Sagrada Familia

Mons. Àngel Saiz Me­ne­ses          Hoy celebramos la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret. El fragmento del Evangelio de san Lucas que escucharemos en la celebración de la Eucaristía nos presenta a la Virgen María y a san José que, siguiendo la tradición judía, suben a Jerusalén por Pascua junto a Jesús, que había cumplido doce años. Sin que sus padres lo adviertan, Jesús no vuelve con ellos sino que se queda en el Templo, y allí  le encontrarán más tarde dialogando con los maestros de la Ley. Cuando le piden explicaciones, angustiados como estaban, les responde que su lugar es precisamente ese, la casa de su Padre, la casa de Dios. La escena nos presenta a María y José preocupados porque no encuentran a su hijo. Es la reacción lógica de unos padres responsables que aman a su hijo y quieren lo mejor para él, que velan por su educación y crecimiento en todos los aspectos, en “sabiduría,  estatura y gracia”.

El papel de los padres en la educación es fundamental, es la base y el principio sobre el cual se construye el futuro. Los padres han dado la vida a los hijos y tienen la obligación, el deber inalienable de educarlos. Ciertamente, la situación de nuestra sociedad occidental lleva a las prisas, las carreras, el estrés, y la consiguiente falta de tiempo para educar a los hijos, para dedicar tiempo a jugar con ellos, para que tenga lugar una suficiente comunicación y diálogo. Aquí quiero recordar y agradecer la labor extraordinaria que actualmente están realizando los abuelos en muchos hogares. No sólo en su tarea de canguros libres o “forzados”, sino también en las horas que dedican a la educación humana de los nietos, y más aún en su tarea de la transmisión de la fe. Pero no hay que olvidar que educar a un hijo es la obra principal que los padres deben hacer en su vida. A la vez es un derecho que tienen, intransferible, que nadie puede usurpar.

La escuela de la vida empieza en el hogar. Por eso es tan importante propiciar un clima familiar animado por el amor a Dios y a los otros, que favorezca una educación integral. El Papa Francisco, en su viaje apostólico a Irlanda para el IX Encuentro Mundial de las familias, en el discurso que pronunció en el Estadio Croke Park de Dublín, el 25 del pasado mes agosto, recordó unos consejos prácticos sencillos y fundamentales a la vez para vivir en familia, para oxigenar las relaciones de cualquier grupo humano. Lo había propuesto en una catequesis en la Audiencia General del 13 de mayo de 2015: «Sobre esta puerta de entrada están escritas tres palabras, que son: «permiso», «gracias», «perdón». En efecto, estas palabras abren camino para vivir bien en la familia, para vivir en paz. Son palabras sencillas, pero no tan sencillas de llevar a la práctica. Encierran una gran fuerza: la fuerza de custodiar la casa, incluso a través de miles de dificultades y pruebas; en cambio si faltan, poco a poco se abren grietas que pueden hasta hacer que se derrumbe».

Es preciso favorecer un ambiente en que se viva el amor, la donación, la apertura a Dios y a los demás, la convivencia, el respeto y la tolerancia, así como la solidaridad. La familia es el mejor lugar para el aprendizaje del perdón y de la reconciliación, y en la familia el amor mutuo ha de ser más fuerte que las ofensas y problemas que se puedan suscitar. San Pablo nos da la fórmula: «Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada» (Col 3,14). Pidamos hoy a la Sagrada Familia de Jesús, María y José que mantengan a nuestras familias en el camino del amor, de la alegría, de la felicidad y de la apertura a la vida. Pidamos por las familias que están atravesando dificultades, que con la gracia del Señor y su colaboración lleguen a superarlas.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.