Jesucristo, Rey del Universo

Mons. Àngel Saiz Me­ne­ses          Llegamos al final del año litúrgico con la celebración de la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. El evangelio que hoy proclamamos en la celebración de la Eucaristía recoge una parte del diálogo que el gobernador romano Poncio Pilato mantiene con Jesús después de que se lo entregaran bajo la acusación de que se había apropiado del título de «rey de los judíos». Jesús responde a las preguntas de Pilato afirmando que efectivamente era rey, pero que su reino no era  de este mundo, no era de aquí. Es decir, que no había venido para dominar personas, pueblos o territorios, sino para liberar a los seres humanos de la esclavitud del pecado, para reconciliarlos con Dios, para reinar en el corazón de las personas, para dar testimonio de la verdad; por eso, todo el que es de la verdad escucha su voz.

Pilato, entonces, le dice: «Y ¿qué es la verdad?». En el discurso de despedida, respondiendo a Tomás, Jesús se presenta como el camino, la verdad

y la vida. La verdad de Cristo es su existencia entera, que es testimonio del amor de Dios y que culmina con su sacrificio redentor en el Calvario. Reina desde la cruz, dando su vida por la salvación de todos.El centro de su predicación es el Reino de Dios. Pero ni Pilato ni los contemporáneos de Jesús entendían el tipo de reino y de realeza que él instaura. Ellos esperaban una liberación social, política. Jesús trajo otra liberación, mucho más profunda y universal. No se trata de un nuevo tipo de reino material, que se establece en medio de los reinos existentes y que se distingue por unas notas diferenciales; no es tampoco una especie de teocracia; ni es algo externo, sostenido por unas leyes.

Se trata de un cambio en el ser humano, en todo el hombre, y no sólo en el modo de vivir, sino de un cambio en el ser profundo; unas nuevas raíces, una nueva orientación de todo el ser. Por eso cuando Jesús explica estas cosas a Nicodemo le dice que hay que nacer de nuevo. Jesús no viene a “mejorar” al hombre, viene a crear un hombre nuevo. Viene a producir un nuevo “tipo” de hombre y de mundo, un hombre regido por distintos valores, un mundo apoyado sobre columnas distintas de las actuales. Esta es la auténtica revolución, la única revolución, que lo abarca todo, el interior y el exterior, lo espiritual y lo mundano, el individuo y la comunidad, este mundo y el otro. La tierra donde el Reino comienza a germinar es el corazón del que escucha y el cambio ha de llegar  al mundo entero; y así, de un mundo regido por la riqueza, el poder y el placer, Cristo quiere construir un Reino de verdad, de amor, de justicia, de fraternidad.

Jesús comienza la predicación de su Reino poniendo el dedo en la llaga de todas las expectativas humanas: la felicidad. La búsqueda de la felicidad  es el motor de la existencia humana. Pues bien, es justamente la felicidad, la plenitud, lo que Jesús anuncia y promete. Pero la sitúa donde el hombre menos podía imaginar: no en el poseer, ni el dominar, ni el triunfar… sino en amar y ser amado. Cristo es el amor y la verdad, que no se imponen jamás, sino que llaman a la puerta del corazón y del entendimiento humano, y llenan la vida de amor, de paz y alegría. Cristo nos enseña a reinar con él desde el servicio, desde la entrega a los demás, construyendo la paz, confiando en Dios y en los hermanos. Jesús señala al mismo núcleo del corazón humano  para limpiarlo de egoísmos y colocar en su lugar el amor; y no propone ser un poco mejores o esforzarse un poco más en las cosas, sino que nos propone: «Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto» (Mt 5, 48).

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.