No tener miedo al compromiso

Mons. Jau­me Pu­jol               «Es mi prometido» o «es mi prometida», se decía con frecuencia, igual que se afirmaba «estamos prometidos». Espero que sigan siendo expresiones muy utilizadas en la notificación de un noviazgo ante terceros.

Ahora se dice muchas veces «es un amigo» (o una amiga), cuando no se afirma «somos pareja», expresiones que hay que aceptar como modernas, aunque no expresan tan bien el sentido de promesa o de compromiso que es lo que debe caracterizar a un noviazgo y más aún a un matrimonio.

La promesa mira al futuro, no solo al presente. Un futuro que se desea con todas las fuerzas de la voluntad. En una boda el compromiso mutuo es amarse en todas las circunstancias, en la salud y en la enfermedad… no solo en vivir el amor «mientras dure».

Hay una bella anécdota de cómo el canciller alemán Otto Bismark entendía su relación con Johanna, su joven esposa. Ella le había manifestado por carta su temor a que le olvidara, atraído por tantas ocasiones como tenía en sus viajes de tratar con bellas cortesanas y embajadoras. El canciller disipa sus temores contestándole: «¿Olvidas que te he desposado para amarte?». Manifestaba una intención perdurable, no solo una coyuntura. Y, en efecto, su matrimonio duró cuarenta y siete años, hasta que ella falleció, cuatro años antes que él.

La capacidad de compromiso mide la integridad de una persona, sea en las relaciones sociales, en los negocios, en el amor o la donación de sí misma. Ser fiel a la palabra dada, a la voluntad expresada, no solo ofrece estabilidad, sino que es muestra de personalidad íntegra de alguien que no se deja condicionar por las emociones fugaces o por la búsqueda del placer en sus acciones, sino que piensa en los demás.

También en la relación con Dios debemos comprometernos, y este modo de actuar no será una carga sino una liberación. Un cristiano que decide ir a la misa dominical, o confesarse con frecuencia, o ayudar en las tareas sociales de la Iglesia, es consecuente con su fe, y esta coherencia entre lo que piensa y lo que hace es el mejor testimonio de vida para su familia y amigos.

El Papa Francisco ha insistido durante en Sínodo de los Jóvenes en la necesidad del compromiso, en que no tengan miedo a abandonar la comodidad del sofá, en tomar riesgos, en que no miren lo que ocurre en el mundo cómo quien observa desde un balcón. Les ha dicho: «no tengan miedo a casarse», «no tengan miedo a ir a contracorriente», «no tengan miedo a comprometerse con los pobres», «atrévanse a soñar».

 

† Jau­me Pu­jol Bal­ce­lls
Ar­zo­bis­po me­tro­po­li­tano de Ta­rra­go­na y pri­ma­do

Mons. Jaume Pujol
Acerca de Mons. Jaume Pujol 324 Articles
Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.