien hacer en el ámbito de la comunicación. No es un tiempo muy dado a los premios, ni es fácil ganar los pocos premios que hay en comunicación. El ambiente, la cultura, el tiempo en que vivimos es poco dado a una comunicación profunda, verdadera, de servicio a la persona y al bien común. Son estos tiempos que corren de poca profundidad, volátil, con demasiado amor a la prisa y poco dado al rigor, a la reflexión, al análisis. Por eso es vuestra alegría, ganar premios que reconocen el bien hacer, el servicio a la dignidad del hombre, la difusión de los valores evangélicos y de todo aquello que sirve para el bien común.

A vuestra alegría sumamos la nuestra. Quienes a diario salimos a los caminos de la vida en búsqueda de la verdad, la alegría, la paz hemos sido premiados con encontraros a vosotros en ese camino. Habéis puesto en nuestra vida artículos periodísticos con la experiencia y la agudeza de Tico Medina y Luis del Val; un mundo audiovisual lleno de verdad en el cine, con Álvaro Longoria y sus Campeones, en la música con La Voz del Desierto, en Youtube con Daniel Pajuelo y en televisión con el programa Aquí la Tierra; también en la publicidad hemos visto mucha humanidad en la campaña de Contrapunto BBDO para Lotería Nacional. Y nos alegra de un modo especial que nuestras Iglesias locales asuman los retos que nos presenta el mundo y la comunicación hoy, es lo que han hecho con sabiduría y eficacia las diócesis de Aragón con su Oficina de comunicación, y el semanario El Eco de Sigüenza-Guadalajara, y desde hace 50 años la Misa Dominical del Centre de Pastoral Litúrgica. Lo habéis hecho bien y por ello nos alegramos.

Con vuestros trabajos hemos querido destacar, en el premio ¡Bravo! especial el de Elsa González. Con una larga carrera periodística a sus espaldas, ha tenido el mérito final de entregar su vida a todos vosotros, profesionales de la comunicación, como presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Ojalá la trayectoria vital y profesional de Elsa sean una invitación a tomar conciencia de la importancia de una profesión bien unida para cumplir mejor la misión que se os encomienda.

Todos vosotros hacéis que un mundo que a veces se muestra hostil y desharrapado, se nos presente como amable, agradable, simpático, jovial. La realidad es poliédrica y vosotros sabéis encontrar su cara más humana, más amable, más simpática.

Para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales el Papa nos ha invitado a pensar en la cuestión de las communities y las comunidades. En el fondo, nos invita a pensar en cómo hacer que en los mundos digitales que las nuevas tecnologías están creando, se puedan formar comunidades de personas, que se interesan, que sirven unos a otros, que buscan el bien común, que trabajan por la paz. Vosotros, que hoy recibís los premios ¡Bravo!, sois un buen ejemplo de que lo que aquí hacéis se pueda transportar al mundo digital, tan real como este, pero con sus lenguajes, sus normas…, y también su necesidad de humanidad.

Hoy queremos reconocer una vez más el servicio que la comunicación hace a la sociedad. Es su trabajo encontrar la verdad, ponerla a la luz, ofrecerla a los demás. Cuando los medios cuentan la verdad la sociedad está en disposición de hacerse más fuerte. Lo decía el Papa Francisco en su mensaje navideño a la Curia con estas palabras, refiriéndose a los casos de abusos sexuales: “Me gustaría agradecer sinceramente a los trabajadores de los medios que han sido honestos y objetivos y que han tratado de desenmascarar a estos lobos y de dar voz a las víctimas. Incluso si se tratase solo de un caso de abuso ―que ya es una monstruosidad por sí mismo― la Iglesia pide que no se guarde silencio y salga a la luz de forma objetiva, porque el mayor escándalo en esta materia es encubrir la verdad”. Es una oportunidad que todos debemos aprovechar, aunque la verdad anunciada sea incómoda o precisamente por ello.

El mundo de la comunicación cumple esta misión en medio de dificultades importantes. A las dificultades económicas que reducen los recursos para acceder a la información y poder contarla, hay que sumar los problemas originados con la llegada del mundo digital y el cambio de modelo comunicativo que esto está originando. Un modelo que exige una adaptación a una velocidad que no es fácil de entender y que no es fácil de asumir por muchos de nosotros. Todo va demasiado deprisa.

Una de las primeras consecuencias de este modelo es que el esfuerzo que exige conocer la verdad es cada vez mayor. A las fuentes rigurosas se les da el mismo valor que a las interesadas, y estas llegan antes y mejor. Las noticias falsas se multiplican y difunden a más velocidad que las verdaderas y muchas veces empujadas por intereses ocultos. La información digital y el acceso directo a la información parecían garantizar un mundo donde la mentira perdería su espacio. Sin embargo, la experiencia nos muestra que el error y la mentira han encontrado un nuevo campo de desarrollo en el que se mueve a sus anchas.

A estas dificultades hay que sumar últimamente preocupantes ataques al secreto profesional que es tan necesario y que tanto apreciamos. Pensamos que, para desarrollar el periodismo, son necesarios espacios de confianza protegidos y privilegiados que deben ser respetados por las autoridades públicas, no para el bien de unos pocos, sino para el bien de la sociedad. Lo valoramos así porque también nosotros lo compartimos y somos testigos de la importancia y el valor que esos espacios tienen para el bien común.

Mañana celebramos S. Francisco de Sales, patrono de los periodistas. Entonces conoceremos la reflexión del Papa para la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebrará el próximo 2 de junio. Será un texto interesante para todos los que pensamos que la comunicación es paso imprescindible para la comunidad humana, os invito a leerlo y a compartirlo. Nuestro patrón, S. Francisco de Sales fue obispo de Ginebra, en el siglo XVI-XVII, creó y utilizó los medios de comunicación también para la difusión de la verdad del Evangelio. En uno de sus libros dejó escrito un mensaje que nos puede ayudar en nuestra vida de comunicadores. Con sus palabras quiero terminar, son palabras que nos invitan a todos a continuar nuestro trabajo, sin caer en dimes y diretes, orientados a un bien que es servicio a nuestra sociedad. Dice así S. Francisco de Sales: “Dejar que digan, escucharlo, sufrirlo todo; no espantarse por nada y continuar con fidelidad y buen ánimo”.

Muchas gracias a vosotros, los premiados; muchas gracias a todos por vuestra presencia.

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 40702 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).