Un nuevo año para sorprender

Card. Carlos Osoro            Al comenzar 2019, sintamos el gozo de una Iglesia que sigue sorprendiendo porque vive de la fuerza del Espíritu Santo, se siente acompañada por Santa María Madre de Dios y quiere seguir diciendo a los hombres el mensaje de de Jesús en su nacimiento: «Paz a los hombres que Dios quiere». Volvamos a contemplar los primeros momentos de la Iglesia, cuando los apóstoles estaban reunidos en el Cenáculo y experimentaron aquel acontecimiento de Pentecostés que se realizó de un modo sorprendente. Viento fuerte, llamas de fuego, miedo que desaparece y deja hueco y espacio a la valentía, lenguas en las que todos comprenden el anuncio… ¿Qué pasa? Sencillamente que allí donde llega el Espíritu todo es nuevo, renace y se transfigura. Ya desde el inicio, el Espíritu Santo produce  sorpresa y turbación. La Iglesia tiene que hacerse presente en medio de los hombres, en medio de esta historia y de los caminos por los que van los hombres, sorprendiendo y turbando.

La Iglesia que nace en Pentecostés, la Iglesia fundada por Jesús, conmemora en estos días el nacimiento de Jesús en Belén. Y hoy el Señor, en el año 2019 que acabamos de comenzar, sigue suscitando sorpresa y turbación. Si, sigue manifestándose a través de los discípulos del Señor y sigue pidiendo a los hombres de buena voluntad que lo acojamos, que le dejemos hueco en nuestra vida, que lo hospedemos. La verificación de qué lugar dejamos en nuestra vida para hospedar y también ver la calidad de esa hospitalidad se manifiesta en lo que hacemos con los hermanos. Hemos vivido la sorpresa y turbación que el Encuentro Europeo de Taizé en Madrid ha suscitado en muchos jóvenes y en las personas que les abrieron sus puertas. Jóvenes provenientes de toda Europa, reunidos para escuchar al Señor, para realizar encuentro y escucha; para hacer silencio y oración; para curar nuestras divisiones internas; para vivir la experiencia de la hospitalidad de los primeros cristianos; para descubrir junto a Dios el futuro que Él nos da y las decisiones que hemos de tomar en nuestra vida.

Para entender mejor el año nuevo, entremos en la hondura y profundidad que nos ofrece Jesucristo: sorprendidos y turbados como los pastores de Belén. La sorpresa es la que reciben los pastores y la turbación es lo que ellos provocan en los demás. La sorpresa es característica de una Iglesia que vive y da vida, pues si la Iglesia no sorprende es síntoma de enfermedad, de debilidad. Si fuera así tenemos que poner remedios. Y el remedio más inmediato es ponernos delante de Cristo abiertamente. La turbación es lo que provocan en quienes los ven vivir y actuar. Quizá muchos hubiesen preferido que los discípulos de Jesús viviesen bloqueados por el miedo o encerrados en sí mismos. Pero la Iglesia no quiere ser un elemento decorativo, no duda en salir, no duda en encontrarse con todos en los diversos caminos y en las diversas situaciones existenciales.

Qué fuerza tiene para entender lo que vino a hacer el Señor, nacer de noche y ser anunciado de noche. Y la fuerza está en que Él es la Luz, pues lo anterior son apariencias de luz, y además da su Luz a todos los hombres. Nació de noche para mostrar la intensidad de su Luz y es anunciado de noche para que, quien oiga este anuncio, vea la diferencia entre lo que vive y lo que se le ofrece.

Sorprendidos estamos por Jesús: se acerca a nosotros para bendecirnos, iluminarnos y darnos a conocer sus caminos, esos que nos llevan a nosotros y a todos los hombres a la vida, a la verdad. ¿Cómo no cantar a este Dios que en su cercanía nos alegra, nos da su Luz y su confianza? ¿Cómo no alegrarnos cuando Él nos da su presencia que enriquece nuestras relaciones con los demás? ¿Cómo no alegrarnos cuando Dios se ha acercado a nosotros, hemos visto su rostro y nos ofrece su vida para que sorprendamos en este mundo a todos los hombres y los animemos a vivir dando de su Luz?  Iniciemos el camino de 2019 sorprendiendo con estos contenidos:

1. Tómate como tarea fundamental de tu vida dar la paz de Jesucristo. La misión que da Jesús a sus discípulos es regalar y acercar su paz. Debemos hacernos servidores de esa paz que quiere entregar a todos los hombres. Esa paz tiene rostro, medidas, modos y maneras de hacerse presente, es una Persona, es Jesucristo. Como nos dice el mismo Jesús: «No he venido a que me sirvan sino a servir y a dar mi vida», «quien quiera ser el primero que se haga el último y el servidor de todos». Con la paz de Jesucristo, sal a los caminos y bendice, protege, ilumina y muestra su rostro a todos los hombres.

