¡Salgamos!

Card. Juan José Ome­lla           En estos momentos, inicio del nuevo año litúrgico y del tiempo de Adviento, ya hemos puesto en marcha el nuevo curso pastoral en las diferentes comunidades de nuestra archidiócesis: en las parroquias, en las escuelas, movimientos, etc.

Continuamos con el lema del nuevo Plan Pastoral que encabeza este escrito: «¡Salgamos!» Responde más a una actitud de conversión que a una acción concreta. No se trata sólo de hacer acciones de salida a la calle, a la periferia… Se trata, sobre todo, de salir de la autorreferencialidad que nos lleva a mirar la realidad sólo desde nuestro punto de vista.

Agradezco mucho la ilusión con que se han acogido estas Orientaciones y propuestas. Hemos creado un equipo de seguimiento para que nos ayude en la aplicación del nuevo Plan Pastoral. Agradezco la labor que está haciendo este equipo para animar a salir, a acoger, a hacer nuestro el conjunto de este documento. Para hacer posible todo esto, el equipo de seguimiento nos ha hecho llegar algunas dinámicas o recursos y lo seguirá haciendo en el futuro. Pronto nos harán llegar vía whatsapp un vídeo de promoción para mostrar que, en Barcelona, tenemos pasión por el Evangelio. Adelante… ¡Hagamos nuestro el Plan Pastoral!

Los próximos cuatro años trabajaremos cada uno de los ejes que propone este documento. Este curso nos gustaría trabajar el eje de la fraternidad, ahora que hemos estrenado un nuevo organigrama para nuestra archidiócesis: nuevos vicarios episcopales, nuevas delegaciones y secretariados, con nuevos responsables. En la práctica, tendremos que vivir la comunión y la fraternidad. Ante la polarización social y política que va creciendo en Occidente, el mejor antídoto es la fraternidad. Por ello, pienso que esta es una gran oportunidad de conversión.

El próximo curso 2019-20, trabajaremos el eje de los jóvenes, ya que posiblemente dispondremos de las indicaciones que nos propondrá el Papa, tras haber recibido las conclusiones del reciente Sínodo de Obispos sobre los jóvenes. En el curso 2020-21 trabajaremos el eje de los pobres y en el 2021-22 el discernimiento, como gran herramienta para vivir en cristiano. Todo ello sin dejar de tener muy presente el eje central de nuestro Plan Pastoral: el encuentro con Jesucristo. Esta es la clave para la nueva evangelización: discípulos de Cristo, inundados por su amor, que tienen el coraje de vivir la vida en misión. Ojalá lleguemos a ser discípulos misioneros del Señor.

Volviendo a este nuevo año litúrgico que hoy iniciamos, y con el objetivo de trabajar el eje de la fraternidad, el equipo de seguimiento nos hará llegar algunas propuestas para que podamos trabajar de manera personal y comunitaria: la lectio divina, propuestas de cinefórum, textos para reflexionar, etc. Os invito a examinar cómo vivimos en el día a día la relación con nuestros hermanos de comunidad, con nuestra familia o nuestros vecinos. Os propongo que cada día nos detengamos un momento y pidamos al Señor: ¿Cómo he mirado hoy a mis hermanos, a las personas con que me he encontrado? Aprovechemos para pedir al Señor el don de su mirada, para que podamos descubrir en los demás el don de Dios que habita en ellos. Os invito a hacer vuestra esta oración que encontramos en el evangelio de Lucas: «Señor, haz que recobre la vista». Así es, ojalá podamos ver con su mirada. ¡Buen inicio de Adviento!

 

+Cardenal Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire.El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.