Una nueva invitación a la conversión

Mons. Àngel Saiz Me­ne­ses          Este segundo domingo de Adviento el evangelio presenta un año más la invitación a la conversión que hace Juan Bautista.  Haciéndose eco de las palabras de Isaías en el Antiguo Testamento, Juan pide que abramos una ruta al Señor a través de nuestras vidas y de la sociedad, y de esta manera allanarle el camino a fin de que todos, también hoy y aquí, puedan ver la salvación que viene de Dios.

Estas palabras del profeta resuenan en el corazón de cada uno de nosotros que desde el bautismo hemos recibido la vocación al apostolado y a la santidad y se nos pide que lleguemos a ser verdaderos misioneros. El nuevo Plan Pastoral Diocesano promulgado recientemente dedica su primer capítulo precisamente a ser discípulos misioneros llamados a la santidad. El papa Francisco, en la exhortación Evangelii gaudium (2013) afirma: “sueño en una opción misionera capaz de transformarlo todo, a fin de que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial  se convierta en un camino adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la preservación” (núm. 27).

Precisamente este nuevo Plan Pastoral quiere dar respuestas concretas a la  realidad que vivimos los cristianos y que necesita ser evangelizada. Para hacerlo, la Palabra de Dios nos invita a la conversión del corazón que empieza en el interior de cada persona. Una conversión que debe ir acompañada de nuestra formación para llegar a ser  discípulos misioneros. Con este fin, en este primer curso de aplicación, la acción que trabajaremos es: Ofrecer cursos de formación permanente para laicos y religiosos para el primer anuncio de la fe, sobre temas de actualidad y para asumir tareas de responsabilidad en las comunidades. He encargado a una Comisión diocesana que prepare y ofrezca dichos cursos de formación a fin de que puedan realizarse en las parroquias, arciprestazgos, etc.

Esta conversión también afecta al conjunto de la comunidad eclesial, ya que el papa Francisco pide que seamos una casa con las puertas abiertas; este es precisamente el título del capítulo segundo del Plan Pastoral, dedicado a la dimensión celebrativa de la Iglesia. Es una Iglesia que sale al encuentro de cada persona en su realidad concreta, pero también una Iglesia que invita a entrar y a descubrir y experimentar la misericordia y el amor de Dios. El Santo Padre en la ya mencionada exhortación Evangelii gaudium nos dice que “la Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre. Uno de los signos  concretos de esta apertura es tener templos con las puertas abiertas en todas partes” (núm. 47).

Las diversas acciones previstas en este segundo capítulo inciden en las celebraciones eclesiales y en la acogida y acompañamiento de las personas; desde la Eucaristía hasta el resto de sacramentos, prestando una atención especial a su preparación con las personas que se acercan a la Iglesia, y también en la formación específica de los agentes de pastoral que las acogen. La acción propuesta en este ámbito para este curso es: Elaborar un directorio diocesano para la pastoral exequial, teniendo presente que el momento de la muerte tiene una relevancia singular y que el acompañamiento de la comunidad parroquial es significativo puesto que ayuda a mostrar la esperanza en la Resurrección del Señor y da el consuelo de la fe a los familiares.

Confío en que con la ayuda de todos y las orientaciones de estos dos primeros capítulos del Plan Pastoral Diocesano continuemos nuestro camino de conversión personal y comunitaria y nos adentremos en la preparación de los caminos del Señor.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.