2. Sé generador de confianza y de esperanza. Vive y hazte hermano de todos los hombres. Genera confianza, escucha, participación y conversación. Es necesario que vivas y sientas en profundidad la realidad que construye tu vida y la da fundamento, como es esa filiación que Dios nos ha dado como regalo: somos hijos de Dios y por eso llamamos a Dios, Padre. Unos hijos libres y no esclavos, libres para vivir desde lo que somos y por ello amar a todos los que encontremos en el camino, sabiendo que esto lo hacemos cuando no contemplamos a los demás desde las diferencias, sino metiéndolos en nuestro corazón y siendo contemplados como hermanos. No hermanos por conquista personal, sino porque los ha conquistado Dios como hijos y nos los puso a nuestro lado como hermanos. Viviendo así generas confianza y esperanza, eliminas de esta tierra la corrupción que surge siempre de ver al otro como enemigo.

3. Da prioridad en tu vida a Jesucristo, ponlo en el centro. En el admirable silencio de María en Belén, contemplamos a la mujer que ha dado prioridad en su vida a Dios. Cuando de Ella se nos dice que «conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón», en ese silencio contemplativo, descubrimos la acogida de Dios, de su voluntad, de sus deseos, de su paz. Necesitamos poner a Dios como prioridad en nuestra vida: cuando está ausente, nuestra vida y la de la sociedad enferman porque, entre otras cosas, el ser humano necesita una respuesta que no se puede dar a sí mismo. Por muy ilustradas que sean nuestras ideas, si se nos derrumba lo esencial y nuestro mundo no puede cambiar, ¿qué hacemos? La presencia de Jesucristo en nuestra vida nos ofrece una conversión del corazón, la paz del alma, como aquella que tenía Santa María. Vivir así nos regala lo que es de primera necesidad para nuestro mundo: la paz con nosotros mismos, la paz con el otro y la paz con la creación.Comienza el año con lo que ofreció y dio Jesús el día que nació en Belén: comenzó un tiempo de paz. Desármate y busca todos los caminos para hacer llegar a Jesús sorprendiendo siempre. ¡Feliz 2019!

Con gran afecto, os bendice,

+Carlos Card. Osoro Sierra,

Arzobispo de Madrid

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Card. Carlos Osoro
Acerca de Card. Carlos Osoro 306 artículos
Carlos Osoro Sierra fue nombrado arzobispo de Madrid por el Papa Francisco el 28 de agosto de 2014, y tomó posesión el 25 de octubre de ese año. Desde junio de 2016 es ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España. El 19 de noviembre de 2016 fue creado cardenal por el Papa Francisco.El prelado nació en Castañeda (Cantabria) el 16 de mayo de 1945. Cursó los estudios de magisterio, pedagogía y matemáticas, y ejerció la docencia hasta su ingreso en el seminario para vocaciones tardías Colegio Mayor El Salvador de Salamanca, en cuya Universidad Pontificia se licenció en Teología y en Filosofía. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973 en Santander, diócesis en la que desarrolló su ministerio sacerdotal.Durante los dos primeros años de sacerdocio trabajó en la pastoral parroquial y la docencia. En 1975 fue nombrado secretario general de Pastoral, delegado de Apostolado Seglar, delegado episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y vicario general de Pastoral. Un año más tarde, en 1976, se unificaron la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y fue nombrado vicario general, cargo en el que permaneció hasta 1993, cuando fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander, y un año más tarde, presidente.Además, en 1977 fue nombrado rector del seminario de Monte Corbán (Santander), y ejerció esta misión hasta que fue nombrado obispo. Durante su último año en la diócesis, en 1996, fue también director del centro asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas.El 22 de febrero de 1997 fue nombrado obispo de Orense por el Papa san Juan Pablo II. El 7 de enero de 2002 fue designado arzobispo de Oviedo, de cuya diócesis tomó posesión el 23 de febrero del mismo año. Además, desde el 23 de septiembre de 2006 hasta el 9 de septiembre de 2007, fue el administrador apostólico de Santander. El 8 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Valencia; el 18 de abril de ese año tomó posesión de la archidiócesis, donde permaneció hasta su nombramiento como arzobispo de Madrid en 2014.Tras su participación en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 4 al 25 de octubre de 2015 y dedicada a la familia, el 14 de noviembre de ese año, el Papa Francisco lo eligió como uno de los miembros del XIV Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos; un organismo permanente que, en colaboración con el Pontífice, tiene como tarea la organización del Sínodo, así como elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea.El 9 de junio de 2016, el Papa Francisco erigió un Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España, con el fin de proveer su atención religiosa y pastoral, y nombró a monseñor Osoro como su ordinario.El 9 de octubre de 2016, el Papa Francisco anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales de la Iglesia católica, entre los que figuraba monseñor Osoro. El día 19 de noviembre de 2016 recibió la birreta cardenalicia de manos del Sumo Pontífice en el Vaticano.En la Conferencia Episcopal Española (CEE) fue presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1999 a 2002 y de 2003 a 2005; presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hasta marzo de 2014 (fue miembro de esta Comisión desde 1997) y miembro del Comité Ejecutivo entre 2005 y 2011. Ha sido vicepresidente de la CEE durante el trienio 2014-2017. Ahora pertenece al Comité Ejecutivo como arzobispo de Madrid.Desde noviembre de 2008 es patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología.