Sólo una revolución espiritual nos salvará del calentamiento climático


Así se expresó de la Laudato sí, Yann Arthus-Bertrand, fotógrafo y ambientalista francés que ha curado las fotografías de la edición ilustrada de la segunda encíclica del papa Francisco. El libro será publicado por las editoriales Rizzoli-Lev

El director de la agencia de noticias Sir, Vincenzo Corrado, lo entrevistó, y en primer lugar le preguntó qué es lo que más le impresionó de la encíclica, si encontró alguna correspondencia con su arte. El fotógrafo dijo que es un texto revolucionario, son pocos los jefes de Estado y los guías espirituales que osan decir la verdad de esta manera. Hoy día, dijo, se necesita coraje para decir la verdad y en este libro, el Papa lo hace muy bien. Entre líneas, se puede leer que el capitalismo está destruyendo la vida en la tierra, lo dice muy claramente, habla también de la inconciencia alegre de creer que nuestros pequeños gestos cotidianos puedan ser suficientes para proteger la vida en la tierra.

Una revolución espiritual

El fotógrafo dijo que las cifras actuales sobre el medio ambiente son pésimas, cuando hablamos de calentamiento climático, los últimos datos de las Naciones Unidas nos dicen que al final del siglo la temperatura en la tierra será del 3,5 a 5 grados más elevada, a pesar que en los acuerdos de París se hablaba de 1,5. Hoy día, dijo, pocos Estados han respetados los compromisos tomados en la reunión Cop de París. El Papa habla de cosas que pocos ecologistas hacen, como la dignidad humana que está detrás de todo esto, habla además de los problemas humanos.  Es un texto que considero muy importante, añadió.

“Ayer mientras estaba en el Vaticano, y miraba a miles de personas tratando de entrar, me preguntaba que si los grandes jefes espirituales se ponen a hablar de ambiente, de ecología, se puede invertir la tendencia porque hoy día los hombres políticos, tienen sólo una visión electoral por consiguiente una mirada a breve término. Los científicos ya hablan de la sexta extinción en la tierra, lo que quiere decir que nuestros nietos y bisnietos morirán”, dijo textualmente, y afirmó que vivimos en una especie de enfermedad de la información donde hay mucha dificultad para ver lo que es importante o no. Pienso que hay muchos recursos humanos entre todos los creyentes, y es un sector que los ecologistas no han sabido trabajar suficientemente.

Un ateo con valores cristianos

Vincenzo Corrado le preguntó a Bertrand qué le empujó a participar en este proyecto editorial, al respecto dijo que hoy es necesaria una revolución, pero no habrá una revolución política, no será ni siquiera científica. Porque una revolución científica no puede salvarnos del calentamiento climático, y ni siquiera una revolución económica, ya que la economía necesita solamente creer en el crecimiento infinito. El crecimiento ilimitado no existe en la naturaleza, es solo una ilusión que está destruyendo el mundo. Se necesita, dijo, una revolución espiritual y es aquí donde me encuentro con el Papa. Pienso en una evolución interior. No se logrará cambiar el mundo si no cambian los hombres. No obstante, no soy creyente, no creo en Dios, pero pienso que existe el bien y el mal y hoy vivimos en la banalidad del mal.

“La banalidad del mal nos rodea y por esto no nos damos cuenta. Pienso que este Papa, por el cual siento una gran admiración, puede hacer más que los predecesores. Creo en la ciencia, pero pienso que todos los conocimientos científicos actuales se desbaratan ante nuestra convicción que el hombre sea eterno y que encontraremos de todos modos la solución. No, por el momento, afirmó Bertrand, no hemos encontrado la solución y el único camino de salida es el espiritual. “Vengo de un país rico, yo puedo cambiar, pero mi país no. Puede sólo contaminar más”. El Papa dice una frase formidable: “Tener la conciencia amorosa del mundo”, “Tener la conciencia amorosa de la vida”. Creo en los valores cristianos que son los de la compasión, de la empatía, de la honestidad, de la moral, de la ética, la gentileza, la comprensión, me siento cristiano sin creer en Dios, dijo por último.

Un llamamiento urgente ante la próxima cumbre Cop 24

Observando la situación política actual, Vincenzo Corrado, pensando en la próxima cumbre del Cop 24, le preguntó al fotógrafo, si se podrían considerar sus fotos un llamamiento urgente. Bertrand le respondió que aunque si ha participado en estas cumbres desde la primera que se hizo en 1992, y ser considerado por las Naciones Unidas, embajador de buena voluntad en el ambiente, el no cree en estas reuniones, donde todos llegan en avión y comen la carne haciendo exactamente el contrario de lo que se debería hacer. En el acuerdo del Cop 21, el último acuerdo considerado el más importante, las palabras energía fósil, carbón y petrolio no están presentes en el texto final, dijo, sino los países productores no habrían firmado. Existe la hipocresía diplomática que nos rodea. Esta próxima cumbre será en Polonia, done el gobierno no cree en los riesgos del calentamiento climático, es un país que vive de la energía del carbón, las estadísticas hablan de 50 mil personas que mueren cada año a causa de la contaminación en el aire. Pienso que hoy día la política es impotente al respecto. Si no tenemos las ganas de cambiar no cambiarán ellos. Nos toca decidir.

(Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

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