Un buen año en familia

Mons. Fran­cesc Par­do          Este domingo, siguiente al día de Navidad, celebramos la fiesta de la Sagrada Familia y, el martes, el primer día del nuevo año 2019. Pensando en ambas celebraciones, he deseado y pedido que sea un buen año  en familia.

El día 1, ya sea con palabras, con signos de afecto, con algunos detalles y regalos, manifestaremos el deseo de un nuevo año bueno y feliz. ¿Cómo conseguir que tales deseos se cumplan?

No lo conseguiremos únicamente por el mero hecho de formularlos con una copa de cava en la mano, acompañados de música y con besos y abrazos.

No lo conseguiremos fiándonos de la suerte.

No lo conseguiremos si tan solo pensamos en nosotros prescindiendo de los demás.

No lo conseguiremos si no aceptamos nuestra condición humana de debilidad y limitación, sometidos al fracaso, al dolor, al mal.

¿Lo conseguiremos prescindiendo de Dios?

Por ello merece ser recordada la bendición que los sacerdotes del pueblo de Israel ofrecían al inicio de un nuevo año: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”.

Únicamente contando con Dios, con su bendición, con su amor que perdona y nos fortalece para amar siempre; con su luz y su paz podremos afrontar un nuevo año, una nueva oportunidad, haciendo experiencia de los deseos de estos días: ser más felices y hacer más felices a los demás.

El mejor regalo que hoy podemos ofrecer a la familia es la plegaria. Permitidme que os ofrezca mi plegaria para toda vuestra familia, lectores de la Hoja diocesana, y para todas las familias.

Gracias, Señor, por las familias, la mía y todas las demás.

Gracias, Señor, por la familia, en la que hemos nacido y crecido, siendo acogidos, alimentados, ayudados, corregidos, orientados, dirigidos, encontrando cobijo y amor.

Gracias, Señor, porque gracias al amor de los padres, hermanos, abuelos y otros familiares hemos crecido cubiertos por vuestro Amor de Padre.

Gracias, Señor,  porque nuestros padres no quisieron que solo los tuviésemos a ellos como padres, sino que Tú fueses, en verdad, Padre nuestro, y Jesús el hermano mayor, para siempre unidos a Él; y recibiésemos el santo Espíritu en el sacramento del bautismo.

Por los esposos, padre y madre, que se amen siempre, que los años de matrimonio sean un poso que refuerce su comunicación, ayuda mutua y donación.

Por los hijos. Que son, al mismo tiempo, tus hijos, Señor; que se sientan amados por los padres con dulzura y, simultáneamente, reciban la orientación y la corrección paternales. Que sean más ricos en afecto y educación que en objetos y regalos.

Por los abuelos. Son muy necesarios, por su sabiduría y experiencia acumulada; merecedores de nuestra gratitud por todo lo que han dado y siguen dando. Que no se sientan nunca arrinconados, solos, utilizados, sino valorados y amados por lo que son.

Señor, quiero pedirte también muy especialmente por aquellos que han roto su compromiso matrimonial. Solo Tú conoces su corazón. Que se esfuercen en conseguir que sus hijos sigan experimentando el amor y la atención del padre y de la madre; y que ellos hallen en Ti el bálsamo que dulcifique las mutuas heridas.

¡Sagrada familia de Nazaret, velad por todas las familias!

 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 396 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.