Vive la Navidad con Jesús

Mons. Fran­cesc Par­do          El próximo martes celebraremos la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, celebración cristiana pero también familiar y popular. En el ambiente se respira la fiesta: La Misa del Gallo y la de Navidad, felicitaciones, iluminaciones, ornamentaciones, encuentros familiares, el belén y quizás el árbol, las comidas, las canciones, los poemas, los pastorcillos… Ciertamente la Navidad se ha convertido en una fiesta del todo participada. Pero en ningún caso podemos olvidar a quienes en estos días experimentan en mayor medida la soledad porque echan de menos a personas queridas, o a quienes faltos de medios materiales no pueden celebrarla, o a los enfermos, o a quienes están angustiados por las heridas de la vida… Jesús nace para todos y muy especialmente para quienes más sufren sea cual sea el motivo.

Ahora bien, la Navidad puede ser una fiesta entrañable o una fiesta más dejando de saborear su sentido más profundo para cada persona y para la humanidad. ¿Por qué?

El mundo, nuestro mundo, lo podemos contemplar como un paisaje o como un belén. De hecho, desde la primera Navidad ya es un belén, el belén de Dios, pero depende de cada cual que lo contemplemos de esa forma y lo vivamos con esta convicción.

La Navidad nos ayuda a vivir con el convencimiento de que formamos parte de dicho belén, donde Jesús nació, vivió, murió y resucitó. Nuestro mundo se ha transformado en el belén de Dios. Ésta es la noticia que llena de alegría y de esperanza cada Navidad.

Alguien puede pensar que no importa que sea una cosa u otra, que nada cambia, que la vida sigue igual, que la historia sigue su camino.

¿Pero y si el hecho del nacimiento de Jesús hubiese modificado radicalmente la historia humana y la vida de cada uno de nosotros?

¿Qué ha cambiado el que Jesús, el Hijo de Dios, se haya hecho hombre, asumiendo la debilidad de la condición humana en un tiempo concreto de nuestra historia?

  • Nos ha mostrado el rostro misericordioso de Dios y su amor por cada uno de nosotros. Dios es tan grande que puede ser también pequeño. Dios es tan todopoderoso que puede hacerse del todo débil, y viene a nuestro encuentro como un niño indefenso, para que nos sintamos amados y podamos amarle.
  • En Jesús, Dios ha asumido un rostro humano, y se ha hecho nuestro hermano y amigo, nuestro Salvador. Ha compartido el nacimiento, el crecimiento, la pobreza, la inmigración en tierra extranjera, la vida escondida y sencilla en un pequeño pueblo, ha aprendido a rezar, a convivir, a compartir. Ha experimentado el amor y el rechazo, ha necesitado comer y atenciones; ha necesitado amigos. No ha dejado nunca de hacer el bien y de sanar las heridas del cuerpo y del espíritu. Ha afrontado la muerte confiando en Dios y ha dado su vida para que pudiéramos acoger los dones que nos ofrece.
  • Nos ha dado la mayor dignidad que podemos desear como personas humanas: convertirnos en hijos de Dios.

 

En nuestro belén personal situemos cuantas personas comparten nuestro camino, sin olvidarnos de Jesús, ni de sentirnos nosotros identificados con los pastores.

Que la celebración de la Navidad nos anime a vivir, gozar, ayudar a vivir, celebrar y comunicar esta Buena Nueva: JESÚS HA NACIDO POR NOSOTROS.

¡Feliz Navidad!

 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 393 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.