“La Capilla Real de Granada es un símbolo de la persona de la Reina Isabel y de su obra”


Entrevista al Capellán Mayor de la Capilla Real de Granada, D. Manuel Reyes, sobre la Sierva de Dios Isabel La Católica, con motivo del 514 aniversario de su fallecimiento, que se conmemora el 26 de noviembre.

Mujer de gran fe, gran estadista y regente. Es la Reina Isabel La Católica. El 26 de noviembre se cumplen 514 años de su fallecimiento, una efeméride que anualmente la Capilla Real celebra con gran devoción en torno a la Sierva de Dios Reina Isabel La Católica, cuya causa de beatificación está abierta. Del 15 al 19 de octubre, se celebró un Simposio Internacional en Valladolid dedicado a su persona y obra, de la que nació la unidad de España y el descubrimiento de América Latina y evangelización en estas nuevas tierras. Ofrecemos la entrevista a D. Manuel Reyes, Capellán Mayor de la Capilla Real, lugar que custodia su memoria y su vida de fe, que alcanzó tanto su vida personal como la de monarca.

En la Capilla Real, nos acercamos a conocer una figura de la talla de Isabel La Católica.

Los granadinos tenemos el privilegio de poder acercarnos. Nos acercamos a la Capilla Real, y nos acercamos a sus restos y a sus restos personales que nos hablan, de su personalidad, sobre todo su personalidad religiosa. Porque los recuerdos que nos dejó tienen un sentido fundamentalmente religiosa, aunque alguno de ellos se refiera a su función política o civil, como es por ejemplo la corona o el estandarte. Pero, la mayoría de las cosas de lo que nos hablan es de su religiosidad, desde su rosario hasta las tablas de devoción, que son magníficas pinturas que para ella eran eso: tablas de devoción. Es decir, objetos de oración que la llevaba a la contemplación, del Misterio de la Pasión del Señor o a la Infancia de Jesús o a los santos de su devoción especial como es San Juan, San Miguel o San Jerónimo.

La Capilla Real custodia sus restos y también su memoria y su legado de gran fe.

Claro. Como Granada significó tanto en su reinado, en su empresa (ndr. trabajo que desarrolló) de gobernante, en cuanto que cerró un periodo larguísimo de la historia de España, de una manera exitosa a construir la unidad nacional, ella quiso enterrarse aquí, lo cual verdaderamente es un regalo para nuestra ciudad el tener nosotros todo este símbolo, este lenguaje de unidad y, al mismo tiempo, de universalidad y de tarea evangelizadora, que es lo que la llevó a ella a impulsar la tarea del descubrimiento y de la colonización.

Generalmente, en figuras de la talla de la Reina Isabel La Católica, que son personajes históricos, pueden pasar dos cosas: o que se les encumbra mucho o que gira en torno a ellas una leyenda negra. Qué podemos decir de Isabel La Católica, para hacernos una idea más real de cómo fue esta mujer, esposa y madre, y que fue constructora de la unidad de España.

La figura de la Reina depende de los ojos con los que se la mira. Hay ojos que están demasiado ideologizados, entonces ves posturas negativas. Esto no es cosa de ahora, que es una cosa antigua, que forma parte de la famosa leyenda negra, que nacida en el extranjero, en gran parte, fue apoyada por pensadores y por personajes españoles. Eso no es lo objetivo. Eso no es la verdad. Fue una mujer verdaderamente extraordinaria, desde el punto de vista de su acción de gobierno y desde el punto de vista de lo que fue su vida familiar, conyugal y, sobre todo, personal, porque era una mujer de una intensa vida de oración y de sentido providencial de lo que era su existir, de lo que era su vida al servicio de Castilla.

Hay que recordar esa causa de beatificación abierta de la Sierva de Dios Isabel La Católica y que impulsaba ese reciente Simposio Internacional en Valladolid.

Si el proceso de beatificación ha sido impulsado en siglos antiguos, seguramente, fácilmente, estaría entre el número de los santos, porque encontramos muchos reyes canonizados de toda Europa. De Portugal o de España, por ejemplo: San Fernando y Santa Isabel de Portugal o San Luis, rey de Francia, o Santa Isabel de Hungría, e inclusive un emperador, San Enrique, que fue emperador de Alemania. En esos siglos, no había las visiones que hoy hay entre nosotros tan contrarias a juzgar la acción de los gobernantes, que siempre tienen que tener decisiones que algunos no les guste, algunas tendencias. Esa es la dificultad. En el proceso de Isabel La Católica, algunos intentos nacieron en Granada en los años 20, después fue en Valladolid donde se inició –que es el sitio donde ella murió, en Medina del Campo- en los años 50, combinó con el año 72, y entonces su proceso fue llevado a Roma, una vez que culminó el proceso diocesano.

El proceso da pasos lentos, pero se están dando. Todo esto lo lleva la Comisión diocesana de Valladolid, que no cesa en su empeño de divulgar mediante publicaciones y folletos lo que es la realidad de una vida santa. A esto ha estado referido en parte el Simposio, que se ha celebrado en Valladolid entre los días 15 y 19 del pasado mes de octubre, al que hemos ido una representación granadina significativa. Allí hemos asistido con gozo a todo lo que se ha expuesto allí, que ha sido alrededor de la persona de la Reina y, sobre todo, alrededor de la obra evangelizadora de España en América, impulsado por sus escritos y por su acción de impulsar el movimiento descubridor de Colón. Y sobre todo, porque tenemos testimonios claros en su testamento de cuál era el motivo que le impulsó a ella esto y cuál era el motivo por el cual desarrolló tanta energía en la obra del Descubrimiento.

¿Cuál era ese motivo? El desarrollo, la ampliación, la difusión de la fe católica. En el Simposio, se han visto la obra evangelizadora, que fue verdaderamente admirable. Contó con participación de especialistas de países hispanoamericanos y también personas hispanoamericanas, que demostraron allí no sólo el conocimiento de lo que fue la obra y persona de la Reina, sino la grandiosidad de la obra evangelizadora, que ha traído como consecuencia que una gran parte hoy de la Iglesia Católica sea hispana, hablen español y recen el Padrenuestro y el Avemaría nuestros. ; que el alma de este edificio es su persona, su alma, su recuerdo que nos descubren el sentido de por qué es.

(Paqui Pallarés – Archidiócesis de Granada)

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