Una Biblia en cada casa

Mons. Jau­me Pu­jol               Estos últimos días se han organizado diferentes actos con motivo de la Semana de la Biblia, una iniciativa del Papa Francisco para que los cristianos conozcamos más este gran tesoro que son los libros de la Sagrada Escritura. Y este domingo, primero de Adviento, celebramos el Domingo de la Palabra, que incide en este mismo objetivo.

Se trata de un día y una semana que nos hagan apreciar cada vez más esta lectura fundamental de nuestra fe, el libro de los libros, el más publicado y el que más ha influido en la historia de la humanidad. «El mejor regalo que Dios ha hecho al hombre», en palabras de Abraham Lincoln.

Desde los años inmediatos después de Cristo los discípulos leyeron con avidez los primeros escritos que trataban de la vida y enseñanza de su Maestro, los sucesivos evangelios y epístolas, sin descuidar, como lo habían hecho las generaciones anteriores, el conocimiento de los libros del Antiguo Testamento, comenzando por el Génesis.

San Jerónimo, nacido en el año 340 en Dalmacia (actual Croacia) y muerto en 420 en Belén, aprendió muy bien griego, hebrero y latín para traducir desde estas lenguas al latín corriente la Biblia. La Vulgata fue desde entonces el libro de cabecera de todas las generaciones, y cuando el alemán Gutenberg inventó la imprenta, en el siglo XV, la divulgación (que a esto aludía el término Vulgata) fue máxima.

No es un gran libro solamente en el ranking de los que han configurado nuestra cultura, es la Palabra de Dios, como lo proclama la Iglesia después de leerla. Y sabemos que la palabra de Dios es viva y eficaz.

Cada cristiano debería poseer una Biblia en casa. Es el mejor obsequio que se puede hacer a los hijos que se casan para formar un nuevo hogar. Por una parte, es fundamento de la cultura judeocristiana, sin la cual carecerían de sentido muestras expresiones que usamos en la vida corriente, y buena parte de las obras que exhiben los mejores museos del mundo.

Por otra parte, la Biblia ayuda a nuestra aspiración máxima en la vida: hallar la felicidad en el amor a Dios y a nuestro prójimo. La belleza de muchos textos es incomparable, como la fuerza de los hechos que narra y sus enseñanzas sublimes. Es cierto que algunas páginas son difíciles. Hay que leerlas teniendo en cuenta la mentalidad de cuando fueron escritas, hace siglos e incluso milenios, y otras requieren de notas a pie de página elaboradas por expertos para distinguir los estilos literarios y no tomar como textuales o científicas afirmaciones que merecen una interpretación distinta.

Con todo hay ediciones magníficas de la Biblia y animo a todos a poseer una en casa, para leerla unos minutos habitualmente.

 

† Jau­me Pu­jol Bal­ce­lls
Ar­zo­bis­po me­tro­po­li­tano de Ta­rra­go­na y pri­ma­do

Mons. Jaume Pujol
Acerca de Mons. Jaume Pujol 323 Articles
Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.