Cristo Rey: Entre la esperanza y el juicio

Mons. Cé­sar Fran­co          El año litúrgico se clausura con la solemnidad de Cristo Juez. La Iglesia nos invita a mirar con seriedad hacia el futuro, conscientes de que un día seremos juzgados ante Cristo. En la construcción de los templos cristianos se solía representar en la parte oriental la venida de Cristo Rey, como el sol que viene de lo alto, anuncio de esperanza, y en la parte occidental el Juicio final, como invitación a la responsabilidad que espolea al cristiano a vivir atento a la rectitud de sus obras. Este juicio último alcanzó, por la fascinación que ejercía en los artistas, aspectos sombríos y amenazadores que desplazaron el matiz esperanzador que comporta también la venida del Señor. Es difícil separar ambos aspectos de la venida de Cristo, en la carne y en la gloria. Esperanza y temor son dos caras del juicio último, que, como aparece en dramáticas expresiones artísticas, establecerá definitivamente el destino de los hombres en la luz o en la oscuridad eternas.

Todo juicio tiene su fundamento último en la verdad. Aunque ésta resulte hoy poco valorada —se dice que vivimos en la posverdad, en decir, en la mentira— cuando el juicio nos amenaza de modo personal apelamos a la verdad y deseamos que se esclarezca con todos los medios a nuestro alcance. Porque el hombre no puede vivir sin verdad, a no ser que se recree en un absoluto cinismo. El juicio último de Dios es el triunfo de la Verdad, definitivo e inapelable. Un juicio que suscita esperanza para los hombres rectos que desean ver satisfechas sus aspiraciones de justicia, y, por el contrario, amargura y tedio en quienes viven de espaldas a la verdad.

Cuando Pilato, según el evangelio de hoy, pregunta a Cristo si es rey, porque de ello le acusan ante su tribunal, Jesús le deja claro que, efectivamente, lo es. Pero afirma que su reino no es de este mundo, es decir, no ha venido a competir con ningún rey de la tierra; más aún, define su condición de rey como ser «testigo de la verdad». Por eso, quien es de la verdad, escucha su voz. Ser de la verdad es vivir en el ámbito más hermoso de la libertad. «La verdad os hace libres», dice Jesús. Es la mayor exigencia ética del hombre: establecer su vida en la verdad, hacer de ella su estructura íntima, su hogar de paz y de gozo sin límites. Por eso, el juicio de Cristo al fin de los tiempos es fuente de esperanza porque sabemos que, al final, prevalecerá la verdad sobre toda impostura, falsedad, cinismo y mascarada. No hay nada oculto, dice Jesús, que no llegue a saberse, porque la verdad es luz que vence toda oscuridad. Para quienes son de la verdad, a pesar de las enormes dificultades que supone establecerse en ella, el juicio no es aterrador ni lúgubre. El juicio es luz, certeza de bien, anuncio de la belleza sin fin.

Quienes son de la verdad, escuchan a Cristo, le pertenecen. Saben que en él serán siempre libres. Cuando Pilato oye decir a Cristo que él ha venido a dar testimonio de la verdad, le pregunta: ¿y qué es la verdad? Pero no se detiene a escuchar la respuesta del reo a quien juzga. Esta actitud de Pilato es considerada por muchos exegetas como escepticismo, cobardía, desinterés o desprecio. Sea lo que sea, es evidente que Pilato estaba convencido de que Jesús era inocente y, presionado por los acusadores, condenó a Jesús lavándose las manos con agua, como si así quedara exento de culpa. En realidad, Jesús pasó de ser reo a juez; y Pilato, representante de todo un Imperio, se hizo reo al rechazar la verdad.

Al terminar el año litúrgico, cada cristiano debe mirar al futuro desde el Oriente, donde brilló el sol de Cristo, y desear que venga pronto a consumar la salvación.

 

+ César Franco

Obispo de Segovia.

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).