Felices…

Mons. Fran­cesc Par­do          Celebramos el último domingo del año litúrgico, ya que el próximo da inicio al tiempo de adviento, un nuevo año de la liturgia de la Iglesia.

Durante este año han resonado en nuestras comunidades y en nuestros corazones las narraciones del Evangelio, entre otras las bienaventuranzas, la proclama de la felicidad del Señor.

Al concluir este año de celebraciones, el recuerdo de las bienaventuranzas puede ayudarnos a dar gracias por todo cuanto hemos vivido, sintiéndonos también felices o bienaventurados.

  • Felices los que saben y asumen que son limitados y vulnerables en el aspecto corporal, mental, emocional, relacional y espiritual, necesitando la ayuda del Señor por medio de sus dones de la fe, la esperanza, la caridad, el perdón y la fortaleza. Necesidades de Salvación.
  • Felices los que han escuchado la Palabra de Dios, la han acogido y meditado; han rezado, se han esforzado por hacer vida de ella y la han proclamado con firmeza, palabras y obras.
  • Felices los que asiduamente, cada domingo y en otras ocasiones, incluso diariamente, han celebrado la Eucaristía, la Pascua de Jesús.
  • Felices lo que no solo han acudido a la iglesia, sino que han sentido “la Iglesia” como familia propia, se han preocupado y colaborado en su misión asumiendo servicios y ayudando a su mantenimiento; pero sobre todo se han alegrado con su actividad pastoral, y se han entristecido a causa de sus incoherencias, pecados y falta de testimonio.
  • Felices los que han amado, conscientes de que el amor de Dios nos precede y excede, y como respuesta lo han amado con todo su ser, amando también a las personas.
  • Felices los que han rezado en comunidad y personalmente. Han dado gracias por la vida y por tantos favores recibidos de Dios; han rogado por las personas con las que caminan en la vida y por ellos mismos. Al mismo tiempo, han escuchado al Señor, que les ha hablado de muchas maneras, escuchando su Palabra y las palabras y situaciones de muchas personas.
  • Felices los que han sido capaces de “contemplar” la propia familia, los compañeros de trabajo o de estudio, los amigos, los vecinos… con los ojos de Jesús, con su mirada impregnada de amor y misericordia.
  • Felices los que han visto en los más necesitados de bienes materiales, espirituales, de salud… el rostro de Jesucristo actuando según sus posibilidades. Recordemos sus palabras: “Tenía hambre y me distéis de comer, tenía sed y me distéis de beber, era forastero y me acogisteis, estaba enfermo o en prisión y me visitasteis…”.
  • Felices los que, habiendo padecido situaciones dolorosas —defunción de personas queridas, enfermedades, fracasos, desánimos, contrariedades— las han afrontado y vivido con esperanza y fortaleza.
  • Felices los que con sus palabras y testimonio de vida han dado a conocer a Jesús y su Evangelio de salvación, con convencimiento, sencillez y alegría.
  • Felices también cuantos se han comprometido trabajando en favor del bien común de la sociedad y de colectivos de personas con generosidad y gratuidad.
  • Y felices los que son agradecidos por todo cuanto han vivido a lo largo de este año, en el cual hemos recordado, celebrado y actualizado los hechos centrales de nuestra fe.

 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 431 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.