Se acerca vuestra liberación

Mons. Àngel Saiz Me­ne­ses          Con el tiempo de Adviento comenzamos un nuevo Año Litúrgico. Es un momento propicio para reflexionar sobre el transcurrir de nuestra vida y sobre el espacio en que se desarrolla nuestro caminar. San Bernardo habla de las tres venidas del Señor, que la tradición de la Iglesia ha recogido: la primera fue en humildad y pobreza; la última será en gloria y majestad; entre la primera y la última tiene lugar lo que podemos llamar una venida intermedia, un hacerse presente el Señor en la Iglesia, de diversas formas: en la Eucaristía, cuando nos reunimos en su nombre, en los pobres, en los acontecimientos de nuestro peregrinar, etc. La Iglesia, Madre y Maestra, nos recomienda estar vigilantes, atentos a la venida del Señor, a su paso por nuestra vida, un paso siempre salvador, siempre liberador.

Ahora bien, los cristianos de hoy en día tenemos el peligro de sentirnos marginados e inútiles ante una sociedad que parece manifestar un desinterés ante Jesús y el Evangelio, como si se tratara de algo “ya visto”, de algo que ya no tiene futuro. A pesar de ello, somos muy conscientes de que Jesús ayuda al ser humano a descubrir el sentido de su propia existencia, la verdad más profunda sobre él mismo. Creemos que el Evangelio responde a las aspiraciones más profundas del corazón humano.

Además, el Evangelio ayuda a consolidar y defender la dignidad humana. El Evangelio de Cristo, confiado a la Iglesia, anuncia y proclama la libertad de los hijos de Dios; rechaza todas las esclavitudes que derivan en última instancia del pecado; respeta la dignidad de la conciencia y su libre decisión; advierte que todo talento humano debe fructificar al servicio de Dios y en bien de la humanidad. La misión que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, ni la Iglesia –como decía Benedicto XVI- debe convertirse en un “sujeto político”. El fin que el Señor le asignó es de orden religioso.

La Iglesia reconoce, además, cuanto hay de bien en el actual dinamismo social, sobretodo la evolución hacia la unidad y la integración a niveles de zona o de continentes, en el proceso de una sana socialización civil y económica. La Iglesia aporta a la sociedad muchas energías y muchos servicios sobre todo a través del cumplimiento de los deberes temporales de los cristianos. Los cristianos laicos no pueden evadirse de las tareas temporales, amparándose en la ciudad futura. Las enseñanzas del Concilio Vaticano II son muy claras en este sentido, de manera especial en la constitución “Gaudium et Spes” sobre la Iglesia en el mundo de hoy.

Para decirlo con las mismas palabras del Evangelio, aquello que los cristianos podemos aportar a la sociedad actual es ser sal, luz y levadura dentro de la masa del mundo. Respetando la autonomía del orden temporal, la Iglesia está llamada a ser signo de la trascendencia de Dios y de la persona. También está llamada a aportar unos principios morales fundamentales, en especial en lo referente al respeto de la persona y de la vida humana. Aquello que la Iglesia debe aportar a la sociedad es el inicio, ya en este mundo de los bienes del Reino de Dios que son la justicia, el amor y la paz. Todo el bien que el Pueblo de Dios puede aportar a la familia humana, en el tiempo de su peregrinación en la tierra, deriva del hecho de ser la Iglesia “sacramento universal de la salvación de Jesucristo” que manifiesta y a la vez realiza el misterio del amor de Dios al hombre.

Lo que los cristianos podemos aportar a nuestra sociedad se resume en Cristo, que es el objetivo final de la historia humana, el punto de convergencia hacia el que se orientan los deseos de la historia, el centro de la humanidad y de sus aspiraciones. Con el sentido del tiempo de Adviento os invito a abrir el corazón a Cristo, que viene a liberarnos.

 

+ Jo­sep Àngel Saiz Me­ne­ses

Obis­po de Te­rras­sa.

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar.Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos.En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989).El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”.El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis.El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa.En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.