Carta a los Reyes


Queridos Reyes:

Soy Francisco, obispo de Girona, y os escribo estas líneas en primer lugar, para agradeceros la decisión de emprender tan largo viaje, sin saber exactamente a donde os conduciría, para ir al encuentro del Rey de los judíos que había nacido, según la indicación de una estrella para vosotros significativa. También por vuestro interés en buscar y preguntar cuando os encontrabais perdidos por el eclipse de la estrella. Y finalmente por los regalos, dignos de un rey, que ofrecisteis a Jesús, oro, incienso y mirra. Regalos, todos ellos, signos de grandeza y realeza, la condición de sacerdote intercesor y de víctima de aquel niño.

Mi carta es una petición hecha ante el belén recordando a “mi gran familia del obispado de Girona”.

  • Contemplando a Jesús, el Hijo de Dios, nacido como niño, asumiendo nuestra frágil humanidad para que nosotros fuésemos hijos de Dios. Amados Reyes, además de los regalos que dejaréis a cada niño y niña, sean muchos o pocos, dejadles el deseo de conocer a Jesús y de amarlo, para que crezcan en bondad, sabiduría y en años como cristianos.
  • Contemplando a José y María, los padres de Jesús, que dijeron sí a Dios. María como madre por obra del Espíritu Santo y José al aceptar la misión de tomar a María como esposa y hacerse cargo del niño Jesús, amándolo, protegiéndolo, ayudándole a crecer. Amados Reyes, dejad también a los padres el mejor regalo que es fortalecer el amor que los une, para que afronten con firmeza las dificultades que surjan, y que amen a sus hijos ayudándoles en su crecimiento.
  • Contemplando a los Ángeles, los mensajeros de la Buena Noticia del nacimiento de Jesús, cantando la alabanza a Dios y la paz a los hombres amados por Él. Os pido, Majestades de Oriente, por todos aquellos que somos hoy mensajeros de la Buena Noticia de Jesucristo, el Evangelio, que sepamos anunciarlo con alegría, alabando a Dios, anunciando su amor a los hombres y trabajando por la paz verdadera.
  • Contemplando a los pastores, a la gente sencilla del pueblo que escuchando el anuncio del nacimiento reaccionan yendo a buscar al niño en el establo. Os pido, Reyes, que también hoy las personas que escuchan el anuncio de Jesucristo busquen conocerlo y así llenarse de alegría convirtiéndose también en sus testigos.
  • Contemplando a los demás personajes del belén para constatar que Jesús ha nacido para todos, dejadles el regalo de vivir, que este mundo y su historia no es únicamente un paisaje, sino el belén de Dios, que en Jesús ha asumido nuestra humanidad.
  • Y finalmente os contemplo a vosotros, personajes que iniciasteis un largo camino, guiados por una estrella significativa para encontrar al Rey de los Judíos, para buscar a Jesús, afrontando todo tipo de dificultades por la ausencia, durante un tiempo, de la señal que os guiaba. Regaladnos a todos que, siguiendo también las muchas señales que Dios sitúa en nuestras vidas, busquemos siempre a Jesús, incluso cuando vivamos momentos de oscuridad.

¡Sed generosos!

 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

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