Domingo de alegría

Mons. Gerardo Melgar              Esta ha sido nuestra his­toria y nuestro recorrido desde que comenzamos el Adviento:

El primer domingo se nos invitaba a estar despiertos, vi­gilantes:

  • Para conmemorar la primera venida.
  • Para dejar que Dios nazca en nosotros y ver lo que teníamos que convertir para poder recibirle a Él.

El Segundo domingo recibía­mos la «llamada» a preparar posi­tivamente el camino al Señor, alla­nando e igualando todo lo que esté demasiado bajo o demasiado alto, enderezando todo lo torcido para convertirlo en recto y ser voz que anuncia a los demás desde la vida y el testimonio la llegada del sal­vador; poniendo nuestra vida, voz y testimonio al servicio del anun­cio del mensaje salvador que Él nos trae.

En este tercer domingo se nos urge a que concretemos nuestra preparación, la preparación de ese camino que es nuestra vida para que el Señor pueda llegar a noso­tros.

Este tiempo de Adviento y de espera del salvador no es tiempo de teorías, es tiempo de actuar, de cambiar nuestra vida para que po­damos recibir al Señor que vino hace 2019 años, que quiere venir a nosotros y nacer en nosotros hoy y que vendrá un día glorioso al final de los tiempos.

Por eso todos y cada uno de nosotros debemos preguntarnos como aquellos que acudían a Juan para concretar su compromiso: ¿Y nosotros que tenemos que hacer?

  • Se trata de concretar cada uno su preparación personal, para vivir y rememorar la primera venida de Cristo, para dejar que Cristo naz­ca ahora en nuestro corazón y para prepararnos a la segunda venida de Cristo en toda su gloria.
  • Por eso tenemos que pregun­tarnos: ¿Yo, que soy padre o madre de familia, esposo o esposa, hijo o hija, que tengo que hacer para pre­pararla venida de Cristo a mí?
  • Si cumplimos las obligaciones de nuestra identidad y de nuestra vocación a la que él nos ha llamado, seguro que estamos también prepa­rando su venida a nosotros.
  • Debemos preguntarnos por los tres campos más impor­tantes de nuestra vida: ¿Qué tengo que hacer en mi relación con Dios? ¿Qué tengo que hacer en relación a los demás? Y ¿qué debo hacer para crecer y madurar según Dios espe­ra de mí?

¿Qué tenemos que hacer y cómo hemos de hacerlo?

  • Con alegría:
  • «Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito…»
  • La ale­gría es algo pro­pio, signi­ficativo y típico del creyente.

El Mundo en que vivimos es un mundo triste:

  • Quiere encubrir su tristeza con bullicio, olvidándose de Dios y siguiendo las llamadas de la mun­danidad, pero no logra la verdade­ra alegría; es una alegría momentá­nea y pasajera.

Nosotros hemos de impactar por nuestra alegría, viviendo nuestra fe con verdadera alegría no con cara avinagrada, ni como a quien no le queda más remedio que vivirla y lo lleva como puede.

Nuestra vida cristiana debe pro­ducir en nosotros la alegría de mi entrega, la alegría de mi vocación y alegría de vida porque estamos viviendo lo que el Señor nos pide.

Por otra parte tenemos una ra­zón muy importante para estar alegres: el Señor viene a nuestro corazón y a nuestra vida. El señor está cerca, preparemos con alegría su venida.

Este tercer domingo de Advien­to es el domingo de la alegría. Vi­vamos nuestra vida con alegría cristiana y preparemos todo lo necesario en nosotros para que el Señor pueda llegar a nosotros y sal­varnos.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.