En Madrid encuentro de los jóvenes que participan del espíritu de Taizé

Mons. Francisco Cerro          Tuve la gracia de saludar un par de veces al Hermano Roger de Taizé y también al Hermano Max Thurianque nos dio un retiro en Roma cuando estudiaba Teología espiritual en la ciudad eterna. Siempre me cautivó y me ayudó la espiritualidad que brota en la colina de Taizé (Francia), donde este grupo de monjes, fundados por el Hermano Roger viven una parábola de comunión y de unidad en medio de una humanidad rota y dividida.

También entre los cristianos que no acabamos de creernos el testamento de Jesús: “Padre, que todos sean uno” (Cfr.Jn. 1,17) para que el mundo crea, pues con nuestras divisiones y contiendas en vez de revelar el rostro de Cristo lo que hacemos es desvelarlo, como repetía el Vaticano II en el diálogo entre las Iglesias y el mundo (cfr Gaudium et spes 19)

Tres claves destacaríamos de la llamada de Taizé y del atractivo hacia los jóvenes en medio de una Europa descreída y secularizada, que busca, pero no sabe dónde, su propia identidad

  1. La centralidad de Cristo,en quienes ponen la mirada y el objetivo de todos sus encuentros. Es Él el que nos une y nos convoca y nos hace un solo corazón. Taizé no tiene otra pretensión. que presentar a Jesús, Hijo del Padre y que con su Espíritu ilumina el sendero arduo y a veces complicado de la vida. Taizé es Cristo presentado a los jóvenes.
  2. La centralidad de la oración. En Taizé los que hemos participado, sabemos que se ora y se reza mucho porque necesitamos interioridad, saber que tenemos alma, corazón, donde se realiza el encuentro personal con la Trinidad y que nos lleva a compartir con los hermanos para llevarles el fruto de la unión con Dios que es siempre la caridad.
  3. La centralidad de la comunidad de la Iglesia.Dejar fuera nuestras divisiones para subrayar los que nos une, lo que nos hace caminar juntos. Es necesario descubrir en Taizé la dimensión comunitaria de la vida. Si somos hijos de Dios por el Bautismo, somos hermanos, somos una comunidad que vive la alegría de curar las heridas  que afec tan a todo el corazón humano.

Animo a todos mis jóvenes diocesanos y a todos a participar en Madrid en el encuentro de fin de año.

 

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
Acerca de Mons. Francisco Cerro Chaves 135 Artículos
Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.